MS-13 desaparece a cuatro soldados en Vista al Lago

Los cuatro habrían abordado un microbús de la ruta 29A, creyendo que pasaba por la Fuerza Aérea, pero éste iba para la colonia Vista al Lago. Allí unos 40 mareros los estaban esperando en la cancha. Hay gente que vio cuando los torturaban.

Foto Por Archivo

Por El Diario de Hoy

Ene 24, 2017- 21:27

Eran cuatro jóvenes cuyas edades oscilaban entre los 22 y los 26 años. El mayor de ellos tenía cinco años de ser soldado, mientras que los otros tres tenían seis, nueve y 25 meses de estar de alta.

Se llamaban Leonidas Enrique Morales Morán, de 22 años, Nelson Omar Díaz López, de 22, Saúl Humberto Turbín Gómez, de 24, y Wilfredo Pérez López, de 26.

 

  

Todos eran campesinos, hijos de familias muy pobres, originarios de zonas rurales del departamento de Ahuachapán y Sonsonate: Tacuba, Turín, El Refugio y San Antonio del Monte. Dos estaban en la Segunda Brigada de Infantería, uno en la Brigada de Artillería y otro en el Centro de Entrenamiento de Operaciones de Paz (Ceopaz), cuyas instalaciones están en el mismo recinto que el Comando de Ingenieros de la Fuerza Armada (Cifa), en San Juan Opico.

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Ninguno de los cuatro conocía muy bien San Salvador. Realmente, meterse al cuartel significó para ellos ir más allá de sus municipios; era la única forma de salir de sus lugares de origen, de dejar de ganarse la vida como jornaleros y ayudar un poco más a sus familias a pesar de que sus salarios no llegaban ni a 300 dólares.

Pero ahora hay cuatro familias angustiadas. Y la salud de la compañera de vida de uno de los desaparecidos está tan comprometida que a veces, de la nada, comienza a decir que Nelson la necesita y que se irá para donde él está. Eso dicen parientes cercanos del soldado Díaz López.

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Las últimas llamadas

Aquel lunes 10 de octubre, los cuatro salieron muy de mañana de su respectivo domicilio para poder llegar antes de las 12:00 del mediodía a las instalaciones de la Fuerza Aérea Salvadoreña (FAS) donde desde el 25 de septiembre estaban integrando un curso en esa unidad militar. Habían pasado el fin de semana con sus familias.

Tres de ellos hicieron llamadas a sus familias diciéndoles que estaban próximos a llegar al cuartel de la Fuerza Aérea. La última llamada que Julio registró de su hijo fue a las 11:14 de la mañana. La licencia se les terminaba a las 12:00 del mediodía. Iban con buen tiempo. Estarían media hora antes.

Todos los familiares coinciden en que sus parientes les dijeron que estaban en el curso de Rescate y extinción de incendios, que desde el 25 de septiembre se estaba impartiendo en la Primera Brigada Aérea, esto es, las instalaciones de la FAS.

De todo los que estaban en ese curso, seis vivían en la zona occidental, por lo que habían acordado que aquel lunes se reunirían en la Terminal de Occidente y de allí saldrían juntos hacia la FAS.

De la Terminal de Occidente tomaban otro bus hasta Metrocentro, donde abordaban un bus o microbús de la ruta 29 que pasara frente a la Fuerza Aérea. Ese era el plan de viaje para aquel día.

Sin embargo, de aquellos seis soldados, el 10 de octubre solo estuvieron cuatro a la hora indicada. Un cabo y un soldado no llegaron a tiempo, por lo que los otros cuatro  se habrían retirado de la Terminal de Occidente.

Uno de esos dos efectivos le dijo a un superior, que a través de WhatsApp había mantenido comunicación con uno de los cuatro cuando aún estaban en la Terminal de Occidente. Le dijo que ellos (los cuatro) ya estaban en la terminal y que como él aún iba por Santa Tecla, no lo esperarían, que se verían en la base (Fuerza Aérea).

La madre de Turbín Gómez asegura que en la última llamada que le hizo su hijo, le dijo que en pocos minutos llegaría al cuartel, que ya iba cerca. Ella dice desconocer a qué distancia del cuartel estaba su hijo cuando le informó lo anterior.

Cuarenta contra cuatro

Las escasas investigaciones que hay sobre este caso aún no han logrado determinar cómo es que los cuatro soldados fueron a parar a la cancha de la colonia Vista al Lago, un bastión de la clica NOWLS de la Mara Salvatrucha.

Lo cierto es que los escasos datos que han trascendido hasta los familiares y los recogidos por El Diario de Hoy en la colonia Vista al Lago indican que cuando el microbús  llegó a la cancha ya había  unos cuarenta pandilleros esperándolos.

De inmediato bajaron a los cuatro militares, se los llevaron a la cancha, los desvistieron, comenzaron a golpearlos y a torturarlos.

Aparentemente, los soldados trataron de defenderse pero no pudieron hacer mucho: eran aproximadamente diez contra uno.

Hay gente que vio cuando el grupo de mareros torturaba a los cuatro militares. Algunos creyeron que se trataba de pandilleros rivales, algo que sucede muy a menudo.

Allí fue la última vez que los vieron con vida. Luego desaparecieron sin dejar rastro.

FAES considera desertores a cuatro soldados desaparecidos

Fuentes policiales consultadas, que pidieron el anonimato, confirmaron lo anterior.

La colonia Vista a Lago es un bastión de la MS-13, en la cual, según agentes policiales que patrullan el sector, un 70 por ciento de los residentes tiene vínculos o colabora de forma voluntaria con esa organización.

El resto de la gente tiene temor a colaborar con las autoridades. “Aunque vean las cosas, tienen miedo de colaborar”, indicó una fuente.

Tres días después la FAES comenzó a buscarlos

Antes de salir para el cuartel, el soldado Turbín Gómez fue a ver a su hijo recién nacido, que estaba en el hospital. Su esposa permanecía cuidándolo. A ella le dijo que le llamaría en cuanto llegara al recinto militar.

Sin embargo, fue ella quien comenzó a llamarle cuando pasó el mediodía y aquél no le llamaba para decirle que ya había llegado. El teléfono sonaba apagado.

Igual pasó con la familia de los otros tres: se quedaron esperando la llamada. Todos intentaron comunicarse con ellos pero los teléfonos sonaban apagados.

En la Fuerza Aérea los echaron en falta el mismo día. Pero no fue hasta el miércoles por la mañana que se comunicaron con los familiares para preguntarles por cada uno de los soldados. Estos les dijeron que el lunes por la mañana habían salido rumbo al cuartel.

Hasta entonces comenzaron a hacer las indagaciones y llamaron a los familiares para  que, de forma individual, pusieran la denuncia de la desaparición.

Han pasado más de tres meses desde que los cuatro soldados se perdieron. Familiares consideran que las autoridades no han hecho lo suficiente para buscarlos.

“Pasé 15 días viajando al cuartel y a la Policía para preguntar sobre mi hijo.  Siempre me decían lo mismo: ‘estamos investigando’. De momento no hay novedad. Nosotros le avisamos”; eran las respuestas.

“No han hecho nada. Solo me dicen que como que la tierra se los ha tragado”,  dijo la madre de Turbín Gómez.

El día que este soldado desapareción, su primer hijo estaba hospitalizado y murió nueve días después de que el militar desapareciera en territorio controlado por miembros de la MS-13.

Algo que ha indignado más a los familiares de los cuatro militares, según explican, es que la Fuerza Armada les ha dejado entrever la posibilidad de que los soldados hayan viajado ilegalmente a Estados Unidos (Ver nota en siguiente página).

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