Una anciana asesinó a su tercer esposo, siete años después fue acusada y procesada

En las conversaciones del día a día era frecuente que ella hablara de cómo deshacerse de un cadáver, esto hizo que las autoridades empezarán a sospechar de ella.

Audrey Mosey, de 91 años, vivía en Cottingham, al este de Inglaterra. Foto EDH/ archivo

Por N. Hernández / Agencias

Jun 26, 2020- 15:21

Virginia L. Hayden tiene 68 años. Ella es una abuela de aspecto dulce, no mide más de 1.50 metros de alto, su cabello es rizado y blanco. En el día a día, sus conversaciones se tornaban macabras, pues con frecuencia solía hablar de cómo deshacerse de un cadáver.

La primera en notarlo fue su hija Carolyn Cooksey, quien aseguró a la policía que su madre exponía con frecuencia la manera de cómo desaparecer un cuerpo humano. En una ocasión recuerda que sin haberle preguntado Virginia explicó que los cerdos comían cada parte de un cadáver, a excepción del cráneo.

Michael Harris también recibió una explicación similar, pero a él le dijo que los cerdos se comían todo, menos el pelo.

De pronto se dieron cuenta que cómo deshacerse de los cadáveres se volvió en un tema habitual en las conversaciones. En una ocasión les enseñó que se tenía que apuñalar a un cadáver antes de colocarlo en agua para evitar que flotara. También, en una de las tantas conversaciones dijo que si alguien usaba un aerosol oral de nitroglicerina para tratar una afección cardíaca, al dar al paciente una dosis mayor a la recomendada se le causaría un ataque cardíaco.

Para las autoridades los temas espantosos ocultaban algo más siniestros: el asesinato de su tercer marido, Thomas Hayden, quien desapareció en 2011 a la edad de 62 años.

En abril del año pasado la policía arrestó a Virginia por estar vinculada a la desaparición de su esposo. Un trozo de cuero cabelludo que se encontró en una bolsa plástica tirada a un lado de la carretera fue el detalle que llevó a los policías hasta ella.

Virginia fue procesada por los cargos de homicidio criminal y 64 delitos más, incluyendo falsificación, robo, conspiración y manipulación de registros públicos, según informó PennLive.

Virginia L. Hayden, de 67 años, ha sido acusada de homicidio criminal y numerosos cargos relacionados con la falsificación en relación con la desaparición de su esposo en 2011. (Prisión del condado de York).

Según las autoridades, Virginia recibió $ 117,000 en beneficio de Seguro Social, los fondos eran destinados a su esposo y fueron depositados en un cuenta conjunta. También después de desaparecer a su esposo falsificó su firma para poder vender la casa donde ambos vivían.

“Solo podemos llevarnos a donde nos llevan los hechos. Y en este caso, nos llevan a Virginia”, dijo el jefe de la policía regional del condado de York del Norte, Mark Bentzel, a WHP-TV.

El Archivo 

Siete años antes un hombre encontró en una bolsa plástica un cuero cabelludo humano, el pelo parecía estar atado a una cola de caballo, también tenía una sábana ensangrentada y fue encontrado en un camino rural cerca de un arroyo que se precipita en el municipio de Dover, Pensilvania.

Los restos fueron enviados al laboratorio criminal del estado, pero no apareció ninguna coincidencia de ADN en la base de datos universales y el rastro se enfrió. Pasaron cinco años y nadie sabía a quién pertenecía el cuero cabelludo o cómo podría haber muerto la persona.

En 2017 las autoridades recibieron una llamada de Kim Via, la hija de Thomas Hayden. Ella les aseguró que había intentado en más de una vez comunicarse con su padre, pero cada vez que llamaba su madrastra contestaba el teléfono y decía que su padre no quería hablar con ella. Entonces pidió a la policía que hiciera una visita a la casa de su padre, de quien había estado separada desde 2005.

Cuando la investigación avanzó, la policía se dio cuenta que Via no era la única que no había tenido noticias de Thomas Hayden. Se entrevistaron a familiares y amigos quienes revelaron que nadie recordaba haber visto a Thomas desde algún momento en el otoño de 2011.

Un vecino de la pareja relató que Virginia había dicho que su esposo murió después de viajar a México para recibir tratamiento para la esclerosis lateral amiotrífica, también conocida como ELA. Cuando la policía la interrogó al respecto en enero de 2017 ella repitió la misma historia, pero después de revisar el expediente médico de Thomas se determinó que él nunca padeció la enfermedad.

Al cuestionarse su historia, ella dio una nueva versión: Thomas se fue una noche de 2011 y la última vez que lo escuchó fue en algún momento de ese mismo año cuando él le llamó desde un número bloqueado. Entonces empezó a decir que él había muerto porque resultaba menos vergonzoso que admitir que la había abandonado.

Los funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional confirmaron que Thomas no había estado nunca en México. Después de un registro en la propiedad, encontraron en una caja fuerte su pasaporte, licencia de conducir y la tarjeta de Seguro Social.

Ante todas estas pruebas, en julio de 2017 Virginia dijo a las autoridades que revisaran la tumba de su segundo esposo, ya que Thomas Hayden había sido su tercer marido. El primero habría muerto ahorcado, el segundo murió de un ataque al corazón, según información publicada en el Daily Record.

A pesar de la afirmación de Virginia, en la tumba del segundo esposo los policías no encontraron nada inusual. En diciembre de 2017 cuando el caso se dio a conocer, Virginia dio una entrevista a Daily Record e insistió que era inocente. Negó que ella hubiese matado a su esposo y dijo que no tenía idea de dónde estaba.

Hasta la fecha el cuerpo de Thomas no se ha encontrado, pero un médico examinó su cuero cabelludo y encontró pruebas suficientes para concluir que el hombre de 62 años había “muerto de una muerte violenta a manos de otro individuo”.

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