El relato de Hayley Kemp, la mujer abandonada por su padre a los 7 años: “Dijo que íbamos al dentista y era el orfanato”

Tenía cinco años cuando su madre murió; a los siete, su padre la dejó en un orfanato porque su madrastra no la quería.

Foto Hayley Kemp

Por Agencias

May 13, 2019- 15:42

Hayley Kemp tenía cinco años cuando su madre murió de cáncer de pulmón, uno de los recuerdos que tiene de ella es “fumando un cigarrillo Woodbine”. Ella era la menor de siete hermanos, tiempo después de haber muerto su madre, el padre inició una nueva relación amorosa.

“Papá empezó una relación con una mujer llamada Peggy, que se convirtió en nuestra madrastra y vino a vivir con nosotros y sus dos hijas. Pero era cruel. No me permitía estar en la misma habitación que ella, ni hablar con ella y solía golpearnos y matarnos de hambre” contó Kemp a la BBC.

Desde entonces, la infancia de Kemp se volvió caótica. Todo empezó con los maltratos de su madrastra, los cuales dice estar segura que eran evidentes porque cada vez que salía al escuela junto a sus hermanos los vecino se acercaban a arreglarle el cabello o regalarle galletas.

Cuando tenía siete años, el padre la tomó de la mano, abordaron un autobús y cuando ella preguntó adónde se dirigían él contestó que a visitar un dentista.

“Mi padre me dijo que íbamos al dentista en autobús. Yo no tenía idea de dónde estábamos porque solo tenía siete años. Era el Hogar Infantil de Parklands. Solo pensé ‘este es un buen dentista’. Dos mujeres salieron y me dijeron que me sentara en una silla. Luego papá dijo ‘espera mientras voy al baño’. Las dos mujeres me llevaron y eso fue todo. Ya estaba viviendo allí y él se había ido. Ni siquiera me abrazó ni nada”, dijo Kemp.

Foto BBC

Aseguró que su estancia en el Hogar Infantil, situado en Plymouth, en el sur de Reino Unido, fue la mejor época de su vida porque ahí tenía comida de sobra, ropa bonita, diversión.

“Sinceramente, pensé que había muerto y había ido al cielo. Lo que me encantaba era que todos los sábados por la mañana nos llevaban al zoológico o al cine. Los domingos íbamos a la escuela dominical y volvíamos y comíamos un asado”, contó a la BBC.

Sin embargo, esa época feliz acabó cuando fue adoptada por una familia. Aseguró que fue difícil para ella porque a pesar que la familia tenía una niña más, ella se sentía sola. Después de vivir con muchos niños, pasó a tener una habitación para ella sola y eso la hizo sentirse aislada.

Cuando era adolescente se escapaba de la casa con frecuencia y pasaba las noches con sus hermanos mayores; a veces pasaba noches en diferentes hogares de niños. Luego fue llevada a una institución para delincuentes juveniles en Bristol, sur de Reino Unido, a pesar que nunca había cometido ningún delito.

“Estuve allí por un par de semanas hasta que los servicios sociales vinieron a buscarme. Me pusieron en un hostal donde tuve que compartir una cama con una trabajadora sexual. Se hacía llamar “Judy Teen”, por una canción del cantante británico Steve Harley, líder de la banda Cockney Rebel. Solía decirme “me voy a trabajar, Hayley”, y cuando regresaba me llevaba a bares”, relató.

“Llegué a conocer a todas las trabajadoras sexuales. Tuve la suerte de que me tomaran como su niñera. Pero cuando veo a alguien adicto a las drogas o que es una trabajadora sexual, me pregunto cómo no terminé así”, añadió.

Foto Facebook Hayley Kemp

Finalmente Kemp tuvo una hija, cuando la niña tenía 5 años ella tuvo una crisis nerviosa y fue internada en una institución de salud mental durante algunos meses. Cuando tenía 30 años su padre pidió verla y ella accedió.

“Hablé con él y nos conocimos y tomamos una copa juntos. Decidí que no tenía nada en común con él, que no me gustaba como persona y que no lo respetaba. Había pasado tanto tiempo sin él, que realmente no sentía que fuera una influencia positiva en mi vida, así que decidí no volver a verlo”, dijo.

A los 40 años dejó su trabajo como gerente de control de calidad y empezó a trabajar como voluntaria con personas refugiadas.

“Creo que tengo empatía con las personas desplazadas porque no saben cuándo van a ver a su familia, no saben dónde terminarán. Trabajo mucho con solicitantes de asilo y en campos de refugiados en Irak. Cuando las personas crecen en un hogar estable y tienen amor incondicional, aprenden todas esas cosas que las personas dan por sentado. Pero la infancia que tuve me ayudo a desarrollar una empatía con la gente que creo que no necesariamente tendría de otra manera”, concluyó.

Lee la historia completa en el sitio de la BBC.

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