¿Por qué Donald Trump tomó la decisión de matar a Qasem Soleimaní?

El mandatario estadounidense aseguró que su objetivo era "parar una guerra", no comenzarla.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descartó el viernes que la muerte del general iraní Qasem Soleimani fuera para iniciar una guerra o un cambio de régimen en Irán, pero enviará miles de soldados a Medio Oriente de manera preventiva ante las amenazas de Teherán que ha prometido venganza.

Por Vanessa Jurado/ Agencias

Ene 04, 2020- 12:45

El presidente de EE.UU., Donald Trump, tomó la decisión de acabar con la vida del poderoso comandante iraní Qasem Soleimaní mientras disfrutaba de unos días de golf en Florida y guiado por el miedo a un ataque en pleno año electoral marcado, además, por el juicio político en su contra.

En las últimas horas, varias fuentes han dado detalles sobre las deliberaciones internas para matar a Soleimaní, un suceso que podría transformar Oriente Medio y que ya ha hecho temblar a los mercados, ha provocado subidas en el precio del petróleo y ha despertado el temor a una nueva guerra.

¿Por qué Trump decidió acabar con Soleimaní? Estos son los detalles que hasta ahora han salido a la luz:

LA DECISIÓN SE TOMÓ EL JUEVES

Trump autorizó la muerte de Soleimaní mientras disfrutaba de unos días de golf en su cálido club privado de Mar-a-Lago, en West Palm Beach (Florida).

Según The New York Times, el mandatario tomó su decisión final el jueves poco antes de la cinco de la tarde.

El diario neoyorquino, que cita a varias fuentes con conocimiento de las deliberaciones internas de la Casa Blanca, explicó que el jueves Trump estaba conversando con sus asesores sobre sus planes para ser reelegido en las elecciones de este año cuando, de repente, se le pidió que acudiera a otra reunión.

A dicha reunión, el medio Los Ángeles Times se refirió a que fue de carácter informativa entre el equipo de Seguridad Nacional y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre los ataques aéreos que el Pentágono ejecutó en Irak y Siria a grupos de milicias chiitas, pero que terminó con la decisión de matar al general Qasem Soleimani, 

El secretario de Estado Michael Pompeo, el secretario de Defensa, Mark Esper y el general Mark Milley llegaron hasta Palm Beach para informar al mandatario estadounidense sobre los últimos ataques en el Medio Oriente.

Según un alto funcionario, no autorizado para revelar detalles de la reunión, mientras el equipo exponía diferentes opciones de seguimiento que Estados Unidos podría tomar, estaba el ataque dirigido a Soleimaní, el jefe de las Fuerzas Quds de élite del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y considerado uno de los principales enemigos de Estados Unidos.

En esa reunión, que apenas duró unos minutos, Trump dio su autorización final para el ataque con drones que solo unas horas después pondría fin a las vidas de Soleimaní, arquitecto de la política expansionista de Irán en Oriente Medio, y del vicepresidente de la Multitud Popular iraquí, Abu Mahdi al Mohandes.

Tras la reunión, el secretario de Defensa, Mark Esper, se limitó a decir que “En nuestra reunión de hoy con el presidente, discutimos con él otras opciones disponibles. Y quisiera señalar que tomaremos medidas adicionales si es necesario”.

El nombre de Qasem Soleimani en ningún momento fue mencionado, pero el Pentágono, la CIA y otros elementos de inteligencia estadounidense, comenzaron con los trabajos de localización del general iraní y a establecer activos militares para matarlo.

RESPUESTA A UN “ATAQUE INMINENTE”

Oficialmente, desde el primer momento, la Administración estadounidense ha insistido en que el objetivo del ataque era impedir un “ataque inminente” que Soleimaní estaba preparando para acabar con cientos de militares y diplomáticos estadounidenses en Oriente Medio.

En concreto, el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Robert O’Brien, desveló el viernes por la noche que EE.UU. tomó la decisión de eliminar a Soleimaní después de que este visitara Damasco, desde donde estaba planeando esos supuestos ataques, de los que Washington no ha ofrecido pruebas.

La agencias de Inteligencia de EE.UU. tenían conocimiento que Soleimaní volaría de Damasco a Bagdad, en un vuelo que no era privado y que tenía como propósito reunirse con funcionarios iraquíes.

La reunión tenía un objetivo “nefasto”, pues Soleimaní estaba terminando la planificación de un ataque importante contra varias instalaciones estadounidenses en diferentes países del Medio Oriente, según información de Los Ángeles Times.

El general iraní fue vinculado al ataque con un cohete, el pasado 27 de diciembre, en el que murió un contratista militar estadounidense en Irak y fue señalado como el principal organizador de violentas protestas en la Embajada de Estados Unidos en Bagdad.

Sin dar más detalles, el Ejecutivo estadounidense ha indicado que la decisión final se tomó con base en nueva información de inteligencia.

UNA CUESTIÓN DE MIEDO Y ORGULLO

Según explicó hoy a Efe una fuente familiarizada con las discusiones internas, otra de las razones que llevó a Trump a actuar fue el miedo a que se repitiera un episodio como el nefasto ataque de 2012 contra el consulado de EE.UU. en Bengasi (Libia), en el que murió el embajador en Libia y otros tres estadounidenses.

El entonces presidente de EE.UU., Barack Obama, y su secretaria de Estado, Hillary Clinton, tuvieron que soportar duras críticas por su actuación en ese episodio y, durante años, los republicanos lo usaron para atacar a Clinton, quien siguió enfrentado reproches cuando en 2016 se enfrentó a Trump por la Casa Blanca.

De acuerdo con la citada fuente, Trump también quería mostrar fortaleza ante Irán y dejar claro que habría consecuencias por la muerte el pasado 27 de diciembre de un contratista estadounidense en una base militar estadounidense en Irak.

Según Washington, los responsables de ese ataque son miembros de la milicia chií Kata’ib Hizbulá (KH), que supuestamente recibe financiación y armas de Irán.

En respuesta a esa víctima mortal, el Pentágono ordenó ataques en Siria e Irak contra la KH. Esa ofensiva estadounidense causó la muerte de una veintena de personas y provocó que cientos de simpatizantes de esa milicia reaccionaran asaltando la embajada estadounidense en Bagdad.

Según funcionarios citados por The New York Times, Trump valoró responder con acciones menos arriesgadas, como bombardeos contra barcos iraníes o ataques a las milicias chiíes en Irak, apoyadas por Teherán. Sin embargo, el mandatario acabó desechando esas opciones y apostó por la opción más peligrosa: la muerte de Soleimaní.

DESVIAR LA ATENCIÓN DEL JUICIO POLÍTICO

A nivel interno, varios miembros de la oposición demócrata han especulado sobre la posibilidad de que Trump haya ordenado la muerte de Soleimaní para desviar la atención del proceso de juicio político (“impeachment”) al que está siendo sometido en el Congreso por sus presiones a Ucrania.

En opinión de los demócratas, Trump ha provocado a Irán con el objetivo de aumentar su popularidad de cara a las elecciones de 2020, ya que en EE.UU. las tasas de aprobación de los presidentes suelen subir en tiempos de guerra, cuando el país se une para hacer frente a una amenaza externa.

Hace años, Trump llegó a insinuar que Obama estaba valorando bombardear a Irán con el único propósito de ser reelegido en 2012.

Obama nunca bombardeo a Irán, pero sí acabo con la vida del jefe de la red Al Qaeda, Osama bin Laden, lo que le granjeó un aumento de popularidad

Una imagen publicada por la oficina de medios de las fuerzas de operaciones conjuntas del ejército iraquí en su página oficial de Facebook muestra un vehículo destruido en llamas luego de un ataque estadounidense en la carretera del aeropuerto internacional de Bagdad. Foto AFP/ IRAQI MILITARY

Muerte de Qasem Soleimaní

Soleimaní llegó a Bagdad el viernes. Aviones militares y uno no tripulado de EE.UU. circulaban cerca del aeropuerto internacional de Bagdad, dónde el general iraní y otros miembros del ejercito abordaron dos vehículos que fueron atacados en carretera, el avión no tripulado lanzó misiles a los vehículos los cuales terminaron en llamas. Todos murieron.

Tras la muerte del general iraní, Qasem Soleimaní, el secretario de Estado, Mike Pompeo dijo “No puedo dar muchos detalles sobre la naturaleza de la amenaza, pero la ciudadanía debe saber que la decisión del presidente (Donald Trump) de eliminar a Soleimani del campo de batalla salvó vidas estadounidenses”.

Pompeo dijo que Soleimaní “planificaba activamente” en la región “una gran acción, según su propia descripción, que hubiese puesto en riesgo cientos de vidas de estadounidenses”.

“El riesgo de no hacer nada era enorme”, añadió. “Las agencias de inteligencia hicieron esa evaluación y el presidente Trump actuó de manera decisiva”, dijo Pompeo.

La decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de ordenar la muerte del poderoso comandante iraní Qasem Soleimaní supone una arriesgada apuesta por intimidar a Irán y ha desatado el temor de los aliados de Washington a una nueva guerra en Oriente Medio.

Pero en una inesperada comparecencia ante la prensa, Trump intentó tranquilizar a sus aliados y aseguró que su objetivo era “parar una guerra”, no comenzarla.

“Actuamos la pasada noche para parar una guerra. No actuamos para iniciar una guerra”, dijo Trump desde su club privado en Mar-a-Lago, en West Palm Beach (Florida).

“No buscamos un cambio de régimen. Sin embargo, las agresiones del régimen iraní en la región, incluido el uso de combatientes para desestabilizar a sus vecinos, debe terminar y debe terminar ahora”, subrayó el mandatario en su primera declaración televisada desde la muerte de Soleimaní.

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