Padres encuentran a su hija 20 años después de haber sido secuestrada y llevada a Rusia

La niña desapareció en una estación de tren cuando tenía cuatro años. Durmió en la calle y casas abandonadas, la policía la encontró en sola y fue llevada a un orfanato.

Foto referencia Pixabay

Por N. Hernández / Agencias

Sep 11, 2019- 10:00

Después de dormir una siesta por unos minutos en una estación de tren, un padre perdió a su hija de 4 años. El desafortunado hecho ocurrió en 1999 en Bielorrusia, Europa.

Viktor Moiseenko y su esposa Lyudmila emprendieron una búsqueda para poder encontrar a su hija, pero les fue imposible encontrarla. Además, fueron investigados como posibles sospechosos de la desaparición, pero sin un cadáver no había delito para perseguir.

“Tomamos cada tren ida y vuelta, preguntando a los pasajeros si habían visto a Yulia, revisamos tiendas, pasillos, casas abandonadas, todo. Era una tortura vivir con el dolor en el corazón de no saber qué le pasó a nuestra hija”, declaró la madre.

Pasaron los días, semanas, meses y finalmente tuvieron que mudarse porque resultaba bastante difícil vivir en una casa que les recordaba a su hija desaparecida. “Odiábamos estar cerca de las vías del tren. Dos años después, nos instalamos en una zona sin trenes ni estaciones”.

Hasta el momento se conoce muy poco de lo que pasó a la niña durante las primeras horas de su desaparición porque ella no tiene los recuerdos de ese día. La información que se tiene es que una pareja la secuestró y de alguna manera fue llevada a Rusia.

Yulia dice recordar que en algún momento durmió en casas abandonadas y se escondían de los policías. Se supone que la llevaron a través de la frontera sin tener pasaporte y fue encontrada por la Policía sola en una estación de tren de Riazán, una ciudad rusa a casi 900 kilómetros de Asipóvichy, ciudad donde se perdió el rastro.

Después fue llevada a un orfanato y ahí notaron la diferencia de su acento, pero las autoridades de aquella época no prestaron atención a los detalles.

“Me dijeron que hablaba con acento de Bielorrudia, y usaba palabras diferentes para algunas verduras. No sé por qué los policías no prestaron atención cuando buscaban a mi familia”, dijo Yulia.

Después de estar seis meses en el centro infantil fue adoptada por Irina y Oleg Gorin, quienes ya tenían dos hijos y querían una niña.

Yulia asegura que creció con miles de preguntas, sus padres adoptivos nunca le ocultaron la verdad y ella nunca abandonó la esperanza de encontrar a su familia biológica.

En 2017, la investigación fue reabierta en Bielorrusia y volvieron a poner como sospechosos a los padres. Una serie de interrogatorios que incluían el detector de mentiras fueron algunos de los métodos usados por las autoridades.

“Todavía estoy esperando por Yulia, ahora tiene 22 años. Creo que está viva y la volveremos a ver”, declaró Lyudmila en ese entonces a los investigadores.

El encuentro 

Yulia le contó la historia a su novio Ilya Kryukov, quien quedó intrigado y empezó a investigar. A diferencia de Yulia, él tuvo más suerte porque a través de la búsqueda que llevó a cabo por internet encontró información de una niña que desapareció en la misma época que su pareja.

Ella ya había tenido algunas pistas falsas, pero ahora estaba ilusionada de nuevo y volvía a tener la esperanza en esta nueva información.

“Me puse a leer y me di cuenta que muchos datos eran iguales. Comencé a llorar”, contó, según publicación de Infobae.

Con un poco de detalle encontró en las redes sociales a quien se suponía era su padre biológico, escribió y no recibió ninguna respuesta. Después de días y sin saber nada de él, la pena volvió a invadir su alma. Sin embargo, sí era el perfil correcto y sí era su padre, pero él no sabía cómo responder a los mensajes.

Un día Yulia recibió una llamada, era una mujer que la hizo romper en llanto después de escuchar: “Hola. Mi nombre es Nadya. Soy tu hermana mayor y estoy muy feliz de que te hayamos encontrado”.

“Me pasó con mi madre, que estalló en llanto. Me pidió que le agradeciera mucho a mis padres adoptivos por cuidarme todos estos años”, dijo Yulia.

Un examen de ADN despejó las escasas dudas que quedaban y finalmente el conmovedor reencuentro se dio 20 años después en Minsk.

“No podíamos hablar, solo llorábamos y nos abrazamos. Hizo que me sentara en su regazo como si fuese una niña”, contó Yulia.

“20 años es toda una vida, pero nunca perdimos la esperanza”, dijo la feliz madre.

La conversación se prolongó hasta las 3:00 de la mañana, cuando la joven y su novio tenían que volver a Rusia. El encuentro concluyó con una caminata que Yulia hizo junto a su padre por la estación donde fue secuestrada, él le rogó que la perdonara.

“Por supuesto que lo perdoné”, concluyó ella.

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