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La insólita razón por la que una mujer en Nueva Zelanda sufría dolores en su nariz durante 37 años

La prueba de detección de coronavirus provocó que un objeto que se había incrustado en las fosas nasales desde que era niña se desprendiera y le causara una infección.

Por Agencias/ L. Alas | Jun 29, 2021- 17:42

Imagen de referencia. Foto: AFP

Durante la mayor parte de su vida, Mary McCarthy, una trabajadora de cocina en un hospital de Nueva Zelanda, a menudo sufrió dolor en el lado derecho de su nariz, una molestia constante a la que se terminó acostumbrando.

Pero el problema se complicó aún más después de una prueba detección de COVID-19 que se practicó el año pasado, señala el portal stuff.co.nz.

Tras acudir a varios médicos, el cirujano del Hospital Christchurch extrajo una ficha amarilla de tiddlywinks, un juego de mesa infantil, 37 años después de que se le hubiera alojado en la parte superior de la nariz cuando era niña.

Tiddlywinks. Foto: Imagen de carácter ilustrativa y no comercial/ youtube.com/watch?v=t_UIukfzPXo

Tiddlywinks, es un juego creado en Inglaterra en la década de 1860 que utiliza conjuntos de pequeñas piezas en forma de disco llamadas “winks”, indicó el medio local.

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¿Cómo se incrustó la pieza del juego en la nariz?

Mientras se recuperaba en un hospital, McCarthy, quien tiene 45 años, relató que recordaba haber jugado a tiddlywinks con sus siete hermanos y hermanas cuando eran niños.

Ella tenía 8 años cuando se le ocurrió poner una pieza en cada fosa nasal y las soplaba con fuerza para ver qué tan lejos llegaban.

“Una vez inhalé accidentalmente uno en lugar de soplarlo, y estaba un poco asustada para decírselo a mi madre, así que no lo hice. Recuerdo estar aterrorizada en ese momento, pensando ‘adónde se ha ido'”, contó en la publicación del medio local.

Prosiguió que sin quejarse, decidió no tomar importancia al hecho y siguió con su vida.

“Siempre tuve dificultades para respirar por la nariz a lo largo de los años, pero nunca lo pensé mucho”.

Hasta que en octubre de 2020 el problema empeoró tras practicarse la prueba del COVID-19.

“Mi nariz goteaba constantemente y tenía mucho dolor”. En ese entonces, ella acudió a médicos que atribuyeron la situación a una infección crónica en los senos nasales.

“Pasé muchas cosas en mi vida, así que lo dejé en un segundo plano”, afirmó la mujer en declaraciones retomadas del medio local. McCarthy tiene un hijo autista de 22 años, quien vive bajo su cuidado.

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Así que reservó hasta agosto de este año una cita con un otorrinolaringólogo privado. Sin embargo, la infección no era broma, pues el dolor se hizo insoportable y necesitaba atención con urgencia.

Aprovechó que trabaja en la cocina de un hospital y decidió acudir a emergencias del centro asistencial el pasado 23 de junio.

“Afortunadamente, la enfermera y el médico creyeron que era más que dolor en los senos nasales. Me preguntaron si alguna vez me había metido algo en la nariz y les conté sobre el tiddlywink, como riéndome “.

Una tomografía computarizada reveló un objeto en la parte superior de la nariz, aunque no parecía un tiddlywink. El médico intentó quitárselo mientras estaba despierta, pero era demasiado grande y demasiado doloroso.

En la operación, el objeto fue empujado por su nariz y extraído por su boca. La prueba de covid había desprendido el disco y provocado una infección.

Foto: Imagen de carácter ilustrativa y no comercial/ twitter.com/NZStuff/status/1408471648324382720

“Cuando me desperté dije, ‘¿qué era?’. Y dijeron que era la risa del hospital, un tiddlywink y que ni siquiera había perdido su color. Había calcificación a su alrededor y probablemente por eso mi nariz se había torcido un poco”, dijo.

Ahora, McCarthy se recupera tras la intervención y manifestó en el medio local que aunque todavía tenía dolor en la nariz se sentía emocionada porque por primera vez en más de tres décadas podía respirar por la fosa nasal derecha con normalidad.

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