Francia sale de su estricto confinamiento tras 56 días

Abrió el transporte público y algunos comercios, el resto de países europeos han comenzado a relajar algunas medidas de la cuarentena que lleva casi dos meses

Foto EDH / Pascal Drouhaud

Por Pascal Drouhaud

May 12, 2020- 04:30

¡56 días ! Es el periodo durante el cual Francia permaneció en un confinamiento estricto para luchar contra la propagación del coronavirus. Desde ayer este país europeo empezó un proceso de salida del confinamiento, entre alivio, prudencia y, aprensión.

Se abre una nueva etapa después de meses que la pandemia causó, por lo menos, 280,693 muertos en el mundo desde su aparición en diciembre de 2019 en China.

Europa lleva 156,111 decesos, siendo hasta hoy en continente más impactado. Los Estados Unidos son el país con mas muertos, 79,522. El Reino unido (31,855), Italia (30,560), España (26,621) y Francia (26,380) en esta lista macabro pero que muestra la fuerza de un virus que desestabilizó la economía mundial. 4,070,060 de infectados en 195 países, mientras 1,340,700 personas se han curado.

Desde el 17 de marzo pasado, Francia vivió la hora del confinamiento : una sola hora de salida al día autorizadas, teletrabajo, hoteles y restaurantes cerrados, desaceleración de la economía, servicios de reanimación y urgencias en los hospitales bajo tensión. Tantos ingredientes de horas sombrías tanto como en muchos otros países europeos y en el mundo.

El domingo pasado, el número de decesos en hospitales había caído a 70. Demasiados todavía, pero lejos de los 950 diarios durante el pico de la crisis. Todavía, son 22,569 las personas hospitalizadas, 2,776 enfermos graves en reanimación. Desde el principio de la crisis, 96,038 personas han sido hospitalizadas.

La pandemia paralizó la economía del país. La salida de esta situación debería permitir a sectores como los transportes, el consumo con la apertura de varias tiendas y cadenas, empezar a retomar una actividad. Por cierto, para ayudar a las empresas en salir de la crisis a corto o mediano plazo, el gobierno puso en marcha varios dispositivos: préstamos garantizados, pago a desempleados parcial por el Estado, aliviando el peso de los sectores activos.

A pesar de todo, no se podrá evitar una crisis. Las cifras son explícitas: el desempleo aumentó de 7.1% en un mes, con 246,100 personas que se inscribieron en la estructura de búsqueda del empleo oficial, el consumo en bienes de las familias bajó 17.9%, la de los bienes fabricados 42.3%. El Producto interno bruto cayó 5.8% , reflejando la baja de consumo (6.1%), cifras nunca vistas desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Con una baja de 9% de su PIB, Francia vio su mercado automóvil caer 88.8% en marzo pasado, y su nivel de endeudamiento subir a 115% del PIB . Durante este periodo, el nivel del tráfico aéreo mundial bajó 52.9%, el precio del petróleo del WTI cayo a -37.60 USD el 20 de Abril pasado,- 20 USD para el Brent, mientras el nivel de comercio mundial cayó a 22% en volumen.

Es decir, el proceso de desconfinamiento tiene como consecuencias económicas la búsqueda de un mejoramiento global. Que sea para los transportes públicos, en París y la región de la capital donde el sistema de metro, bajo medidas de distanciamiento social, es de nuevo usado por la población, como en las demás ciudades con este sistema de movilidad público, tanto como en los mercados y tiendas que abren de nuevo.

La salida de esta fase de parálisis de intercambio físico de la población, aparece para muchos como un nuevo despertar económico. Y aquí está todo el debate : el confinamiento tiene como lógica la de romper el círculo vicioso de la propagación del virus. Pone, a la larga, en peligro la economía. Sino caer en el debate público de “escoger” entre salvar vidas o salvar la economía, toda la responsabilidad de la fuerza pública consiste en escuchar a los científicos que le aconsejen y saber salir en el momento adecuado de un proceso que interrumpió la vida económica, con sus consecuencias sociales inevitables.

La siniestra procesión de desempleo, de quiebras de pequeños comercios, de un reposicionamiento de empleos y de formas de trabajo, acompaña la salida del confinamiento en Europa.

Como este significa una salida gradual, todavía existen restricciones en los desplazamientos : Francia cuenta con regiones con restricciones más fuertes como lo son las regiones capitales, del Norte o Este del país, que otras.

Estas fases son idénticas en los demás países europeos como España, donde Madrid y Barcelona por ejemplo, siguen bajo restricciones estrictas mientras el Reino Unido, con sus 32,000 muertos, decretó una prolongación de su confinamiento hasta el 1 de junio.

Europa está trabajando en un plan de apoyo a la economía. El mecanismo europeo de estabilidad, que consiste en una forma de rescate de la zona Euro, que ha sido creado en 2012, podría poner a disposición de los países más impactados, unas líneas de crédito que pueden equivaler al 2% del PIB. Es decir, cuán importante se ha vuelto el proceso para un reinicio de la economía real. Ahora bien, los intercambios por vía numérica tanto como el comercio en favor de bienes de consumo, aumentaron.

Podría ser una de las consecuencias de la crisis de la cual salen con precaución los países europeos que fueron impactados estas últimas semanas.

La aprensión de una “segunda ola” del virus queda todavía en el ambiente. Pero una dinámica nueva aparece a través del proceso de salida del confinamiento. Pero no significa que el virus esté vencido. Es la dinámica de propagación la derrotada, pero las reglas de precaución, distanciamiento social, el hecho de llevar mascarillas, las restricciones de desplazamientos, entre otras, siguen vigentes.

Tarde o temprano, esta hora llegará a las América, quienes deben seguir luchando. Europa demuestra que se puede salir de las estigmas de este mal. Responsabilidad y la solidaridad también son instrumentos de lucha contra el Covid-19.

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