El Salvador retrocede 15 escaños en la clasificación mundial de libertad de prensa 2019

El panorama también empeoró en Venezuela, Brasil y Nicaragua, según el informe anual de Reporteros sin Fronteras. Consulta qué posición ocupa El Salvador de entre 180 países evaluados.

Periodistas salvadoreños en cobertura en los tribunales. Foto/ Archivo

Por Liseth Alas/Agencia EFE

Abr 18, 2019- 21:52

El Salvador cayó 15 casillas en la Clasificación Mundial de Libertad de Prensa 2019 y ocupa la posición 81 de entre 180 países evaluados en el informe anual publicado por Reporteros sin Fronteras (RSF).

El panorama es desalentador para el país regido por la violencia y control gubernamental que desencadena en el “miedo y autocensura”, pues en 2018 se ubicó en el puesto 66 y en el 2017 en el 62, detalla el reporte.

Dentro del mapa de libertad de prensa, esta nación centroamericana se encuentra en la “zona naranja”, que significa que está en una “situación problemática”.

El informe explica que los medios de comunicación en este país “son víctimas” del narcotráfico y de la violencia, así como no existe una legislación que proteja a los periodistas “que investigan temas relacionados a la corrupción o finanzas públicas” y tienden a sufrir intimidaciones y presiones de funcionarios.

“La libertad de información no ha dejado de perder terreno desde que Salvador Sánchez Cerén fue electo presidente, en 2014. El mandatario ha acusado a los medios de comunicación de emprender una “campaña de terror psicológico” contra su gobierno y no respeta el derecho de acceso a la información”, señala el informe.

Uno de los ejemplos recientes en El Salvador es el que enfrentó un equipo de periodistas de la revista Factum en febrero del 2019, quien “fue intimidado por las autoridades para que revelara sus fuentes”, ya que indagaba un caso “comprometedor” para el gobierno.

En Centroamérica, una situación similar atraviesan Honduras, que bajó 5 puestos y se localiza en la casilla 146, y Guatemala que está en el puesto 116. Mientras que Costa Rica se sitúa en la posición 10 del ránking, la cual equivale a la “zona blanca” del mapa de libertad de prensa y que significa que está en “buena situación”.

LOS PEORES EVALUADOS DE AMÉRICA LATINA

Mientras, Venezuela, Brasil y Nicaragua fueron los países latinoamericanos que registraron una mayor degradación de la libertad de prensa en 2019, según se desprende de la clasificación anual publicada este jueves por RSF, que también alerta de la situación en México y Cuba.

La “deriva autoritaria” en la que ha entrado el régimen de Nicolás Maduro acerca a Venezuela a la llamada “zona negra”, que agrupa a los peor parados de una clasificación en la que los países del norte de Europa, con Noruega a la cabeza, se llevan la mejor nota y que está cerrada por Turkmenistán, Corea del Norte y Eritrea.

En un año marcado en el mundo por la reducción de Estados en los que se puede ejercer el periodismo con garantías, la represión de la prensa independiente en Venezuela se intensificó y se registró un récord de arrestos arbitrarios de informadores y de violencia ejercida por las fuerzas del orden contra reporteros.

Las radios y televisiones más críticas con el poder se han visto privadas de licencias de transmisión y la prensa extranjera ha sufrido arrestos, interrogatorios e, incluso, expulsiones.

“La degradación de la situación lleva a numerosos periodistas a abandonar el país para escapar a las amenazas y preservar su integridad física”, señala RSF.

Brasil se sitúa en el puesto 105, cerca de la “zona roja” en la que está Venezuela y otros países en los que la situación es “difícil” para la prensa, como Burundi, Irak o Turquía.

El deterioro de Brasil responde a un año “particularmente agitado” con el asesinato de cuatro periodistas y la fragilidad creciente de los independientes que cubren temas ligados a la corrupción o el crimen organizado en pequeñas y medianas ciudades.

Para RSF, la elección como presidente de Jair Bolsonaro, tras una campaña marcada por el discurso del odio y la desinformación, “augura un periodo sombrío para la libertad de prensa” en Brasil.

Las redes sociales, en especial WhatsApp, han servido para propagar noticias falsas y desacreditar a los medios críticos con él, lo que ha convertido a periodistas en “blanco privilegiado” de los seguidores de Bolsonaro.

Pero el país que más puestos cayó en América Latina en la clasificación fue Nicaragua, que retrocedió 24 plazas para situarse en la posición 114, en plena “zona roja”, por cuenta de una “represión” contra la prensa independiente a cargo del Gobierno de Daniel Ortega.

En el contexto del agravamiento de la crisis política que vive el país y del incremento de las manifestaciones contra el poder, indica RSF, “el periodismo está constantemente estigmatizado y es atacado con campañas de acoso y amenazas de muerte, además de arrestos arbitrarios”.

“Durante las manifestaciones, los reporteros nicaragüenses considerados como opositores son frecuentemente agredidos y muchos de ellos se han visto obligados a exiliarse para evitar la acusación de terrorismo y la prisión”, agrega.

El informe recuerda también que por vigésimo segundo año consecutivo el peor país para la prensa en América Latina es Cuba, en el puesto 169, solo a once de Turkmenistán.

La mejora de la cobertura de internet en la isla, que facilita la expresión de “blogueros” y algunos independientes, no oculta que el régimen, encarnado ahora por Miguel Díaz Canel, sigue controlando permanentemente la información y usando la represión, lo que aboca al exilio a las voces más críticas.

En “zona roja” también está México, el principal cementerio de periodistas, diez de ellos asesinados en 2018, presas del crimen organizado y de autoridades corruptas.

Consulta el informe completo de libertad de prensa publicado por Reporteros sin Fronteras

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