Devin Blake Langford, el niño de la familia LeBarón que escondió a sus hermanos y caminó 22 kilómetros para buscar ayuda

Los niños heridos esperaron que los rescataran desde las 13:00 horas, cuando comenzó la emboscada, hasta alrededor de las 19:30. Lo que vieron cuando los encontraron fue aterrador.

Miembros de la familia LeBarón en la escena de la masacre. Foto AFP

Por Xiomara Alfaro - Agencias

Nov 06, 2019- 07:45

Devin Blake Langford, de 13 años, fue uno de los pocos niños que no sufrió heridas durante el ataque en Sonora, México, donde murió su madre, otras dos mujeres y seis niños, todos miembros de la familia LeBarón.

Tras la tragedia, el adolescente tomó el control de la situación y se hizo cargo de sus seis hermanos a quienes salvó pese a las heridas de bala que habían perforado sus cuerpos.

 

 

Luego de ver morir a su madre, Devin tomó fuerzas y escondió a sus hermanos en arbustos, los cubrió con ramas y caminó 22.5 kilómetros (14 millas) de regreso a La Mora para pedir ayuda.

Kendra Lee Miller, quien se describe como una familiar de los afectados, dijo en una publicación de Facebook que Devin llegó a Mora e informó “las primeras noticias que alguien había escuchado” sobre la tragedia.

“Los tíos de Devin se armaron con pistolas y regresaron para tratar de encontrar a los niños escondidos, sabiendo que muchos de ellos estaban heridos”, escribió la mujer, información que también señaló Tiffany Langford, otro miembro de la familia, señala CNN.

Según la publicación de Kendra, tras la emboscada hubo tiroteos continuamente durante horas en las montañas cerca de La Mora por lo que los hombres armados no lograban avanzar en la localización de los infantes.

“Como (Devin) tardaba mucho en regresar, su hermana de 9 años, Mckenzie Rayne Langford, dejó a los otros cinco y se marchó a pedir auxilio.

La niña caminó durante horas a oscuras y la encontraron varias horas después de que los demás fuesen rescatados. Por un momento, fue dada por desaparecida.

Dawna Ray Langford, 43 años, madre de Devin Blake. Dawna y sus hijos Trevor Harvey Langford, de 11 años; y Rogan Jay Langford, 2 murieron en la emboscada. Foto: Instagram

En total, los niños estuvieron solos desde cerca de las 13:00 horas, cuando comenzó la emboscada, hasta alrededor de las 19:30, cuando fueron rescatados. Familiares en La Mora intentaron llegar a ellos antes, pero se detuvieron ante los disparos.

Lo que vieron cuando encontraron a los niños fue aterrador

Cody Greyson Langford, de 8 años, tení­a un disparo en la mandí­bula y sangraba de forma abundante. Otra niña sufrió balazos en el pie y en la espalda.

Sobre los cuerpos calcinados, Julian LeBarón, uno de los patriarcas de la familia, dijo a Infobae México, que algunos de los cuerpo tuvieron que recogerlos ellos mismos, otros después de varias horas continuaban en la escena esperando los oficios forenses.  En la zona del ataque hay una guerra territorial entre cárteles.

En grabaciones de llamadas entre los rescatistas, se les puede escuchar discutiendo si era mejor arriesgar más vidas o esperar una hora o dos a la llegada del ejército mexicano. Fue una decisión agónica.

Al parecer, los asesinos eran miembros del cártel de Juárez y de su brazo armado, La Lí­nea, cuyos pistoleros entraron al territorio del cártel de Sinaloa y establecieron un puesto de avanzada armado en una colina y una emboscada carretera arriba.

Juárez aparentemente querí­a enviar el mensaje de que controlaba la carretera a Chihuahua. En este panorama fue en el que adentraron las madres estadounidenses en sus tres camionetas.

Solo después de que el primer vehí­culo fuese baleado e incendiado, unos 50 o 60 hombres del cártel de Sinaloa aparecieron para ver qué habí­a pasado.

Pero no es la crueldad del cartel, sino la valentí­a, la inocencia y el sacrificio de las ví­ctimas lo que los familiares quieren que se recuerde.

Austin Cloes, un pariente de los fallecidos, dijo desde su casa en Salt Lake City que eran buenas personas que amaban a sus hijos y disfrutaban de una vida tranquila en una exitosa plantación de nueces pecanas.

“Este tipo de cosas no deberí­an pasar desapercibidas”, apuntó Cloes, quien trabaja con jóvenes en situación de riesgo y entrena a un equipo de baloncesto de secundaria. “Y este tipo de personas no deberí­an ser enterradas sin que sus nombres salgan a la luz. Son grandes personas”.

Entre los fallecidos en la emboscada habí­a una madre, sus mellizos de ocho meses, su hija de 10 años y otro hijo de 12. Otra madre yací­a tendida en el asiento delantero de otro Suburban junto a los cuerpos baleados de sus hijos de 11 y 2 años.

Las ví­ctimas viví­an en el estado de Sonora, a unos 110 kilómetros (70 millas) al sur de Douglas, Arizona, en la comunidad de La Mora, que se fundó hace décadas por una escisión de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Dí­as.

Muchos residentes de la localidad se identifican como mormones pero no están afiliados a ninguna iglesia.

Varias comunidades agrí­colas de familias estadounidenses están agrupadas en la frontera entre los estados de Chihuahua y Sonora. Muchos miembros nacieron en México y tienen doble nacionalidad. Aunque algunas de las facciones escindidas fueron polí­gamas hace tiempo, muchas ya dejaron de serlo.

Todas las ví­ctimas estaban aparentemente relacionadas con la familia LeBarón de Chihuahua, cuyos miembros llevan años enfrentados a los narcotraficantes. Benjamí­n LeBarón, un activista contra el crimen que creó los patrullajes vecinales contra los cárteles en la localidad, fue asesinado en 2009.

Las ví­ctimas iban a visitar a sus familiares en Chihuahua y una de las mujeres se dirigí­a al aeropuerto en Phoenix para reunirse con su esposo.

Aunque la violencia relacionada con el narcotráfico ha estado presente en México durante años, el ataque expuso la manera en la que los hombres armados de cárteles han dejado de preocuparse por matar niños como daño colateral.

En agosto, en el estado de Chihuahua, pistoleros dispararon 123 balas a un hombre y mataron a tres niñas de 4, 13 y 14 años. En junio, un niño fue asesinado junto a su padre en Sonora, y en julio, otro de 10 años murió en un robo en el estado de Puebla.

FOTOGALERÍA

La comunidad inhóspita y remota donde fue asesinada una familia estadounidense en México

La comunidad de La Mora tiene menos de 1, 000 habitantes y se ubica en un valle desértico rodeado por montañas a unos 110 kilómetros (70 millas) al sur de las ciudades fronterizas de Douglas, Arizona, y Agua Prieta, en el estado mexicano de Sonora, donde 9 mujeres y niños fueron brutalmente asesinados.

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