¿Por qué resultó fallida la cuarentena del crucero Diamond Princess? Aumentó de 10 a más de 700 contagios

El viaje en crucero para miles de pasajeros pasó de ser las vacaciones soñadas a una pesadilla. No podían salir a los pasillos y debían quedarse en sus habitaciones.

Foto AFP

Por Vanessa Jurado/ Agencias

Mar 15, 2020- 14:58

El pasado 4 de febrero, autoridades japonesas decidieron impedir el desembarco en Yokohama (sur de Tokio) del crucero  y poner en cuarentena a sus 3,500 pasajeros y tripulantes tras detectar que al menos diez de ellos estaban contagiados del nuevo coronavirus. Una decisión que terminó siendo duramente criticada y catalogada como “fallida”.

El buque había zarpado de Yokohama el pasado 20 de enero y antes de regresar a esta ciudad se detuvo en los puertos de Kagoshima y Okinawa (sudoeste de Japón) y en Hong Kong, donde el 2 de febrero se confirmó que un pasajero procedente de ese territorio autónomo de China estaba infectado del coronavirus de Wuhan, según el Gobierno nipón.

Tras tener constancia de este caso, las autoridades japonesas ordenaron que el crucero Diamond Princess permaneciera anclado en el puerto de Yokohama y enviaron a bordo un equipo de médicos y funcionarios de cuarentena para realizar tests del virus, el 4 de febrero se detectaron 10 personas contagiadas con el nuevo coronavirus.

Tras los resultados, las autoridades japonesas decidieron poner el cuarentena a todo el crucero, sin esperar que los 10 casos se convertirían en más de 700. ¿Por qué fue catalogada como una cuarentena fallida? En los días siguientes, los mismos pasajeros usaron sus redes sociales para mostrar las condiciones en las que estaban aislados.

Confusión y falta de información

Un pasajero dijo el 5 de febrero a The New York Times, que muchos no entendían con exactitud que pudieron haber estado expuestos al coronavirus, para tener una idea de cuántos pasajeros contagiados habían, contaban las ambulancias alineadas en el muelle.

El 6 de febrero, otro pasajero compartió a través de Twitter las incidencias dentro del crucero, incluyendo esta notificación que recibieron todos los huéspedes donde les notifican de un segundo grupo de 10 personas que dieron positivo al coronavirus.

Pasajeros confinados en su propia habitación y con personas enfermas

Los pasajeros no podían salir de sus habitaciones, algunas sin ventana ni balcones. En cierto momento, se les permitió salir por un momento para tomar aire a la cubierta.

Un pasajero, identificado como Fehrenbacher, por Business Insider, contó que él estuvo muy cerca de una mujer enferma. “Podía escuchar esa tos en el fondo de sus pulmones. Sentí empatía por ella y me sentí mal, pero luego pensé para mí: “está bien, no quiero estar en está habitación””.

El profesor de epidemiología de la Universidad de Toronto, David Fisman, declaró al medio Vox, que tener a los pasajeros en confinamiento era como “tener a un grupo de personas en un contenedor grande con el virus” y que la cuarentena era “una transmisión activa”.

Mala aplicación de las pruebas para detectar COVID-19 y falta de medicamentos

A los tres días de haber comenzado la cuarentena, los pasajeros comenzaron a mostrar molestia por la falta de medicamentos. Una pasajera aprovechó una oportunidad para mostrar una pancarta desde su ventana, la cual decía: “escasez de medicamentos”.

Sin embargo, los pasajeros fueron informados, el 11 de febrero, que un poco más de 1,800 personas, que no esperaban quedarse más tiempo de lo planificado en el barco, habían recibido las medicinas recetadas que solicitaron.

También, una pasajera se quejó de que no le colocaron adecuadamente el termómetro cuando le realizaron las evaluaciones para la detección del virus. La mujer contó que en el primer chequeo a su esposo le tomaron la temperatura y dio como resultado un nivel muy abajo de la temperatura corporal normal y en la segunda medición que le hicieron, a petición de ellos, tuvo variación.

“No pusieron el termómetro en nuestros oídos correctamente”, dijo.

Foto/ @DAXA_TW

La comida

En los primeros días de la cuarentena, los pasajeros notaron que la comida había cambiado de forma considerable y que el agua se les estaba dando racionada, eso generó opiniones encontradas.

Sin embargo, el tiempo de la comida era el más esperado, una pasajera dijo a The Dallas Morning News, que cuando escuchaban que los carritos de la alimentación rodaban por los pasillos, corrían a colocarse la mascarilla y abrir la puerta del balcón y la del pasillo para recoger su comida, lo que de paso, les ayudaba a sus compañeros de cuarto a sentir un poco de aire fresco.

Un aspecto que también pudo incidir en los contagios, fue que muchos de los miembros de tripulación resultaron positivo al COVID-19, aunque ellos llevaban hasta las habitaciones de los pasajeros la comida, el grupo de empleados comía junto en el mismo comedor, quedando expuestos al contagio, en total fueron 140 trabajadores que resultaron infectados.

Malas prácticas de higiene en el crucero

Por la emergencia, los integrantes de la tripulación no estaban limpiando las habitaciones si no que cada pasajero se encargaba de su recamara y de cambiar sus sábanas y toallas.

El experto en enfermedades infecciosas, Kentaro Iwata, visitó el barco y dijo durante un video en Youtube que salió asustado al ver las malas prácticas de higiene que se tenían.

“Era completamente inadecuado en término de control de infecciones. No hubo distinción de zona verde (libre de infección) y zona roja (potencialmente contaminada)”, dijo.

Funcionarios con máscaras y ropa protectora en una de las cubiertas del crucero Diamond Princess. Foto/ @DAXA_TW

Aunque los pasajeros recibieron sus mascarillas y alcohol gel, los protocolos que se realizaron en la cuarentena del crucero Diamond Princess, fue duramente criticada, expertos en virología la consideraron como “una incubadora de virus en lugar de un buen lugar para la cuarentena”.

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