El triste relato de una madre que perdió a su hijo hace 10 años durante el tsunami en Chile

La catástrofe ocurrió el 27 de febrero de 2010. El terremoto fue de 8.8 grados a las 3:34 de la madrugada. El tsunami ocurrió minutos después. El desastre dejó al menos 525 muertos y 23 desaparecidos, entre ellos 8 menores de edad.

Foto Twitter

Por Agencias-C.Fuentes

Feb 27, 2020- 16:40

Helen Fajardo, de 47 años, aún recuerda como hace 10 años perdió a su hijo durante el terremoto y tsunami que sacudió a Chile.

La catástrofe ocurrió el 27 de febrero de 2010. El terremoto fue de 8.8 grados a las 3:34 de la madrugada. El tsunami ocurrió minutos después. El desastre dejó al menos 525 muertos y 23 desaparecidos, entre ellos 8 menores de edad.

La mujer relató a BBC Mundo cómo su hijo menor, conocido como “Puntito”, nunca apareció.

Ese día, Fajardo estaba durmiendo junto a sus dos hijos, Pablo y Joaquín, cuando la fuerza del mar arrasó con la cabaña donde se encontraban. De repente, medio dormida, escuchó a lo lejos a su mamá que gritaba: “Helen, Helen, ven a ver el bote que hubo una salida de mar”.

Foto retomada de @elmostrador

Desperté a Pablo, Joaquín seguía dormido y salimos a la terraza. Vi que el bote estaba a unos 25 metros de nosotros y me acordé de lo que decía mi abuelito: que cuando viera un bote a la altura de la plaza, como este, tenía que arrancar, relató la BBC.

La mujer narra que en milésimas de segundo salió corriendo con sus hijos y que el ruido que escuchaba era ensordecedor y que nunca lo olvidará. Intentó salir por la ventana y no pudo, la muralla de agua, de más de 15 metros, derribó todo.

Los tres escondidos, nos dimos las manos y cuando sentí el golpe, los apreté fuerte y les dije: “Los quiero”, contó Fajardo.

La mujer perdió primero a Joaquín y después a Pablo. La ola los arrastró a los 3.

“Salí nadando, medio ahogada. No recuerdo escuchar nada. De repente, oí a Pablo que decía ‘mamá'”. Estaban a 10 metros de distancia. Él escuchó gritar a su hermano.

Sin embargo, la marea venció a Fajardo. Un amigo de su hermano la arrastró por los escombros hasta que la llevaron a un refugio.

Otras personas me tomaron. Volví a reaccionar cuando estaba en una casa alta, en el cerro. La dueña de casa era evangélica. Entre dos mujeres me ducharon y me limpiaron las heridas. Adentro cantaban, se escuchaban canciones bíblicas… y yo no me cansaba de preguntar por mis niños. “Tranquila hija, que los están buscando”, me decían explicó al portal de noticias.

Horas más tarde, vecinos encontraron a Pablo. Pero de Joaquín ya no supo nada, algunos lo confundieron con otro menor que se encontraba en un Yate pero pero no era él.

Fajardo no se cansó de buscar. Aun días después de la catástrofe continuó buscando a su hijo entre los escombros pero nunca lo encontró. Pasó un mes y medio buscándolo.

“Después de pasar por algo así, la vida no es fácil. No hay receta para esto, para vivir sabiendo que tengo un hijo desaparecido. A mí me faltaron cuatro segundos para salvar a mi hijo. No alcancé a tirarlo por la ventana de la cabaña”… relató la madre.

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