Las monstruosidades de Ed Kemper: Mató a su madre, a sus abuelos y tenía sexo con los cadáveres

Desde pequeño soñaba con ser ejecutado en una silla eléctrica. Empezó torturando gatos y matándolos, luego los colocaba en posiciones para extraños rituales sexuales.

cumpleEd desde pequeño fantaseaba con morir en la silla eléctrica, pero fue condenado a cadena perpetua que aún cumple.

Por Y. Peréz

Jun 10, 2021- 07:24

Ed Kemper empezó sus crímenes torturando y matando gatos, le fascinaba cortar sus cabezas. Uno de ellos lo mató a puñaladas, otro lo enterró vivo, luego lo desenterró, lo decapitó y clavó su cabeza en un poste. Las muñecas de sus hermanas las usaba para representar asesinatos y extraños rituales sexuales. Desde pequeño soñó con ser ejecutado en una silla eléctrica y a menudo lo representaba cuando jugaba con sus hermanas.

Hijo de Edmund Jr. y Clarnell Kemper, nació el 18 de diciembre de 1948 en Burbank, California. Tenía dos hermanas. En 1957 los padres se divorciaron y él se mudó junto a su madre y hermanas a Helena, Montana.

Kemper, un hombre brillante con un coeficiente intelectual de 145, muy por encima de la media, desde niño mostró rasgos sociópatas. A esto se sumaba la violencia a la que era sometido en su casa, su madre lo obligaba a dormir en el sótano porque temía que violara a sus hermanas, lo alimentaba con cabezas de pescado y solía maltratarlo.

A los 13 años se escapó para buscar a su padre, cuando lo encontró descubrió que él se había casado y daba a su hijastro el amor que a él le negaba. Volvió a su casa con su madre y hermanas, a los 14 años fue enviado a vivir con sus abuelos paternos, Edmund Sr. y Maude Kemper, en su rancho en North Fork, California.

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Para esa fecha ya medía 1.93 metros de altura, pero era tímido, poco sociable y fácil se dejaba intimidar por sus compañeros. No se llevaba bien con su abuela y el 27 de agosto de 1964 decidió matarla. Le disparó con un rifle que le regalaron la Navidad del año anterior, después mató a su abuelo. Sobre este suceso hay varias versiones de cómo ocurrió. Entre ellas que asesinó a su abuela como un impulso después de haber discutido con ella y al abuelo lo mató cuando regresaba de comprar, para evitar la fatal escena de ver a su esposa muerta.

Después de haber matado a los dos llamó a su madre para contar lo que había hecho, luego a la Policía y se sentó a esperar a que llegaran. Ese mismo día fue arrestado, le diagnosticaron esquizofrenia, lo internaron en el Hospital Estatal de Criminales de Atascadero.

Kemper odiaba vivir en la granja de sus abuelos. Antes de ir a North Fork, ya había comenzado a aprender sobre armas de fuego, pero sus abuelos le quitaron el rifle después de que mató a varios pájaros y otros animales pequeños. Foto: Imagen de carácter Ilustrativo y no comercial / https://bit.ly/3iAIvq9

Aprendió a llevarse bien con su psiquiatra y lo nombraron su asistente. Gracias a su conducta fue liberado el 18 de diciembre de 1969, justo el día que cumplía 21 años. La liberación se hizo contra los deseos de varios psicólogos.

Al salir volvió al cuidado de su madre, trabajó en varias áreas, para entonces medía 2.05 metros y pesaba 300 libras. Se hizo amigo de varios policías y consideró convertirse en uno, pero su estatura se lo impidió porque esta por encima de la altura reglamentaria.

Tiempo después logró ahorrar dinero, mudarse lejos de su madre y alquilar una habitación con un amigo. Después de un accidente de motocicleta logró comprar un Ford Galaxy amarillo y comenzó a recorrer el área de la costa del Pacífico en busca de autostopistas. Tuvo problemas y volvió a vivir con su madre, ella en ese momento acumulaba tres divorcios.

Asesino en serie 

Los dos primeros crímenes los cometió el 7 de mayo de 1972 y durante los siguientes meses, llegó a matar a cuatro mujeres más. Según los múltiples archivos psiquiátricos de él, muchos de los asesinatos estaban precedidos por una discusión con su madre.

La primera de sus víctimas fue Mary Ann Pesce, una joven de 18 años que necesitaba, junto a su amiga Anita, que las llevasen al campus. No fue la idea de Ed, que llevó el coche hasta un lugar apartado, metió a Anita en el maletero, y asesinó a Mary Ann a puñaladas tras un intento fallido de estrangularla con una bolsa y un cinturón. “Le empujé la cabeza hacia atrás y le hice un corte en la garganta. Perdió el conocimiento inmediatamente”. Violó los cadáveres de ambas jóvenes antes de desmembrarlos y deshacerse de ellos entre una montaña y el vertedero. Ed reconocería que volvió a visitar la tumba con frecuencia.

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Una práctica que repetiría con Alice Liu, de 21 años, Rosalind Thorpe, de 23, y con Cindy Schall, de 19. Pero especialmente fue la muerte de Aiko Koo, de 15 años, de quien guardó su cabeza en el maletero del coche el mismo día en el que tenía que comparecer ante el tribunal de examen psiquiátrico de Atascadero, donde le confirmaron que estaba completamente rehabilitado y que debían borrarse sus antecedentes.

En una entrevista, confesó que había asesinado a más de 35 persona. También ha contado en varias ocasiones que después de asesinar a sus víctimas, ya sea estranguladas, apuñaladas o con armas de fuego, tenía sexo con sus cabezas y cadáveres.

La mayoría de sus víctimas eran universitarias, por ello fue conocido como “el asesino de las colegiala”. Muchas de las cabezas las enterró en el patio trasero de la casa de su madre.

El asesinato de su madre, punto y final

“Le corté la cabeza y humillé su cadáver”, contó al confesar el asesinato de su madre y el que puso fin a su carrera como asesino en serie.

El hecho ocurrió el 19 de abril de 1973, era un Viernes Santo, planeó un encuentro e invitó a una vieja amiga de su madre, Sally Hallett. Cuando ella llegó la mató y escondió su cuerpo en un armario. Tiempo después llegó su madre, como era costumbre ambos discutieron.

Al caer la noche, entró a su habitación, la golpeó con un martillo hasta que murió. Luego pasó una hora mutilando su cuerpo, le cortó las manos, arrojó sus cuerdas vocales al triturador de basura, le cortó la cabeza y la usó para sexo oral.

Contó que disfrutó lanzando dardos a la cabeza durante una hora. Después, ocultó el cadáver y salió de la casa. Condujo varios kilómetros y finalmente, el 23 de abril paró en una cabina telefónica, llamó a la Policía y confesó sus crímenes.

Las autoridades pensaron al principio que era una broma de mal gusto, pero poco a poco con los detalles que Kemper daba, descubrieron que era verdad. Luego colgó y se sentó sobre su vehículo a esperar que la policía llegara.

El asesino en serie Ed Kemper socializaba con los mismos agentes de policía que investigaban sus homicidios en un bar de Santa Cruz llamado “Jury Room”. Nunca sospecharon de él. Cuando confesó, pensaron que les estaba gastando una broma. Foto: Imagen de carácter Ilustrativo y no comercial / https://bit.ly/3pOOqJP

Reveló que se entregó para no vivir con la paranoia que tarde o temprano lo atraparían. También, dijo que con el asesinato de su madre, se le quitaron las ganas de matar.

Después de alegar sin éxito la locura, solicitó ser sentenciado a muerte y ejecutado en una silla eléctrica, como había fantaseado, pero debido a que el estado suspendió temporalmente la pena capital, se le negó su sueño de la infancia y fue sentenciado a cadena perpetua.

Robert Ressler lo entrevistó tres veces . Durante la tercera vez, los guardias no respondieron cuando los llamó y se encontró encerrado en la pequeña habitación a solas con Kemper, quien comenzó a hacerle amenazas de muerte y burlarse de él. Cuando finalmente llegó el guardia, afirmó haber estado bromeando.

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John Douglas, quien también lo entrevistó, admitió más tarde que le gustaba Kemper, quien era amigable, abierto y sensible cuando hablaban. Kemper todavía (marzo de 2021) cumple su condena en el Centro Médico de California en Vacaville.

“Si los mataba, ya sabes, no podrían rechazarme como hombre. Era más o menos hacer una muñeca de un ser humano … y cumplir mis fantasías con una muñeca, una muñeca humana viviente”.

El caso de Kemper ha sido documentado en películas, series e incluso textos.

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