El Salto de Malacatiupán y sus míticas leyendas

Cascadas termales con propiedades medicinales, un cangrejo de oro y una historia de amor que terminó en desgracia, son los atractivos turísticos que ofrece la “ciudad de los manantiales” en el occidente del país.

El Salto de Malacatiupán, ubicado en Ahuachapán es uno de los atractivos turisticos más famosos de la zona occidental y una de las opciones más populares para Semana Santa.

Por Nancy Hernández

Abr 05, 2019- 11:31

Tres cascadas de aguas termales que caen desde más de 12 metros de alto y una poza de color turquesa, esperan a los intrépidos que buscan de aventuras en Atiquizaya, Ahuachapán.

El Salto de Malacatiupan está a 25 minutos del pintoresco pueblo y su máximo atractivo son las tres corrientes de agua, situadas entre formaciones naturales de rocas y abundante vegetación.

En Malacatiupan, que significa templo redondo en la lengua Náhuatl, se cree que era un sitio donde los Pocomames hacían rituales. Una de las peculiaridades del Salto es que la segunda y tercera cascada están divididas por una roca, cuya apariencia se asemeja al rostro de un mono.

Foto EDH/ Josué Parada

“Muchas personas dicen que se debería de llamar el salto del mono por la cara que se ve entre las dos cascadas”, dijo Lissethe Arévalo, coordinadora de la Unidad de turismo de Atiquizaya.

La singular belleza está acompañada de leyendas que se han transmitido durante años de generación en generación. El mito más famoso y representativo es “El cuto partideño”, una “historia de amor y tragedia”.

Según la tradición oral, hace años existió un joven llamado Juan, él se enamoró de una bella mujer conocida como María. Cada día, ella viajaba desde su casa hasta el Salto para dejarle almuerzo a su padre, Juan esperaba con ansias aquella hora para poder verla.

Foto EDH/ Josué Parada

“Ella era bella y los terratenientes la deseaban, un día uno de ellos pidió a María como regalo de cumpleaños, él quería su virginidad. Entonces la mandó a raptar, la violó y la mató”, narra Arévalo.

Según la historia, cuando Juan se dio cuenta de la muerte de María dio filo a todos sus corvos y empezó a pelear con los terratenientes. También robó todas sus pertenencias y las repartió entre las familias más pobres. No obstante, algunas de las joyas, adornos y dinero que le sobraron fueron escondidas en una cueva que está cubierta con la corriente de la tercera cascada de Malacatiupan. Se dice que hasta la fecha nadie ha podido encontrar el tesoro y que sigue escondido esperando a una persona valiente para ser recuperado.

Puente Viejo, el beso del agua

El “Puente Viejo” es una estructura de tierra y ladrillos que data desde 1800, según Arévalo. En esa época sirvió de punto de intercambio de productos entre Guatemala y El Salvador. Ahora es poco transitado por personas y uno de sus extremos ha sido dañado por las inclemencias del tiempo. Sin embargo, conserva su belleza y diseño único, pues a diferencia de la mayoría de puentes que son rectos, las bases de este forman una circunferencia que es interrumpida por el caudal del río.

El “beso del agua” se da justo en este punto, pues es donde se encuentran las corrientes de los ríos de Agua Caliente y Quiroz; la temperatura del primero ronda los 70 grados, esto hace que sea imposible que las personas puedan disfrutar de un baño. Sin embargo, la temperatura del río Quiroz es extremadamente baja, la combinación de ambos caudales hace que la temperatura del agua sea de 30 a 35 grados centígrado, por ello resultan tan agradables las aguas del Salto de Malacatiupán.

Foto EDH/ Josué Parada

El Puente Viejo también guarda su leyenda, se dice que en estas aguas murió un príncipe llamado Amayo, algunos de los habitantes vieron su cuerpo flotando sobre el agua, pero al anochecer el cadáver desapareció. Desde ese día, por las noches fue visto un cangrejo de oro y se cree que Amayo fue quien se convirtió en el cangrejo.

“Muchas personas dicen haber visto el cangrejito de oro, muchos lo han querido atrapar pero no han podido. Para algunos pescadores el cangrejito significa suerte”, contó Arévalo.

Proyectos

El Salto de Malacatiupán es un lugar ideal para hacer turismo rural, pues se camina por senderos y la vegetación es abundante. Hasta la fecha no hay construcciones o modificaciones hechas por el humano, todo el lugar conserva su belleza natural.

No obstante, la municipalidad está interesada en hacer mejoras al Salto y que el lugar sea más agradable a los turistas.

“Queremos impulsar este sector, pero sin cambiarle su entorno. Queremos construir baños, hacer un parqueo, poder hacer gradas para que los turistas puedan bajar más seguros. Es un proyecto ambicioso, necesitamos inversión y planificarlo bien para no dañar el entorno”, explicó Ana Luisa Rodríguez de Gonzáles, alcaldesa de Atiquizaya.

Foto EDH/ Josué Parada

Aseguró que existe interés de inversionista extranjeros, pero es un proceso que inicia y las obras se esperan a largo plazo.

Atiquizaya es un municipio famoso por los ríos y nacimientos que están en su territorio, por ello es conocido como la “ciudad de los manantiales”, según Arévalo, cuenta con 28 manantiales de agua.

Foto EDH/ Josué Parada

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