El nuevo fenómeno de los mochileros: pedir limosnas para poder viajar

Conocidos como "begpackers" y con el argumento que viajar los hace mejores personas, miles de jóvenes están viajando por países latinoamericanos y asiáticos pidiendo dinero para costear su travesía.

Foto Pixabay

Por N. Hernández / Agencias

Jul 22, 2019- 15:54

Viajar es el ideal que todos tenemos y en los últimos años se ha vuelto toda una tendencia entre los jóvenes. La idea de viajar solo con una mochila de país en país resulta fascinante para muchos, pero no todos se animan por el costo que representa en viajes, hospedaje, comida y demás gastos.

Sin embargo, la nueva tendencia de ahora es recorrer los países asiáticos o latinoamericanos, pidiendo limosnas para viajar. El término de este nuevo fenómeno es “begpacker” que resulta de la unión de begger (mendigo) y backpacker (mochilero).

El hecho de ver a jóvenes pidiendo limosnas descaradamente para viajar se ha vuelto un poco molesto para algunos países, estados o las ciudades más visitadas por turistas. Por ejemplo, Bali, la famosa isla de Indonesia que se volvió el Disneyland Resort del millennial aspiracional, decidió hace algunas semanas poner fin a los “begpackers” y ha establecido que los mochilero que estén haciendo turismo gracias a las limosnas que reciben de las demás personas, serán expulsados.

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Estas personas serán reportadas ante sus embajadas para que hagan maletas y se devuelvan a su país de origen, esto traduce a: un turista de primer mundo siendo expulsado de un país en vías de desarrollo.

“Todos tienen el mismo fin: quiero viajar por el mundo. No, no es comer, no es una acción social poética, no es financiar un orfanato ni quitarle el barro a un elefante en Tailandia. El motivo es simple: la audacia de un privilegiado en pedir dinero para poder seguir viajando por el mundo“, expone en un articulo Dandamboa.

La publicación explica que este fenómeno es ampliamente conocido en Asia y está llegando a Latinoemérica, además, identifica ciertos perfiles de mochileros limosneros: “Existe el que dice mentiras (que se quedó sin dinero y perdió el pasaporte) o el que literalmente es confesional (quiero viajar más, dame dinero). Existe el que pide en países como Japón o Corea del Sur porque sabe sabe que el comportamiento solidario del nipón lo obliga moralmente a dar dinero al necesitado (aparte que el japonés tiene una moneda de alto valor adquisitivo) y existe el que pide dinero en países vulnerables, jugando en parte con las frustraciones de los locales.

Porque no solamente hay mochileros que piden dinero a personas pudientes sino que hay mochileros que mendigan a las personas cuyo salario mínimo equivale a la mitad de lo que ellos gastaron en su pasaje Berlín – Phuket”, denuncia el artículo.

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¿Por qué pedir? 

Según la publicación, los begpacker justifican su acto de pedir limosnas en las calles porque viajar por el mundo lo está ayudando a ser mejor persona, pero el hecho de recibir dinero por parte de locales es un acto de filantropía inversa porque muchas personas les pueden dar dinero porque piensan que están ayudando a la persona a cumplir el sueño que no pueden alcanzar. Entonces, usar las frustraciones de las demás personas se convierte en un acto de benevolencia de las personas que vive en un país desarrollado.

Además, hay que tener en cuenta que un ciudadano estadounidense, holandés o inglés tiene más facilidades para poder viajar, si lo comparamos con un centroamericano o suramericano, ya que ahorrar para viajar lleva tiempo porque no se cuenta con sueldos altos. También, el proceso burocrático para obtener la visa se vuelve engorroso y la posibilidad de ser negada es grande.

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“Llegar a un país vulnerable/tercermundista/postal UNICEF/en vías de desarrollo para pedir dinero en un andén bajo la única excusa de satisfacer tu comfort como individuo, es abusar de tus privilegios. Si a uno se le acaba la plata de un viaje (si es que les creemos que se les acabó el dinero) las opciones son simples: o me devuelvo o trabajo. Y ojo, trabajar no es vender abrazos o fotos impresas en la esquina con filtros. Trabajar es ingresar al engranaje productivo del país donde estás”, concluye el artículo.

Y tú, ¿estás de acuerdo en esta nueva dinámica para viajar? ¿Estamos los salvadoreños en condiciones de regalar dinero para que otra persona siga viajando y cumpla su sueño?

 

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