¿Revisas constantemente perfiles en redes sociales? Cuando stalkear puede convertirse en adicción

El stalkear puede convertirse en una conducta enfermiza cuando se revisa a cada hora qué hace otra persona y se deja a un lado las actividades personales para conocer antes las de los otros.

Gobierno lanzó un concurso para que las empresas operadoras puedan acceder a una carretera digital con mayor capacidad de transmisión de datos con la que ofrezcan a los clientes más y mejores servicios de internet. Foto EDH/ Archivo / Foto Por Pixabay

Por Cecilia Fuentes

Ago 18, 2019- 14:59

El uso de redes sociales permite que los usuarios puedan conectarse fácilmente con otras personas, con amigos, familia o pareja y tener acceso a su información personal; sin embargo, existen prácticas que pueden perjudicar tu salud mental, como stalkear.

“Stalkear” es una forma recurrente y obsesiva que puede convertirse en una adicción, según expertos.

Entrar y revisar el perfil de otra persona en redes sociales es común pero es un problema cuando se hace solo por un deseo compulsivo de estar al tanto de lo que hacen los demás.

Stalkear por un objetivo específico no perjudica pero hacerlo solo por impulso si puede crearse una adicción.

Según explicó a Infobae, una profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, Sofía Aragón esta práctica se ha hecho común para aportar o buscar información con el fin de molestar o de dañar.

“Desafortunadamente hacen mucho daño, generan muchos problemas de infidelidades, celos, obsesiones, violencia, suicidios y homicidios, porque a través de estos medios se comunican cosas que no son verdaderas” dice Aragón.

El stalkear puede convertirse en una conducta enfermiza cuando se revisa a cada hora qué hace otra persona y se deja a un lado las actividades personales para conocer antes las de los otros.

Las consecuencias de este tipo de prácticas se pueden reflejar en la salud mental dice la experta y es necesario buscar ayuda psicológica.

Una de las recomendaciones que hacen los especialistas para evitar esta obsesión es establecer horarios y tiempos de uso diario en redes sociales y así poder estar alejado de lo que ocurre en redes sociales.

El límite del “stalkeo”, en todo estos casos, es la frecuencia e intensidad. Cuando el seguimiento es sistemático e intrusivo, hay acoso.

Esa adicción puede convertirse en un delito cuando se genera una conducta acosadora con el fin de molestar o dañar a otra persona.

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