“La vida es difícil cuando piensas que todo va bien”. Sylvester Stallone se sincera sobre los altibajos de su carrera

El actor, productor, director, guionista y escritor recuerda lo difícil que fue para él convertirse en la personalidad que hoy todo el mundo conoce. Su vida la compara con Rocky y Rambo, los dos personajes más emblemáticos de su trayectoria.

Sylvester Stallone alcanzó el reconocimiento del público a pesar de sus dificultades física. Foto Cortesía Fabian W- Wantail

Por FABIÁN W. WAINTAL

Nov 26, 2019- 20:08

Sylvester Stallone recuerda lo difícil que fue para él convertirse en el actor, productor y escritor que hoy todo el mundo conoce. Su vida la compara con Rocky y Rambo, los dos personajes más emblemáticos de su carrera.

La carrera de Sylvester Stallone es bastante parecida a una mezcla de Rocky o Rambo.  Con su forma extraña de hablar, nadie hubiera creído que podía llegar a ser una de las estrellas de Hollywood más importantes del cine de superacción. De la misma forma que nadie hubiera pensado que podía llegar a fracasar, cuando la gente después se cansó de ese mismo cine de superacción. De hecho, pasaron 16 años desde Rocky V hasta Rocky Balboa y otros 20 años desde Rambo III hasta la última Rambo. Y tampoco fue la última, porque en medio del prestigioso Festival de Cannes, Sly en persona, presentó el mejor adelanto de las primeras imágenes de la nueva ‘última” “Rambo, the Last Blood”.

El actor reconoce que siempre ha sido optimista. Foto Cortesía Fabian W- Wantail

– ¿Empezamos por el principio antes del éxito? ¿Al momento de decidirte por la actuación ya soñabas con la típica fama de las estrellas de cine?

– No, ni siquiera sabía si lo podía llegar a conseguir. Yo era muy optimista, pero me había dado cuenta también de mis fallas físicas. Era algo difícil de entender para mí. A veces me cuesta hablar porque tuve un accidente cuando nací y un costado de la boca es lo que me hace hablar tan raro. Yo trataba de conseguir trabajos en comerciales y el director me preguntaba ¿Qué estás diciendo? ¿En qué idioma hablas? Me di cuenta que era muy malo cuando Arnold Schwarzenegger me dijo que yo tenía acento (risas). ¿Acento yo? Con Arnold deberíamos abrir una escuela de foniatría. Sería perfecto porque sí nosotros tuvimos éxito cualquiera lo puede conseguir

– ¿Y cómo fue que nació el gran éxito de Rocky?

– La verdad, yo no sabía lo que estaba haciendo. Pensaba que sabía. Fue todo un experimento, como el boxeo. Yo no soy boxeador pero tuve que aprender. Todos en aquella película (Rocky) trabajaron básicamente gratis. No trabajaron por el dinero. Ni siquiera teníamos un lugar donde cambiarnos, nos vestimos en la parte de atrás de un auto. La ropa que usábamos era nuestra ropa. Ni siquiera tenía presupuesto para un perro. Tuve que salir a buscar uno. Incluso después de terminar la película, a los estudios no les gustaba nada. Me dijeron que no la querían estrenar. Tuve que pelear y pelear. Llegaron a decir “Bueno, a lo mejor la proyectamos en un autocine”. Y ni siquiera había muchos autocines, así que solamente iban a cobrar 75 centavos para verla. Finalmente seguimos empujado porque en el estudio no me querían a mí. No querían que yo fuera el actor. Querían gente como Burt Reynolds, Ryan O’Neal, Jimmy Caan, Robert Redford… Estoy seguro que hubiesen preferido un canguro, antes que a mí.

Rocky, el memorable personaje que lo catapultó a la fama. Foto Cortesía Fabian W- Wantail

– ¿En medio del éxito del cine de acción, envidiabas a otros actores que también tenían éxito en otros géneros del cine

– Yo sabía mis limitaciones como actor por mi estilo físico. Podía hacer algo que otros actores podían hacer mejor, pero ninguno podía hacer lo que yo hacía. Dustin Hoffman nunca hubiera podido ser Rambo y yo jamás hubiera sido Tootsie (Risas). ¡Cada vez que me aleje de lo mío termine haciendo ‘Stop! Or My Mom Will Shoot”. Horrible.

¿Al momento de ganar con ‘Rocky I’ el Óscar como Mejor Película te sentiste como Rocky?

– Cuando te digo que yo era no era nadie, créeme. Un año antes, me ganaba la vida Estacionando autos. Tenía 100 malas ideas para cada una buena, pero solamente se necesita una buena idea y los fracasos te hacen mucho más inteligente. Muchas veces el éxito termina haciéndote un poco tonto porque llegas a pensar que no necesitas aprender nada nuevo.

– ¿Y el Óscar que estuviste a punto de ganar como Mejor Actor de Reparto por ‘Creed’ y terminó llevándoselo alguien menos famoso como Mark Rylance? ¿Crees que la Academia se arrepentirá algún día, para darte un Óscar por tu carrera como actor?

– No lo creo. No. Yo siento que así es el personaje de Rocky. Siempre está cerca, pero no siempre gana al final. Y él igual sigue intentando. Sigue a los puños. Yo también creo que es más importante que gane una película en vez de un individuo. Realmente me encanta la idea que los actores compitan, pero al día de hoy no entiendo cómo pueden llegar a competir, a menos que pongas cinco actores interpretando el mismo personaje. Entonces sí, se puede preguntar quién es el mejor Shakespeare, quién es el mejor Hamlet. Pero cuando compiten cinco películas diferentes, cinco teorías diferentes, cinco temas diferentes, es imposible decir cuál es mejor.

Rocky se estrenó hace 43 años.Foto Cortesía Fabian W- Wantail

– ¿Al momento de filmar la primera versión de “Rambo” imaginaste que te ibas a convertir en el superhéroe norteamericano más humano de tu país?

– Te diría que en política yo soy ateo. Nunca antes había votado incluso. De verdad. No tenía nada que ver con la política. Me pareció que era una buena historia. En el libro original, Rambo está tan dañad que tiene que suicidarse al final. Él era un salvaje, pero yo  no quise dar ese mensaje. Pensé que si iba a filmar esa película tenía que ser responsable por los miles de soldados que quieren suicidarse. En ese entonces ya había 25.000 suicidios por mes. Y pedí llevarlo por el borde correcto, cambiando al personaje. Sobre el final, él expresa su odio, su soledad, su situación y el espectador se identificó mucho más. Si te fijas bien, en ninguna película de Rambo él vuelve a su casa. En la nueva él vuelve, pero en cierta forma, nunca llega. Se da cuenta que al momento en que cruza la puerta de su casa, pierde totalmente el control. El mundo lo controla a él, él no controla el mundo, y él no está preparado para eso.

– El poder de recuperación en cierta forma es el punto en común en tus películas ¿Te consideras en la realidad una persona resistente, con poder de recuperación?

– Sí. Creo que hay algo con la naturaleza del ser humano, los hombres y las mujeres. Somos   todos resistentes. Venimos recuperándonos desde hace miles de años. Las civilizaciones se destruyen, pero seguimos volviendo. Por eso me gusta tanto pelear sin aceptar la derrota fácil. Es un tema interesante y eterno.

– ¿Qué porcentaje del verdadero Sylvester Stallone tienen tus personajes?

– Yo realmente no me separo de ninguno de mis personajes. Pero todos tenemos ciertos puntos en común. Todos entendemos lo que significa el miedo, la soledad, la aislación, lo que significa la victoria, lo que es el fracaso, y estoy seguro que la gente se identifica en una historia así. Si yo estuviera por encima del dolor, por encima del miedo, a nadie le importaría, porque no sería humano. Esa es la clave. La vida es difícil cuando piensas que todo va bien, llega una llamada telefónica que cambia tu vida por completo. Yo fracasé, seguro, pero después me pasó como a Rambo o Rocky. Amo esos personajes porque Rambo trata sobre el lado oscuro de la naturaleza que desafortunadamente mucha gente conoce, cuando viven aislados. Y Rocky es diferente, es mucho más optimista, pero también se da cuenta que no es para nada especial. Y yo quiero tratar de serlo. Y el mismo personaje tiene optimismo y pesimismo, juntos.

– ¿En tu caso te consideras una persona optimista o pesimista

– Yo creo que la vida tiene que ver con las matemáticas, las más simples matemáticas. Hasta los 40 o 45 años todo es maravilloso. Te va bien en tu carrera, te compras tu casa, te ves bien con la ropa, se gradúan tus hijos. Y en la segunda parte de tu vida los hijos se van de casa, la casa empieza a tener goteras, perdemos el trabajo y tus amigos se empiezan a morir. Todo resta. ¿Y cómo se enfrenta esa resta? Eso es lo difícil. Es cuando yo pensé “Es la idea para una buena película”. Los estudios me dijeron “No, nadie quiere ver esa mierda”. Y yo dije “Sí, quieren verlo”. Fue un milagro estrenar “Rocky Balboa”. Fue más difícil hacerla que “Rocky I”. A ese punto yo estaba preparado para retirarme. Y después me ofrecieron filmar otra versión de Rambo, acepté y funcionó. ¿Filmamos “Expandables”? Seguro. Que pase el siguiente.

– ¿Y de la misma forma que hoy la gente te admira tanto, a quién admirabas en tu caso, al principio de tu carrera?

– El primer actor que realmente me llamó la atención fue Kirk Douglas en “The Vikings”  y “Spartaco”. Obviamente era una actuación física. Y otro que me asombró por completo era uno de los peores actores del mundo, pero tenía un cuerpo espectacular, Hércules, Steve Reedes. Al verlo, supe que ese era mi futuro. Tenía 12 años yo. Y desde ese entonces fue el camino que busqué siempre. Empecé a hacer gimnasia, cambié mi cuerpo. Y todo mi destino cambió, por ir al cine.

– ¿La competencia que solías tener con Arnold Schwarzenegger era real?

– Bueno, todo lo que tiene me lo robó a mí y yo siempre se lo hago recordar. (Risas) No, bromeó. Bueno, un poco nada más. Todos necesitamos una buena competencia. No hay nada mejor. Y si no la hubiera tenido, la hubiese inventado. Yo lo odiaba. Necesitaba odiar a alguien. Él también es muy competitivo. Ganó siete veces el título de Mr. Olimpia. Hoy somos muy buenos amigos. ¿Sabes a lo que me refiero? Pero yo soy mejor (Risas). Bromeó… no, no bromeó. Sí, si.

El actor manifiesta que muchos no querían que él interpretara a Rocky. Foto Cortesía Faián W. Waintal

– ¿Siendo director, productor y guionista además de actor, ¿cuál dirías que es el rol más difícil de tu carrera?

– Mi hija quería ser escritora y yo le dije “No, no lo vas a ser” (risas). Escribir es un horror. Y no estamos hablando de tipear, hablamos de escribir. Es algo extremadamente difícil. Requiere rescribir y volver a escribir. De repente lees algo que te parece bueno y a la mañana siguiente te preguntas quién escribió esa porquería. Y cuando mi hija me dijo que quería dedicarse a escribir le compré 100 cuadernos y cuando se sorprendió le dije que por cada palabra que iba a utilizar, iba a tener que escribir otras 500 que iba a dejar de lado. Ahí fue que me dijo “Mejor vuelvo a la Universidad”. Y yo le dije “Es lo mejor”. De todas las profesiones, lo más difícil es escribir. Dirigir se volvió en cierto sentido mi realidad. Cuando funciona es genial y cuando no funciona, también está bien.

– ¿Qué es de la vida de Rambo, en la nueva versión de “Rambo: The Last Blood”? ¿Es cierto que la historia pasa por México?

– Rambo ahora es una especie de padre postizo, pero también es muy paranoico sobre todo lo que le pasa a ella. La jovencita que trata como a una hija quiere encontrar al verdadero padre en México, aunque es una persona horrible. Y va igual, aunque él no quiere. Y pasa lo peor. Ahí es cuando… ya vas a ver. Te va a encantar.

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