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Así es la historial del artista salvadoreño que crea óleos digitales y los comercializa con la tendencia del criptoarte

Fredy Solan creó una colección de pinturas intervenidas digitalmente, que fueron parte de la muestra "Quote Something From This Painting". Estas obras se venden en la dinámica del los Non-Fungible Tokens (NFT), es decir que quien la adquiere no obtiene la pieza de forma física si no que se convierte en el legítimo dueño en el plano virtual.

Por Sara Castro | Jun 05, 2021- 05:45

El artista, originario de Apopa, migró a España y ahora está afincado en Berlín, Alemania. / Foto Por Cortesía Fredy Solan - José David Herrera

Arte. NFT o token no fungible. Pieza única. ¿Qué relación hay en esas tres palabras? El tema inicia intrínsecamente con la cultura de las criptomonedas; sí, el dinero digital que ha ganado terreno en el mundo virtual. Pocos meses atrás, llegó otro concepto parecido a esa divisa, pero relacionado a las piezas de arte.

Fue en marzo pasado que el estallido de estos Non-Fungible Token (por sus siglas en inglés) tomaron otra dimensión —una grande y sorprendente—, cuando una obra de arte puramente digital fue subastada por la reconocida casa Christie’s a más de 69 millones de dólares. Se vendió y el comprador no obtuvo la pieza “física”, lo que recibió fue un token que comprueba que él es propietario de la creación “original”.

Bajo este esquema, el artista salvadoreño Fredy Solan vendió sus primeras “pinturas post analógicas”. Estas fueron parte de la exposición “Quote Something From This Painting” (“Cita algo sobre esta pintura”) que, por supuesto, estuvo a disposición de los interesados de forma cibernética, en la plataforma web alemana kunstmatrix.com. Él, inmerso en un contexto artístico con mucho desarrollo y vanguardismo, sabía que debía de experimentar en otros terrenos y acercarse un poco más a esta revolución digital en el arte.

Imagen de cómo se observó la muestra de Solan de manera digital. Foto: Cortesía Fredy Solan

Solan tiene dos años viviendo en Alemania, un país que ha considerado un completo paraíso en temas artístico-culturales; pero que en 2020, al igual que el resto del mundo, se enfrentó a la pandemia por COVID-19, y con ello llegó un cierre total y dilatado de museos, galerías y todo recinto donde se exhibe arte. Incluso, la nación germana ha continuado el confinamiento con miras a que pronto toda su población esté vacunada.

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Frente a un incierto retorno, la reinvención fue colándose entre los profesionales del arte y los museos (entre otros establecimientos), y así comenzaron a digitalizar sus colecciones, a compartir exposiciones en la gran red y a ejecutar proyectos de manera streaming. Solan también debió ceñirse a este nuevo contexto y así se gestó una colección de nueve piezas que fusionaron la pintura digital y la pintura análoga.

“Es un ‘óleo en tela intervenido digitalmente’. Esta frase es, nada más, para evidenciar y remarcar el proceso. Para que se convierta en NFT, primero dibujo el óleo sobre la tela y luego lo pinto digitalmente… o sea, la obra es el resultado final, no el boceto del proceso. El NFT solo existe digitalmente como obra final”, explicó el artista de 29 años en una entrevista electrónica desde Berlín.

El neoexpresionismo y expresionismo abstracto son las corrientes que explora Solan. Fotos: Cortesía Fredy Solan

Así resumió y describió su propuesta, inmersa en un tema que ha puesto de cabeza al mundo del arte y donde hay “mucha tela qué cortar”.

El portal de la BBC describe los tokens no fungibles como “identificadores únicos de propiedad para objetos no físicos, como es el caso del arte digital”. Así, podrías ver en la vasta web una foto, un cuadro, una videoproyección o millones de duplicados; pero si es comprada al creador, por medio de este concepto de NFT, el propietario legitima que es el dueño original y real de la obra, pues “se recibe el archivo original certificado por la plataforma”.

Y es que el registro de la pieza de arte queda grabada en las transacciones historiográficas de la gran red, así el nombre del propietario está “sellado” en la obra y se muestra al público, y “cada vez que esa obra se revenda se irá sumando valor porque su historial crece y por la seguridad que le otorga el Blockchain, que es muy difícil de hackear”, explicó el artista salvadoreño.

De la muestra “Quote Something From This Painting”, Solan convirtió cuatro pinturas en NFTs, una de ellas vendida a 1.5 Ethereum, lo que abrió el camino para que las demás obras fueran comercializadas entre 2.1 y 2.8 Ethereum. Las cinco restantes son “pinturas reales únicas” y fueron creadas de manera digital, luego con impresión fine art hasta pintarlas al óleo.

Pieza única, impresión sobre lino Fineart intervenida con óleo. Foto: Cortesía Fredy Solan

Esta colección es caos y armonía, y posee un estilo libre y abstracto. Solan tomó de referencia a artistas de la corriente neoexpresionista, del expresionismo abstracto y el surrealismo. Pero también es el resultado de un encierro consigo mismo y sus ganas de ser “el mejor pintor de mi generación”.

Solan ha trabajado duro para llegar a ese objetivo. Por años vivió en Madrid, junto a su madre, quien migró a España hace más de 20 años. Ahí, este chico originario de Apopa continuó desarrollando su talento; sin embargo su novia, sus amigos artistas y su desmesurado interés por la pintura neoexpresionista lo llevaron a mudarse a Alemania.

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En estos países, Solan ha mostrado su arte en la Feria de Arte Contemporáneo ARCOMadrid, ganó el Premio IV EAN de Site-Specific del Museo Gaiás, en Santiago de Compostela, con la colaboración del arquitecto estadounidense Peter Eisenman. Participó en Hoschschule für Künste Bremen y en la Ópera de Neuköln, en Berlín. Ahora su arte es parte del universo de los NFTs.

“Estamos ante un artista visual multidisciplinar, que aquí y ahora nos hace una propuesta en pintura, tal cual la hemos entendido desde siempre. Es el resultado de un desarrollo artístico complejo (…) que incluye una obsesiva capacidad para permutar y alterar todas las veces necesarias lo que había aprendido con anterioridad y en todo lo necesario”, afirmó el curador Christian Domínguez-Dietzel sobre el artista, su exhibición digital y esta nueva forma de hacer arte que, dentro de 10 años o menos, será la normalidad.

El joven artista se unió a su amigo de infancia Pablo Laínez para que él “acuñara” las obras a NFT. Laínes es un ingeniero mecánico con experiencia en el Blockchain. Foto: Cortesía Fredy Solan

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