¿Sabes quién fue la primera cuentista de El Salvador?

Hace 88 años, ella publicó un libro de ruptura, con cuentos dedicados a difíciles temas cotidianos de las mujeres salvadoreñas: violencia, pobreza, violaciones, abortos, etc. Nunca más ha sido reeditado.

Josefina Peñate y Hernández nació en abril de 1901, en Santa Ana. Foto EDH / Cortesía

Por Carlos Cañas Dinarte

Oct 06, 2018- 09:05

Josefina Peñate y Hernández fue su alias literario. Su verdadero nombre fue Josefa Claudina Peñate Hernández. Nació en la ciudad de Santa Ana, el 27 de abril de 1901, en el hogar de Ángel Peñate y Josefa Claudina Hernández. Hasta la fecha, no se cuenta con información acerca de su formación académica, aunque es probable que la mayor parte fuera autodidacta, pero con orientación clásica, como lo demuestra el tipo de lenguaje empleado en sus textos literarios.

En 1928 publicó su primer libro, titulado Esbozos, del que ahora no existe ningún ejemplar disponible en bibliotecas reconocidas de El Salvador. Su segundo volumen, Caja de Pandora (San Salvador, Centro Editorial Salvadoreño-Imprenta La República, diciembre de 1930, 118 páginas), fue compuesto por trece cuentos dedicados a la descripción y cuestionamiento del complicado estatus social y familiar en el que se encontraban las mujeres salvadoreñas en los ámbitos urbanos de las primeras dos décadas del siglo XX.

Lee

Ella fue la primera mujer universitaria de Centroamérica

En la tarde del 20 de septiembre de 1889, la sansalvadoreña Antonia Navarro Huezo se convirtió en la primera mujer graduada de una universidad en la región centroamericana.

Con una prosa ágil y fuerte, feminista y anticlerical, Peñate y Hernández fue la primera mujer salvadoreña entregada -casi por completo- al cultivo de la narrativa breve.

Fue contemporánea de la corriente costumbrista nacional trabajada por autores nacionales como Arturo Ambrogi, Salarrué y otros, pero su aporte de ruptura, feminista y urbanista, ha sido ignorado en los esfuerzos por construir o revisar el canon literario salvadoreño.

Redactora de artículos en varios periódicos y revistas de Santa Ana y San Salvador, el 25 de noviembre de 1931 fue admitida en la Sociedad de Periodistas Salvadoreños, con sede en la capital.

Portadilla y página interior de “Caja de Pandora”, el libro de cuentos de Josefina Peñate y Hernández que urge una reedición para el público salvadoreño del siglo XXI.

Su tercer libro fue Surtidores (1932), formado por breves poemas en prosa.

Se desconoce el lugar exacto de su muerte. Es probable que haya trascendido en su lugar natal o en San Salvador, el 15 de junio de 1935, al dar a luz a su único hijo. Ni los archivos municipales santanecos y sansalvadoreños tienen registrada su partida de defunción, por lo que también cabe la posibilidad de que haya fallecido en una tercera población.

Su aporte literario fue silenciado por décadas, hasta que fue redescubierta por investigadores como el boliviano-estadounidense Dr. Willy O. Muñoz y la salvadoreña Lic. Carmen González Huguet.

Te puede interesar

Perico, una isla salvadoreña con una larga historia

La isla Perico, situada en la bahía de La Unión y el golfo de Fonseca, ha tenido presencia humana en los últimos cuatro mil años. Sin embargo, su larga historia es bastante desconocida por la población salvadoreña.

En el primer semestre del 2011, el Dr. Muñoz escribió en la revista virtual Istmo: “Josefina Peñate Hernández es la primera escritora de cuentos en Centroamérica que se autocalifica de feminista, un término conflictivo en Latinoamérica, donde las escritoras incluso hoy en día dudan en adoptarlo. Los cuentos de Peñate Hernández ponen en tela de juicio la serie de exigencias culturales de índole patriarcal que victimiza a los personajes femeninos, sistema que les inculca formas de conducta e impone obligaciones que los hombres mismos no están dispuestos a cumplir. Estas asimetrías sociales alienan a las mujeres, las mantienen al margen de la sociedad, donde empobrecen unas veces o cometen suicidio otras veces. Pero, a través del texto, por una parte, se plantan semillas revolucionarias que abogan por la legalización del aborto o del divorcio y, por otra parte, se perfila ya una sociedad nueva habitada por hombres y mujeres que vivan en comunidad en igualdad de condiciones”.

Algunos de sus poemas fueron reunidos con los de otras 94 autoras salvadoreñas en “Las muchachas de la última fila. Índice general de poetas salvadoreñas 1848-1995” (selección, prólogo y notas por el poeta e investigador Vladimir Amaya, San Salvador, Zeugma Editores, 2017).

Comentar Comentar

Te recomendamos

Noticias Prófugo y corrupto, así retratan a Mauricio Funes en caricaturas
Noticias Pandilleros de la MS afirman que han transformado su vida y están arrepentidos de su pasado violento
Noticias La sala VIP de los García, un espacio relajante y de comodidad antes de volar