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VIDEO: Randy Jurado, un exitoso escritor salvadoreño que transformó los personajes mitológicos de El Salvador en héroes

El autor ha basado sus novelas en las historias de las criaturas míticas de la cultura cuscatleca, combinándolas con la realidad política, migratoria y económica. De ahí surgen, un Cipitío presidente de EE. UU., una Siguanaba feminista y bisexual y un Duende que tiene la cura del COVID-19.

Por Nancy Hernández | @NanccyHernandez | Jun 16, 2021- 19:50

Tres novelas y un libro ilustrado infantil, reflejan parte de las leyendas de El Salvador combinadas con la migración y política.

En 2014, el Cipitío llegó a ser presidente de Estados Unidos, ganó porque era un candidato inusual, pero al llegar al poder se convirtió en un político corrupto y grosero. Este personaje de la mitología salvadoreña se convirtió en el primer presidente de origen indígena de la nación norteamericana, según la novela “Las aventuras del Cipitío”, escrita por Randy Jurado.

El autor nació en Los Ángeles, pero vivió los primeros cinco años de su vida en El Salvador, su madre es originaria de Santa Ana. Ahí empezó a escuchar las historias de los personajes de la mitología cuscatleca narradas por sus familiares.

Ana Jurado migró a Estados Unidos, pero en una redada fue deportada a El Salvador junto con su bebé. Decidida a irse, volvió a migrar al sur de California y dejó a su pequeño a cargo de sus abuelos por cinco años.

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Cuando Randy partió a Estados Unidos, guardó en su memoria cada una de las leyendas salvadoreñas e imaginó las características físicas de sus personajes. Con el pasar del tiempo, se interesó más en la cultura e historia de la patria materna. A pesar de tener nacionalidad estadounidense, francesa y húngara, por parte de su padre, siente que sus verdaderas raíces están en El Salvador, por tanto se considera un ciudadano salvadoreño estadounidense.

En la primera novela del autor el Cipitío es un migrante y presidente de Estados Unidos. Foto Randy Jurado

“Tengo la experiencia de ser salvadoreño y estadounidense. Mis raíces son diversas pero me identifico con El Salvador. Me interesa mucho la política, la historia, la cultura y la idiosincrasia de su gente”, manifestó.

Para el escritor, académico, columnista y docente, la mitología salvadoreña es sumamente interesante, por ello le pareció extraño que los salvadoreños migrantes no le brindaran la importancia que merece y aún más que se avergonzaran de su cultura y sus raíces. Partiendo de este punto, y sumando los peligros, el maltrato y discriminación que sufren los migrantes centromericanos en la ruta migratoria, al llegar a Estados Unidos decidió escribir una novela que lo reflejara.

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De esta base, nace la novela “Las aventuras del Cipitío”, personaje que además de ser un icono de las leyendas de El Salvador, representa a toda la niñez centroamericana que viaja sola y se expone a los peligros de la ruta. También es un tributo a todos los menores de edad que viajaron en búsqueda de un mejor futuro en 2014, cuando se dio la emergencia humanitaria.

“Pensando en los detalles de cómo explotan a nuestra gente cuando pasan por Guatemala y México, en 2014 escribí y publiqué la novela. Quería contar la historia que no se había contado, la corrupción, política que ha pasado en nuestro país y en otros. Yo quería que el personaje reflejara la realidad”, contó.

Así fue como el Cipitío fue el niño que migró a los Estados Unidos, no tuvo éxito en la escuela, llegó a ser marero y luego un presidente. Para Jurado, su personaje puede analizarse desde la perspectiva de la administración de Donald Trump como la de Barack Obama.

La Siguanaba y el loroco Mágico es la segunda novela escrita por el autor. Foto Randy Jurado

“Después vimos cómo Trump se parecía al Cipitío por ser un candidato inusual y cuando cambia a su momento heroico, pasó a parecerse más a Obama. Yo le deje los rasgos indígenas de piel oscura, lo tradicional, pero lo hice un personaje en quien la gente podía creer. Es un superhéroe imperfecto, primero es malvado y después se transforma”, explicó.

La gastronomía juega un rol importante en este relato, ejemplo de ello es que el Cipitío logra establecer la paz entre Palestina y el Medio Oriente con una donación de peperechas.

La Siguanaba y el loroco mágico

Pero esta no es la única novela donde Jurado retoma la esencia de los personajes míticos y los combina con la realidad. La segunda narración se titula “La Siguanaba y el loroco mágico”. El escritor considera que la historia de este libro es un tanto polémica e irreverente porque en la historia la Siguanaba se convierte en la primera mujer papa de la iglesia católica: La Papisa Siguanaba.

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“Yo creo que me quieren hacer una limpia o un exorcismo”, bromea el escritor respecto a la aceptación de su libro ante la comunidad católica porque, además, su personaje es bisexual.

“Mi objetivo es desterrar tabúes, abrir la mente de nuestra gente para que no discrimine y para que trate a nuestro prójimo con igualdad y amor, porque cuando se rechaza a nuestro prójimo no estamos siguiendo los reglamentos y mandatos que están en la biblia y predica la iglesia”, enfatizó.

La vida y los tiempos del Cipitío es un libro con ilustraciones y dirigido a niños. Foto Randy Jurado

En el Vaticano, la Siguanaba “hace sopa de chipilín y flor de izote con huevos revueltos”.

Pero más allá de la polémica, en el libro el personaje que ha sido criminalizado por años como una mujer mala y castigadora de los hombres infieles, se describe como una mujer migrante, luchadora y empoderada, la versión salvadoreña de la Mujer Maravilla, según el escritor.

“La Siguanaba representa el sacrificio y la perseverancia de las mujeres en todo el mundo. Asimismo, es un símbolo para las madres y las hijas que han luchado por la justicia social, el empoderamiento y por la creación de un mundo más justo para todas las mujeres. En especial, ella aboga por establecer una igualdad en la economía, la política, la cultura y el equilibrio entre los géneros”, se lee en la sinopsis del libro.

“Ella es una superhéroe que pelea por sus derechos”, enfatizó. También recordó que desde el tiempo de la conquista estos personajes o las creencias de los pueblos indígenas han sido “satanizados”, relacionados a lo diabólico y a los demonios, pero en realidad sólo representan la perspectiva y creencias de las raíces de toda Latinoamérica.

La novela plantea al persona mitológico como una mujer luchadora de derechos. Foto Randy Jurado

Ahora bien, el loroco mágico hace referencia a la gastronomía salvadoreña y los remedios naturales de las plantas. En este caso, el loroco es el arma que le da el poder de la inmortalidad y capacidad de ganar a sus enemigos.

El Cadejo, entre el bien y el mal

La trilogía de Jurado termina con la novela de “El Cadejo y sus representaciones entre el bien y el mal”. Representa la dualidad de cada persona, pero a través de un cambio de la concepción original.

“En mi libro, el cadejo blanco es el malo y el negro es el bueno. Se están viendo todos estos hechos de cómo la policía está matando a los afroamericanos, el tema del racismo, el ataque del blanco hacia el negro. Pero también es en representación de la colonización, la represión y discriminación. Este libro tiene un toque de raza”, explicó.

En esta novela también tiene una participación importante El Duende, hermano del Cipitío e hijo del Cadejo malo, porque es él quien encuentra la cura al COVID-19 a través de plantas nativas de El Salvador.

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“El Duende es un niño prodigio de diez años que surgió en un pequeño pueblo rural de El Salvador, donde amaba y admiraba las plantas, entre ellas la flor de izote y el chipilín. Con estas plantas se crea la vacuna para prevenir y curar el COVID-19”, detalla la sinopsis del libro.

Jurado ha escrito 12 libros a la fecha, la mayoría de ellos sobre análisis políticos y económicos. Esta trilogía fantástica representan los primeros escritos de ficción que publica.

“Desde que escribí mi primer libro no fue mi objetivo ganar dinero, sino crear conciencia y compartir mi conocimiento”, recalcó el escritor de 48 años, que siente que su madurez intelectual “es de cientos de años”.

“Estas novelas están dedicadas a celebrar la cultura latinoamericana y a mantener las raíces de nuestros orígenes indígenas, la ascendencia afrohispana y nunca olvidar ni negar nuestros ancestros mayas. Estas novelas son un viaje surrealista lleno de folclore y humor”, se lee en el sitio web de promoción de los libros.

El escritor nació en Estados Unidos, pero en una redada su madre fue deportada junto con él cuando era bebé. Ella volvió a migrar y cinco años después él viajó al país. Foto Randy Jurado

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