¡Nostalgia! La envoltura de la sorpresita salvadoreña que nunca salió a la venta

¿Recuerdas la emoción por destapar esas bolsitas de papel para descubrir qué traían dentro?

La sopresa La Salvadoreña ha cambiado su envoltura de papel en dos ocasiones. Foto EDH/ Jessica Orellana

Por Liseth Alas

Oct 17, 2018- 07:24

La sorpresa “La Salvadoreña” es uno de los productos nostálgicos que ha marcado la infancia de varias generaciones en el país. Desde su creación en 1930 fue fabricada por la Confitería Americana en sus presentaciones para niño y para niña. Muchos recordarán la emoción de destapar esas bolsitas de papel para descubrir el juguete diminuto que traía dentro.

Carritos, cacerolitas, peines, cepillos, figuras de animales, bebitos, carteritas, dentaduras de drácula, yoyos, pelotitas, anillos, vejigas, pulseras, pitos, rompecabezas y hasta mini calendarios, entre otros, son parte de las sorpresas que esperan con ansias los niños y niñas.

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Las “Sorpresitas”, una tradición que ha marcado la infancia de los salvadoreños

La sorpresa “La Salvadoreña” es uno de los productos nostálgicos que ha marcado la infancia de varias generaciones en el país. Desde su creación en 1930 fue fabricada por la Confitería Americana en sus presentaciones para niño y para niña. Muchos recordarán la emoción de destapar esas bolsitas de papel para descubrir el juguete diminuto que traía dentro.

José Luis Cabrera comparte con su descendencia el legado que le dejó su padre, quien trajo la idea del divertido producto de Estados Unidos, el cual aseguró “salvadoreñizó”.

Cuenta que en los más de 85 años que tienen las sorpresitas, estas han cambiado en dos ocasiones su diseño.

No obstante, la idea de la sorpresa La Salvadoreña surgió en 1930 con una envoltura hecha de cartón que nunca salió al mercado, pues solo sirvió para copiar el formato en papel.

Este es el envoltorio que dio origen a la presentación de las sorpresitas para niña y niño. Foto Menly Cortez

“Es una muestra, nunca salió así (en cartón), era la muestra para hacerla en papel, porque el material (cartón) era caro”, dijo Cabrera. Agregó que las primeras sorpresas que salieron a la venta “se hacían en bolsitas en forma de cajita y eran hechas a mano, porque era más emocionante romper el papel para descubrir qué trae”.

En la actualidad, detrás de la elaboración de las sorpresitas en esa empresa, hay dos mujeres que se encargan de colocar los juguetes en las bolsitas de papel. En el día completan aproximadamente 17 cajas que contienen 300 sorpresitas cada una.

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Con agilidad y esmero ambas empleadas llenan cada paquete, el cual sigue siendo sellado de forma artesanal, utilizando pegamento hecho a base de almidón (engrudo).

Yeimi Pacheco manifestó que tiene 13 años de trabajar en la dulcería, de los cuales 10 los ha dedicado a envolver las sorpresas. Relató que ella en una jornada llena 10 cajas con el producto, trabajo que junto a su compañera desarrolla de lunes a miércoles.

Dos empleadas de la dulcería son las encargadas del llenado de las sorpresitas. Foto EDH/ Jessica Orellana

¿RECUERDAS LAS SORPRESAS DE DULCE DE ANÍS?

Junto a la clásica sorpresita también se comercializaba la sorpresa de dulce de anís, la cual dejó de empacarse en ese formato y ahora la golosina se sigue distribuyendo en paquetes para fiestas.

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Pero, desde finales de los dos mil, a la sorpresa original se sumó otra modalidad que es la sorpresa Tesoro Infantil, la cual lleva un dulce e incluye un cupón que al completarlo se canjea en la dulcería por el premio indicado.

Foto EDH/ Jessica Orellana

Pese a la variedad de productos a los que ha dado origen la sorpresita, esta ha marcado la infancia de generaciones de salvadoreños, algunas recordarán con nostalgia aquella frase que surgía entre amigos o vecinos, después de romper uno de esos paquetes: “¿Enseña, quiero ver qué te salió?

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