FOTOS: Pinceladas de esperanza tras las rejas

Un grupo de reos descubrieron su talento para el dibujo y la pintura gracias al programa "Yo Cambio".

Dos reos organizan un taller de pintura dentro de la prisión conocida como Mariona. El proyecto busca agilizar sus procesos de rehabilitación.

Por Húber Rosales

Abr 29, 2019- 21:14

“Todos los que estamos aquí hemos cambiado mucho, y el arte de pintar ha sido de gran ayuda”. Así se expresa Saúl, uno de los 30 internos del Centro Penal La Esperanza (Mariona) que descubrió sus habilidades para el dibujo y la pintura, en el taller “Desde adentro”, del programa de rehabilitación y gestión penitenciaria “Yo Cambio”, que se ejecuta a nivel nacional desde el 2014.

Pero el joven capitalino descubrió más que sus aptitudes artísticas, comprobó que entre los escollos surgen las oportunidades. “Cometí un error. Ahora lo que importa es salir adelante”, subrayó este hombre que purga una condena por homicidio y que también es padre de un bebé.

De todas las técnicas que ha aprendido en este escenario artístico penitenciario, Saúl disfruta sobremanera crear rostros. Semblantes que expresan el ideario dentro de su cabeza y las emociones que se desprenden de su realidad.

Y ese es precisamente uno de los beneficios que las artes plásticas conceden, el de expresarse. La pintura, además, estimula la creatividad e incrementa el autoestima.

Entre los integrantes del taller “Desde adentro” hay quienes disfrutan pintando paisajes. Foto EDH / Húber Rosales

“Soy el vivo retrato de este programa. Yo no podía dibujar, mucho menos pintar. Se me hacía imposible que yo pudiera tomar un pincel y crear una obra”, manifestó Mauricio, uno de los talentos fundadores del taller.

Él tiene ya dos años entre lienzos y acrílicos, y se declara devoto del paisajismo. Al igual que Saúl, este chalateco es padre de un niño, y cumple una sentencia por tráfico internacional de personas.

Para él, como para sus compañeros de “Desde adentro”, el arte les concedió la libertad de la que carecen dentro del penal. “Lo que plasmamos (en las obras) es esa libertad que poseen las personas y los animales que no están dentro de una jaula, porque aunque la jaula sea de oro, siempre es jaula…”, subrayó el artista.

Este programa, al que acceden solo los internos en fase de confianza, les permite gozar de mayor movimiento dentro del reclusorio. En ese perímetro artístico, en los turnos matutino y vespertino, el aprendizaje se traslada de unos a otros, como cumpliendo la obra de misericordia espiritual que reza “enseñar al que no sabe”.

Cada reo descubre su estilo propio, con ayuda de sus compañeros. Es un trabajo en equipo. Foto EDH / Húber Rosales

Frente al lienzo en blanco, cada alumno es retroalimentado por el resto de estudiantes. “Nos motivamos unos con otros, la ideas van fluyendo entre todos y las fusionamos para que el trabajo sea más vistoso”, manifestó Saúl.

Si esta práctica se desarrolla en equipo y armonía, se obtiene una gran familia. Y eso son los reos pintores de La Esperanza, una gran familia que construye nuevas oportunidades para cada integrante.

“Es un mundo aparte. Compartimos, hacemos convivios entre nosotros. El día de compra hay mucha armonía, nos tratamos como familia”, afirmó Mauricio.

El programa les provee los materiales que necesitan para elaborar sus obras de arte y ha establecido una sala de ventas —sobre la Alameda Roosevelt, en la colonia Flor Blanca—, para comercializar los productos que se generan en el reclusorio.

Esto ha sido posible con el apoyo de la Embajada Americana, la Oficina de Antinarcóticos y Aplicación de la Ley (INL) de los Estados Unidos y el gobierno de Taiwán.

Los artículos elaborados por los reos se venden en el local 1921, localizado entre la 35 y 37 Avenida Sur, sobre la Alameda Roosevelt, en San Salvador. Foto EDH / Húber Rosales

El gobierno de El Salvador ha destinado 9.5 millones de dólares a estos programas de rehabilitación, que benefician a 4,361 internos en todo el país. “Con este monto se trata de adecuar infraestructura, materia prima, maquinaria y algunas otras necesidades que se presenten, con la única finalidad de crear hábitos de trabajo en los internos, y puedan tener una reinserción en la sociedad”, explicó Elmer Mira, director del centro penal La Esperanza.

“Yo Cambio” ofrece a los reos siete áreas de desarrollo: arte y cultura, educación, religión, trabajo penitenciario, salud y deporte.

Ambos reclusos coinciden en que la pintura los ha reinventado y les ha permitido evolucionar. “Nos da la oportunidad de ser buenos ciudadanos”, puntualizó Mauricio.

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