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“La Mona Lisa” salvadoreña: la perfección buscada por los pintores salvadoreños y plasmada en réplicas

Cuatro artistas salvadoreños reprodujeron de manera fidedigna obras clásicas de grandes maestros como Da Vinci, Caravaggio y Rembrandt. Estas joyas del arte fueron parte de su aprendizaje en Europa y ahora se exhiben en la Sala de Exposiciones de San Jacinto.

Por Sara Castro | Mar 07, 2021- 05:50

Foto Por EDH-Lissette Monterrosa

Podría estar el cuadro de “La Gioconda” —popularmente conocido como “La Mona Lisa”— expuesto en alguna galería de El Salvador? ¿O pinturas del gran Caravaggio o Rembrandt? Aunque es una posibilidad extremadamente remota, debido al resguardo de estas valiosas obras, existen diez cuadros de artistas salvadoreños que han replicado fielmente creaciones de los referentes de la plástica mundial. Esas copias se exhiben en la Sala de Exposiciones San Jacinto.

Parecería que observas claroscuros, trazos, bodegones, expresiones y cuerpos originales de los grandes maestros, pero no; son óleos que crearon tres estudiantes de la Academia de Dibujo y Pintura de Valero Lecha y un pintor salvadoreño empírico. El talento era tal que la escuela y el gobierno de turno decidió que era importante enviar a estos genios a perfeccionarse en Europa.

Fue así como Pedro Ángel Espinoza viajó a Italia en 1925 y Noé Canjura, Julia Díaz y Raúl Elas Reyes se trasladaron a Francia a inicios de la década de 1950. Todos con el objetivo de mejorar su propuesta, especializarse en las técnicas de la plástica y nutrirse de estas ciudades cosmopolitas, cunas del barroco y el impresionismo.

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“Pintar una réplica es aproximarse lo más posible al original. Y solamente lo pueden hacer los estudiantes avanzados o los mejores estudiantes de una academia, y ellos fueron eso”, explicó Augusto Crespín, artista, curador de la muestra y director de este espacio ubicado al sur de la capital que albergará y exhibirá estas diez réplicas durante todo el año.

Así que, quizá, con mucha presión y, a la vez, fascinación, estos jóvenes recorrieron los museos más famosos de Europa, como el Musée du Louvre y el Musée d’Orsay, para copiar los cuadros de sus artistas predilectos y retarse a sí mismos y demostrar por qué habían sido elegidos.

De acuerdo con Crespín, Canjura, Díaz y Reyes llegaron a la “Ciudad de las luces” en sus plenos veinte y toda la experiencia significó un punto de inflexión para sus carreras y para la historia de las artes plásticas en el país, pues ellos se convirtieron en los grandes pilares de la pintura en El Salvador y ahora son los indiscutibles referentes para el resto de generaciones de creadores.

Canjura, originario de Apopa e hijo de agricultores, fue el único que se quedó en París. Decidió matricularse en la Escuela de Bellas Artes de París. Ahí vivió y murió en Morienval, al norte de Francia. Este pintor salvadoreño (1922-1970) fue considerado un maestro de la luz y su trabajo fue muy bien aceptado por los parisinos, según el director de la sala. Ese talento se ve plasmado en las réplicas de “Betsabé con la carta de David”, un óleo realizado en 1654 por el holandés Rembrandt Van Rijn, y en “La Gioconda”, el cuadro más famoso del italiano Leonardo Da Vinci. Obras que los salvadoreños pueden contemplar sabiendo que es una aproximación muy precisa a la original.

“La Gioconda”, pintada por Noé Canjura en los años 50. Fotos EDH / Lissette Monterrosa

Díaz (1917-1999) decidió reproducir el oscuro, íntimo y melancólico óleo “David y Goliat”, de Michelangelo Merisi da Caravaggio; “Las planchadoras”, del francés Edgar Degas, y “Crispin y Scapin”, un óleo considerado una de las mejores obras del pintor y caricaturista francés Honoré Daumier. Con este fogueo, la artista se volcó a la corriente impresionista.

Julia Díaz decidió replicar el óleo que creó el francés Honoré Daumier: “Crispin y Scapin”. Julia Díaz decidió replicar el óleo que creó el francés Honoré Daumier: “Crispin y Scapin”.

“El hecho de que sean réplicas no quiere decir que no tengan un valor. Lo que no tienen es un valor creativo, porque son copias. No es lo mismo copiar un Caravaggio que copiar a un artista contemporáneo. Reta más a un estudiante hacer una copia de Leonardo Da Vinci o Tiziano Vecello que de Mondrian, que es un pintor moderno, y quizá sea más fácil de solucionar composición, espacio, atmósfera y todos los elementos que tienen que ver con la calidad pictórica de un cuadro”, explicó Crespín, evidenciando la importancia de estas réplicas en la formación de dichos artistas.

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Y ese desafío para lograr máxima calidad también se ve plasmado en “El hombre del guante” (Tiziano Vecello), en “Naturaleza muerta con manzanas y naranjas” (Paul Cézanne) y en “Mujeres de Tahití” (Paul Gauguin), todos ellos hechos por Reyes, un joven que experimentó muchísimo luego de salir de la academia y que creó más de 300 obras, donde se incluyen cuadros figurativos, abstractos, eróticos y más.

La alabada mirada y mano de “El hombre del guante”, de Tiziano Vecellio, fue captada por Raúl Reyes.

Y 25 años antes de que este trío viajara a Europa ya lo había hecho Espinoza, un hombre con extraordinarias habilidades para la pintura que fue sacado de la clandestinidad de su trabajo como vigilante de la Casa Presidencial en tiempos del gobernante Alfonso Quiñónez. Un funcionario lo descubrió, lo presentó al mandatario y decidieron becarlo para explotar su talento innato.

De esta manera, se incluye en esta exposición de réplicas el óleo “San Sebastián”, que fue pintado de manera muy fidedigna al creado por el italiano Guido Reni entre 1445 y 1510.

El director de la sala de exposiciones, Augusto Crespín, entre las réplicas de Espinoza (izq.), quien pintó la obra de Guido Reni, “San Sebastián”, y “La Gioconda”, de Canjura.

No conocer estas obras que forman parte de la Colección Nacional de Artes Visuales es relegar la historia pictórica de El Salvador y no reconocer los nombres de los maestros de la plástica nacional. “La importancia de estos artistas no podría verse sin la rigurosidad académica. Quizá tomó mucho tiempo crear esa mano, por ello es importante que el público valore su formación”, apuntó Crespín.

Estas diez piezas pueden conocerse en dicha sala de miércoles a domingo, de 9:00 a.m. a 4:00 p.m. Puede solicitar un recorrido guiado para entender y profundizar sobre esta muestra.

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