Armand Harcq, el fotógrafo belga del San Salvador del siglo XIX

Entre 1872 y 1876, un belga oriundo de Jodoigne puso en funcionamiento un estudio fotográfico y una academia artística en la capital salvadoreña.

Ruinas del templo y convento de Santo Domingo, predio ahora ocupado por la Catedral de San Salvador. Harcq tomó la imagen desde la zona suroriental del techo del primer Palacio Nacional. A la derecha puede verse la parte trasera del primer Teatro Nacional. Foto EDH/ Cortesía

Por Carlos Cañas Dinarte

Feb 01, 2019- 16:59

En enero de 1872, el belga Armand Harcq Gosin tenía su estudio artístico en el número 806 de Broadway, en la ciudad estadounidense de Nueva York. Allí se dedicaba a hacer pinturas al óleo y al pastel, así como retratos, al igual que fotografías. Varios de sus trabajos de entonces los envió a la XIV exposición anual del American Institute neoyorquino, en cuya memoria anual quedó consignada su participación en dicho certamen periódico.

¿Qué motivó a ese súbdito de Valonia para abandonar aquella gran urbe para dirigirse hacia las tierras centroamericanas y situarse en San Salvador, la capital de El Salvador? Es muy probable que haya visto muy buenas posibilidades de negocio tras la revolución liberal comandada pocos meses antes por el mariscal Santiago González Portillo contra el mandatario Dr. Francisco Dueñas.

Lee también:

Peter Fassold, el alemán que fotografió a El Salvador

Aún no se ha escrito la historia de la fotografía en nuestro país. Cuando esa obra se haga, en ella el alemán Fassold tendrá un lugar destacado, sin duda alguna.

Abrir su estudio fotográfico en el número 28 de la céntrica calle del Diez de abril -en la zona circundante al primer Palacio Nacional, calle en la que funcionaba la Imprenta del Gobierno y sede del Boletín Oficial, nombre entonces del actual Diario Oficial- apoya esa idea de que Harcq llegaba con intenciones de granjearse las mejores amistades dentro del gobierno y de la alta sociedad capitalina, en momentos en que muchos europeos -franceses, alemanes, austríacos, belgas- se dispersaban por América en los años posteriores a la debacle del segundo imperio mexicano, encabezado por Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota.

Retrato del vicepresidente asesinado Lic. Manuel Méndez. Es posible que sea el que Harcq anunciaba a la venta en su estableci-miento. Foto EDH/ Cortesía

Fue el mismo Boletín Oficial -de publicación semanal, era dirigido por el intelectual hondureño Álvaro Contreras Membreño- el que anunció, en la página 4 de su edición del jueves 4 de julio, que ya prestaba servicios la Galería Fotográfica (o Galería Artística, como también sería conocida) de Harcq. Aquel anuncio seguiría publicándose hasta fines de octubre, cuando hubo un súbito cambio en su contenido.

A las 21:00 horas del domingo 1 de septiembre de 1872, un certero disparo hecho por mano desconocida acabó con la vida del Lic. Manuel Méndez en la zona cercana a la plaza principal de San Salvador, como era conocida entonces la Plaza de Armas o actual parque Libertad. Ese atentado mortal contra la figura del Vicepresidente de la República marcaba un peldaño más en la serie de graves enfrentamientos contra el gobierno liberal, recién involucrado en secularizar la vida nacional y en una gesta militar para derrocar al régimen hondureño de José María Medina.

En noviembre, Harcq anunció que en su Galería Artística tenía a la venta retratos del asesinado Lic. Méndez en diversos tamaños, idénticos a los que habían encargado la familia y el propio presidente González Portillo. Es casi certero decir que ese trabajo conmemorativo le fue encargado a Harcq por esos deudos y por las autoridades supremas del gobierno.

Los anuncios comerciales de Harcq en ediciones distintas del Boletín Oficial del gobierno salvadoreño. Foto EDH/ Cortesía

Para 1873, Harcq fundó su propia Academia de Bellas Artes, destinada a ofrecer clases de dibujo y pintura. Poco se sabe del funcionamiento de esa institución educativa, quizá porque su fundación casi coincidió con el Gran Terremoto de San José que, en pocos segundos de las 02:10 horas del 19 de marzo de 1873, echó por tierra a San Salvador y otras localidades cercanas. El foco de conmoción fue ubicado por la comisión científica gubernamental -compuesta por el general belga André van Severén y el naturalista francés Lucien Platt-, en las alturas de Texacuangos, sobre los bordes lacustres de Ilopango. Desde el techo del primer Palacio Nacional y mediante otros recorridos a pie, Harcq y su cámara registraron la brutal destrucción.

Te puede interesar:

¿Sabes quién fue la primera cuentista de El Salvador?

Hace 88 años, ella publicó un libro de ruptura, con cuentos dedicados a difíciles temas cotidianos de las mujeres salvadoreñas: violencia, pobreza, violaciones, abortos, etc. Nunca más ha sido reeditado.

El 19 de marzo era el día de San José, una de las advocaciones de la Compañía de Jesús, en cuya residencia confiscada el gobierno de la república estableció, en 1872, la sede del cuartel número uno de infantería, que se incendió en 1873 y 1881. Desde 1882 hasta ahora, ese predio es ocupado por la plaza Morazán.

Uno de los últimos trabajos de Harcq se dio en 1876, cuando fotografió la inauguración de la línea de ferrocarril tirado por mulas entre San Salvador y Santa Tecla. Después, se marchó del país y el olvido devoró a su nombre y su trabajo.

Comentar Comentar

Te recomendamos

Noticias La “Mansión Guirola” y la historia de la enigmática familia
Noticias El Salto de Malacatiupán y sus míticas leyendas
Noticias Comuna de la capital anuncia creación de Corredor Urbano