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Director español abandona la Sinfónica Juvenil por falta de pago

Esta es la primera renuncia por la crisis que atraviesa el programa, ante la falta de apoyo gubernamental.

El violinista español Eduardo de la Fuente Guillén se desempeñó como director residente de la OSJ en 2017. Foto cortesía

Por Rosemarié Mixco

Dic 17, 2017- 18:27

Eduardo de la Fuente Guillén se marcha del país y de la Orquesta Sinfónica Juvenil asfixiado por la crisis presupuestaria que enfrenta la Asociación Pro Arte de El Salvador, ante la falta del aporte gubernamental que durante décadas recibió para administrar este programa de formación artística.

La situación se ha vuelto insostenible, al punto de pensar en la finalización de este proyecto musical con más de 20 años de ejecución.

Todo, como consecuencia de la resolución de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia que inhabilitó a los órganos Ejecutivo y Legislativo para realizar transferencias de recursos públicos a entes privados —en este caso ONG—, por considerar que ello contribuye al desequilibrio presupuestario del Estado.

Esta decisión judicial perjudicó a una diversidad de iniciativas sociales enfocadas en la formación artística como estrategia para contrarrestar la violencia que impera en el país y contribuir al desarrollo integral de niños y jóvenes en situaciones de riesgo.

Lee: Músicos de la Sinfónica Juvenil confían en que el programa no cierre

De la Fuente Guillén es el primero de los docentes que abandona la OSJ por la crisis. Y aunque reconoce que su idea inicial fue permanecer en el país solo diez meses, impartiendo clases de violín, lamenta no poder continuar con esta iniciativa que ha beneficiado a cientos de familias.

Llegó en 2013 y este año dice adiós, no sin antes valorar su paso por los programas que administra Pro Arte.

¿Qué valoración da a este proyecto de becas artísticas que corre el riesgo de concluir por la falta de subsidio gubernamental?

El valor del proyecto, cuando funciona bien, es inmenso. Aun hoy, con todos los problemas que tenemos, es sorprendente escuchar a la OSJ por la calidad artística y musical de sus conciertos. Pero esto es en gran parte por el legado que ha dejado el buen funcionamiento de años pasados, cuando había clases individuales y ensayos colectivos de cada instrumento. En los cuatro años anteriores tuve el honor de ser uno de los profesores que impartían estas clases y era emocionante ver el talento que cada músico de la orquesta, individualmente, tenía. Y esto era potenciado por la atmósfera que se genera cuando ven que todo está funcionando, que hay clases y compañeros que van mejorando en ellas, que cada uno va superándose con cada obra nueva, con una nueva dificultad, que va afrontando como reto cada alumno en su estudio individual. Sin todo esto, la OSJ parece un esqueleto debilitado de lo que antes fue. Y todo ese valor que tenía, se puede sentir en todo el país, cuyo sector o gremio musical está lleno de antiguos integrantes de la OSJ que el proyecto formó excelentemente durante los 22 años de su existencia hasta hoy. Muchos también salieron del país, dado que dentro de él no existen posibilidades de estudiar la carrera universitaria de música —no existe—. Además, por eso ha sido muy valioso el proyecto, porque era donde se podían formar más seriamente en música. Estoy hablando de épocas en las que incluso se impartían regularmente clases de teoría musical, armonía, etc.

El músico español llegó al país para dar clases de violín por 10 meses y se enamoró de los programas de formación artística. Acá con la OSJ. Foto cortesía

¿Qué opina de la falta de apoyo gubernamental que ha ido incrementando con el paso de los años?
Creo que poco tengo que añadir al respecto. Con todo lo expuesto anteriormente, cada uno puede sacar sus conclusiones.

¿Qué diría a las autoridades responsables de respaldar este tipo de proyectos?
Que piensen en cualquier país al que se quieran parecer en términos de desarrollo musical y vean si ahí apoyan la formación musical de los jóvenes. Se encontrarán que lo uno es directamente proporcional a lo otro.

¿Cuánto tiempo tenía de colaborar con la Asociación Pro Arte en la formación de los becarios?
Cinco años.

¿Cómo llegó a esta iniciativa de formación musical?
Llegué mediante un intercambio con la Jorcam (Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid) de la que fui integrante. Dos muchachos de acá fueron para allá (España) nueve meses y yo vine después otros tantos (los 10 meses). Ellos, como estudiantes; yo, como profesor (por lo expuesto antes, obviamente no se puede ofrecer venir acá como estudiante a nadie que resida en un país en el que sí hay estudios universitarios en música).

Además: La Orquesta Sinfónica Juvenil necesita apoyo y patrocinio
¿De qué forma ha afectado la formación musical de los integrantes de la OSJ el no contar con el subsidio otorgado por el gobierno?
…lo más notorio es la falta de las clases individuales de instrumento. Ese es el motor de la formación de cualquier músico. Si el motor de un carro se arruina en plena marcha, el carro sólo podrá continuar lo que la inercia le permita. Y, si encima el terreno es cuesta arriba, el carro no sólo se detendrá unos metros después, sino que retrocederá.

¿Cómo se sienten sus alumnos ante esta situación?
En una palabra: abandonados, cuando este es un programa social y de país. Los salvadoreños deberían de defenderlo y sentirse orgullosos.

¿Si tuviera la oportunidad de defender el programa de becas de la OSJ, qué destacaría?
Sin duda, el cambio personal que opera en cada alumno. En estos cinco años, he visto a tantos muchachos transformarse y madurar de una forma tan positiva que tendría para escribir un libro. Hay historias de superación personal, incluso de triunfos ante enfermedades a través de la música y de cambios en la calidad de vida, o en el entorno en el que se mueven. Cuando uno conoce a jóvenes que han estado recibiendo formación artística, y especialmente —perdónenme que lo diga, pero así lo siento— en la música, y conoces a otros que no la han recibido, te das cuenta de que a los segundos se les ve vacíos respecto a los primeros…

El español es el primer maestro que renuncia por la crisis económica que ha debilitado a la Sinfónica Juvenil. Foto cortesía

Tags Crisis Música Orquesta Sinfónica Juvenil OSJ Secultura Subsidio

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