Cuarentena teñida de abusos de autoridad y violaciones a los derechos humanos

No solo en los centros de retención hubo violaciones, en las calles muchos fueron víctimas. Estos son solo algunos ejemplos de ese abuso.

Más de 2,000 personas fueron detenidas de manera arbitraria porque supuestamente violentaron la cuarentena domiciliar obligatoria. Foto EDH/ Archivo

Por Jaime López

Jun 20, 2020- 22:00

La cuarentena domiciliar obligatoria no solo sirvió para evitar una mayor la propagación del COVID-19, sino que además se constituyó en una máscara en la que las autoridades se escondieron para cometer una serie de abusos desde las detenciones ilegales hasta llegar a la tortura. Esta realidad ha quedado plasmada en las centenares de denuncias ante la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) y de demandas ante la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, otras han quedado reveladas en publicaciones periodísticas y en redes sociales.

Un informe preliminar de la PDDH revela que entre el 21 de marzo y el 12 de mayo recibió 1,392 denuncias de diversos tipos, tuvo conocimiento de más de 2,100 detenciones ilegales y más de 770 personas a las que se les violó el derecho a la salud al no hacerles la prueba de COVID-19.

En algunos casos, los agentes policiales lesionaron a ciudadanos que no complacían sus exigencias como el caso de San Julián en Sonsonate, en el que un policía está acusado de intentar sobornar a un joven por no acceder a darle $50 a cambio de no mandarlo a un centro de cuarentena; también está uno ocurrido en Sacacoyo, donde un grupo de militares provocó quemaduras y raspones a un motociclista.

Mientras en San Miguel unos policías arrastraban a las personas y las obligaban a que llevaran las bicicletas colgadas del cuello; en Santa Rosa Guachipilín, Santa Ana, al inicio de la cuarentena, un anciano fue atacado a puño cerrado por un agente; y en Apopa, un joven perdió uno de sus brazos debido a la paliza que le dieron presuntamente unos policías.

24 DE MARZO. Los policías argumentaron que el hombre representaba peligro, pero se supo que era un señor de 60 años. Foto EDH / archivo

Vídeo delató a policías golpeando a hombre en Santa Rosa Guachipilín

Recién iniciada la cuarentena domiciliar obligatoria por el COVID-19, el 24 de marzo, circuló en redes sociales un vídeo en el que se ve a policías vapulear a un hombre de unos 60 años en este municipio de Santa Ana.

“Esto no puede seguir sucediendo”, escribió el Fiscal General, Raúl Melara, en su cuenta de Twitter, en relación al vídeo en el que se veía cómo un agente se acerca al sexagenario para golpearlo con sus puños, aparentemente en el rostro.

El video al que hacía mención el Fiscal General circulaba en redes sociales y ahí se observa la violencia que los policías ejercían contra el ciudadano. Según testigo, el enojo de los policías fue porque habían visto al hombre transitar por las calles de Santa Rosa Guachipilín en plena cuarentena obligatoria y no había acatado la orden de quedarse en casa. Un día después de los hechos se produjo un rotundo silencio en Santa Rosa Guachipilín y aunque sabían del caso nadie quería meterse en problemas con los policías, pese a la gravedad de los hechos

Un testigo confirmó a El Diario de Hoy cómo había ocurrido aquella violación de derechos humanos por las autoridades del orden. Aunque hubo personas que aseguraron que el abuso fue cometido porque la víctima estaba en estado de embriaguez; sin embargo, otros dijeron que eso no justificaba el maltrato.

Tras una audiencia judicial, la víctima quedó libre aunque seguiría procesada.

10 DE ABRIL. El policía le disparó dos balas con su fusil; una le destrozó el hueso de una pierna a Alfredo Canessa Flores. Foto EDH / archivo

Policía le dio dos disparos a motociclista por no darle $50

Las autoridades intentaron desmerecer el caso y afirmaron que la familia de la víctima había desistido demandar al agente, pero poco después ellos mismos lo capturaron y lo pusieron a la orden de la justicia donde el proceso continúa.

Alfredo Isaac Canessa Flores fue lesionado en ambas pierdas por un agente policial la tarde del Viernes Santo por negarse a entregar $50 que le exigió en un retén instalado en el cantón Chilata, de San Julián en Sonsonate.

Junto al sospechoso había tres policías de la base rural de Sonsonate, quienes al ver a Flores y a otro joven más que viajaba en una motocicleta sin mascarilla, les hicieron parada, les pidieron los documentos, luego el imputado le habría pedido $50, pero el motociclista le dijo que no andaba dinero, como reacción el policía le hizo dos disparos en ambas piernas, según la versión de testigos.

Las autoridades policiales negaron toda intención del agente hacia su víctima y consideraron el hecho como un “accidente”, incluso afirmaron en Twitter que la familia de la víctima no iba a demandar al agente policía; sin embargo, el imputado fue detenido y procesado judicialmente.

La Policía dijo que la familia de la víctima había desistido de denunciar el hecho porque se había tratado de un accidente, versión que fue negada después por la familia de la víctima, quien en ese momento continuaba hospitalizado y a la espera de una cirugía.

El Fiscal General, Raúl Melara, reaccionó al hecho y manifestó: “No voy a permitir que nadie abuse de su autoridad para cometer delito; y menos durante la emergencia”.

La jueza de Paz de San Julián estimó que había suficientes indicios para que el agente implicado continúe en prisión tras ser acusado de lesiones agravadas.

8 DE ABRIL. La Policía de Apopa implicada en este abuso. Foto EDH

Joven perdió el bazo por vapuleada de policías en Apopa

Dos policías se enfurecieron contra un joven de 19 años por violar supuestamente la cuarentena, a tal punto que le propinaron patadas que en zonas vitales.

Los agentes, Henri Humberto López González y Juan Carlos Molina Ardón son procesados por lesiones muy grave en perjuicio de un joven, a quien vapulearon en Apopa e hicieron que perdiera el bazo.

El hecho ocurrió el 18 de abril pasado en la colonia Santa Teresa Las Flores. Ahí, los agentes interceptaron a un joven, de 19 años, porque aparentemente incumplía con la cuarentena domiciliar obligatoria.

Los agentes, quienes ya fueron detenidos por miembros de Asuntos Internos de la Policía, le propinaron una serie de patadas que, “como consecuencia le causaron la pérdida permanente de un órgano principal (bazo) y dejándolo con una incapacidad para atender sus actividades durante 30 días y con tratamiento especializado”.

La Fiscalía General ordenó la captura de dos agentes de la Policía por haber golpeado al joven, a quien le causaron la pérdida del bazo.

En esa ocasión, la Fiscalía afirmó que contaba con las suficientes evidencias que comprometen a los dos policías con la golpiza al joven: la entrevista a la víctima y testigos; reconocimiento médico de las lesiones, y un recorrido fotográfico.

dere Este caso de abuso policial fue en San Miguel. Foto EDH / Ilustración

Policía obliga a dos hombres a cargar bicicletas en el cuello

El enojo de los policías fue porque Rosendo les grababa con su celular cómo arrastraban a dos mujeres y dos hombres y a uno hasta le habían puesto una bicicleta en el cuello.

Rosendo, nombre ficticio, tiene 62 años y el 7 de abril pasado iba a comprar alimentos para su familia al mercado en San Miguel.

Al llegar a la avenida José Simeón Cañas y 21a. Calle Oriente, vio que tres policías “llevaban arrastrados a dos mujeres y dos hombres”.

Rosendo reconoció que uno de los que era maltratado era su vecino, a quien llevaban esposado y le habían obligado a cargar su bicicleta, pero con el manubrio en su cuello.

Todo eso motivó a Rosendo a grabar con su teléfono celular y documentarla forma en que eran tratados su vecino y las otras personas por la Policía. De repente, el agente con el ONI 05269 se percató y corrió a él y lo tiró al suelo y comenzó a golpearlo.

Luego lo esposaron con abrazaderas plásticas con las manos hacia atrás y lo obligaron también a él, a llevar su bicicleta en el cuello. En esa condición tuvieron que caminar cuatro cuadras y luego los llevaron en un carro patrulla hasta la delegación policial.

Ahí le notificaron la razón de su detención y también a las otras personas, a quienes obligaron a firmar hojas de papel con la fecha y hora de su detención, pero no les permitieron que las leyeran.

Luego lo metieron en una de las celdas policiales donde había tres personas en ropa interior, incluida una joven. Los policías le decían al afectado: “ahí te vas a quedar a comer m… con los mareros”.

La víctima les pidió que le permitieran llamar a su familia para decirles dónde estaba. Luego llegó un agente a pedirle que firmara la hoja y la leyó rápidamente. Vio que era un acta en la que él aceptaba que había violado la cuarentena domiciliar.

 

 

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