Víctima que huyó de su hogar descubrió que su pareja era pandillero: él intentó matarla y ella lo denunció

Un integrante de una familia que ha tenido que dejar varias veces su casa por amenazas de pandillas relata lo difícil de su situación. Pidieron asilo en el exterior, pero se les negó.

Miles de personas en El Salvador han abandonados sus humildes viviendas por la presión de pandillas.

Por Jaime López

Jul 28, 2019- 04:00

A unas 200 mil personas en El Salvador les ha tocado desplazarse de un lugar a otro de forma obligada en los últimos años, según cálculos del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad José Simeón Cañas (Idhuca).

Según la Mesa Contra el Desplazamiento Forzoso en El Salvador, los éxodos en el país son propiciados en más de un 90 % por amenazas de pandillas, extorsiones e intento de asesinato de estos grupos.

Este relato es parte de esa difícil realidad que atraviesan algunas familias salvadoreñas. Han huido en más de una ocasión para resguardar sus vidas:

¿Cuál fue el hecho que los hizo huir?

Es un caso vinculado a pandillas. Los hechos iniciaron con violencia intrafamiliar y violencia contra la mujer. Su pareja empezó agredir a mi hermana, lo que hizo que se separaran y luego toda los familiares nos vimos envueltos en el problema.

El hombre le dijo a mi hermana: ‘si no vas a estar conmigo no vas a estar con nadie’, y empezó todo. Mi hermana estuvo a punto de ser asesinada a manos de su compañero, si no es porque mis padres se dieron cuenta antes y lo evitaron. Ella estaba acompañada con un hombre que parecía normal, pero hubo personas que se unieron a él para hacernos daño hasta llegó a haber un intento de homicidio.

¿Les dieron ultimátum para dejar el lugar?

Las amenazas fueron en contra de la vida de un pariente y es cuando se le tiene más amor a la vida que a la casa y las cosas materiales; y más cuando le dicen que deje la casa, ‘si no te voy a a matar’, no se va a esperar a que lo lleguen a traer. Lo que nosotros hemos sufrido ha sido una persecución bastante constante durante estos tres años y por eso nos ha tocado mudarnos y mudarnos.

¿Fue una decisión de salir rápida?

La decisión de salir fue en horas luego del abuso y que mi hermana puso la demanda y detuvieran al agresor. Al principio de la relación con mi hermana no se sabía que tuviera vínculos con pandillas, pero luego de la agresión se declaró miembro activo de la mara.

Todos nos sorprendimos porque él aparentaba ser una persona normal, que se movilizaba de la casa al trabajo y viceversa. Aparentaba que trabajaba y estudiaba, pero luego del incidente, se descubrió que su verdadera ocupación y todo lo demás era pantalla. Es difícil diferenciar a una persona decente de la que no lo es, eso lo lleva a desconfiar de todos.

El desplazamiento forzado de familias provocado por pandillas es uno de los principales problemas de inseguridad en El Salvador. Foto EDH/Archivo

El caso llegó a los tribunales y siguió todo el proceso (Policía, Fiscalía y Juzgados).

Fue una experiencia dura, pedimos protección y apoyo por la demanda judicial que habían puesto, pero en ningún momento se nos brindó; tampoco recibimos asesoría legal, ni una casa segura.

Cuando se hizo la audiencia de sentencia, la Fiscalía dijo que lamentablemente no nos podía dar ninguna protección y que nosotros debíamos ver cómo protegernos.

Cuando buscábamos ayuda en organizaciones nos encontramos con otras personas que andan en lo mismo. Prácticamente hemos estado solos en este proceso. Idhuca nos ha ayudado en asesoría legal, después de ellos nadie nos ha dado la mano. En este problema de inseguridad estamos solos.

¿A qué se dedicaban antes de huir?

Todos los adultos trabajábamos, unos en negocio propio, otros en empresas y también cuidando niños ajenos. De ahí cada uno obteníamos lo suficiente para suplir las necesidades de la familia, condiciones que luego de la amenaza se vinieron al suelo porque se perdieron las fuentes de ingreso, lo que en cierta forma nos causa dolor.

Cuando uno se va de un lugar, no solo deja la casa y las cosas, sino amigos, las personas más cercanas con quienes hay algún tipo de acercamiento. A diferencia de eso llegamos a lugares donde no somos conocidos ni tenemos personas que en una necesidad nos puedan tender una mano.

Eso es una de las cosas difíciles que se enfrenta cuando se anda de un lugar en lugar.

Cuando nos fuimos por primera vez, había dos de los cinco niños estudiando en la escuela y tuvieron que interrumpir sus estudios. Y eso sucede en el lugar donde llegamos porque el tiempo que más hemos estado (establecidos) ha sido un año, que es el último lugar, pero ya estamos por irnos.

Son alertados del peligro

“Por recomendación de las instituciones que nos ayudan, cuando hay alertas de que ya están cerca de hallarnos, nos aconsejan que nos movamos ”.

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¿Moverse de un lugar a otro cada cierto tiempo es por recomendación o decisión propia?

Por recomendación de las instituciones que nos ayudan. Cuando hay alerta de que ya están cerca de hallarnos, nos aconsejan emigrar. No nos movemos porque querramos si no porque ya no podemos estar. Por ser desconocidos, uno de nuestros niños tuvo problemas en el centro educativo donde estudiaba. Uno de los niños más grandecitos lo molestaba y llegó al extremo de cobrarle “la renta” como condición para no hacerle daño. El día que no pagó la extorsión, los niños mayores le dieron una golpiza dentro de la escuela.

¿Y los profesores qué acción tomaron?

En estos tiempos nadie quiere meterse en problemas. Los profesores no hicieron nada, aduciendo que el infante nunca denunció que era extorsionado y en todo caso, dijeron que los padres del niño eran los culpables por no preguntarle a su hijo si era extorsionado.

Niños fueron extorsionados

“Por ser desconocidos en la escuela, uno de nuestros hijos fue extorsionado y cuando ya no pudo dar lo que le pedían le dieron una paliza”.

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El niño se quedó callado por las amenazas que le hacían, además le costaba expresarse. Para él fue una situación horrible la que vivió en ese centro educativo. El caso llegó ante un juez quien conversando con el pequeño se enteró de todo lo que le había pasado.

Los maestros sabiendo del problema del niño no hicieron nada. Al fin, los niños dejaron de ir a estudiar y ahora están atrasados casi tres años por tanto movimiento.

¿Tuvieron oportunidad de salir del país?.

Nuestra mayor aspiración era salir del país pero tuvimos un bloqueo enorme por el gobierno, porque no ha querido reconocer que en el país hay desplazamiento forzado.

Eso es como que mentimos ante otros gobiernos. Ni nos ayudan ni dejan que otros países nos apoyen. Solo los que vivimos en el país sabemos los problemas en El Salvador, eso es un bloqueo muy grande para salir del país.

No hay opción para viajar al exterior, hay países que quieren ayudar pero cada uno aplican un filtro y no se llenan sus requisitos o demostrar el peligro latente con pruebas.

¿Su situación económica es difícil?

Solo por misericordia de Dios, ayuda de organizaciones sociales, algunas personas que nos ven con tanto niño que nos tienden una ayuda, no es fácil hallar trabajo.

Varias veces no hemos podido comer los tres tiempos. Los grandes entendemos, los niños dicen tener hambre, que les duele el estómago por no comer. Los niños están enfermos, a algunos adultos nos surgieron enfermedades crónicas como diabetes por estrés y falta de alimentación; padecemos alergia, nos recetan medicamento que no hay; un doctor recetó antibiótico que en vez de curarnos nos complicó la salud.

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