Tepesiano en Houston, Texas: “Aunque uno tome precauciones el riesgo siempre se corre”

Gerson uno es uno de los 131,000 tepesianos que hace “trabajo esencial” durante la pandemia en Estados Unidos.

Gerson Bonilla es un salvadoreño con TPS en Estados Unidos, donde es parte del grupo de trabajadores esenciales y ha continuado con su labor pese a los riesgos por la pandemia. Foto EDH / Cortesía

Por Lilian Martínez / En Twitter: @LMartinezSV

May 26, 2020- 21:40

Con 1.6 millones de casos confirmados, Estados Unidos se mantenía hasta la 1:30 p.m. del sábado como el país más golpeado por el COVID-19 en el mundo. En ese contexto 131,000 tepesianos de distintas nacionalidades llevan meses haciendo labores esenciales y en la primera línea del combate a la pandemia. Médicos, enfermeras, responsables de limpieza, mantenimiento y distribución de alimentos tienen estatus de TPS y contribuyen a frenar la expansión del coronavirus. Entre ellos está Gerson Bonilla, salvadoreño nacido en Santa Rosa de Lima, quien emigró junto a sus padres cuando tenía 16 años en 1988.

Gerson es beneficiario del TPS y reside en Houston, donde desde hace diez años tiene un negocio que instala y da mantenimiento de aires acondicionados y sistemas de calefacción. En su empresa, salvadoreños, mexicanos y un estadounidense se encargan de brindar esos servicios técnicos a hogares de adultos mayores y de niños.

Pero ¿cómo se inició como empresario? Él lo explica: “Cuandos salí de la High School, allá por 1993, agarré una carrera técnica especializada en esta industria: aire acondicionado y refrigeración. Empecé a ver que era una industria muy buena… Acá en Houston es una industria bastante fuerte. Me gustó y lo tomé como una carrera técnica. Estuve bastante involucrado en un instituto donde me preparé y luego saqué mi licencia para poner mi propio negocio en el 2010”.

Ahora, él y sus trabajadores inician sus jornadas de trabajo a las 6:00 de la mañana, para visitar lugares centros de atención a ancianos y niños donde es necesario mantener una temperatura adecuado. “También damos mantenimiento a los equipos de refrigeración donde se conservan los alimentos almacenados por mucho tiempo. De esta manera hemos estado desde que inició la pandemia”, explica.

Como en otras áreas esenciales, las que en Estados Unidos no han dejado de trabajar pese a la pandemia, Gerson y sus empleados usan mascarilla, guantes, cascos y otros implementos necesarios para protegerse y evitar un contagio. Además, como padre de cuatro hijos, toma otras medidas: “Tengo un niño con síndrome Down y para mí la preocupación es doble. Porque cualquier cosa que pueda pasar conmigo puede afectar a mi familia. Aunque uno tome las precauciones el riesgo siempre se corre”.

Por ello, debido la pandemia, los niños están en una casa y él en otra: “ Yo realmente me mantengo solo en este tiempo, pues lo que tratamos de hacer es tener el menor contacto posible con ellos”.

Gerson es parte de un grupo voluntarios para la campaña “Manteniéndonos seguros y seguras”, implementada por la ONG Alianza Americas, la cual insta al Congreso de los Estados Unidos a proteger a las personas amparadas al TPS.

El Diario de Hoy, le pidió a Gerson pensar cómo le explicaría a un estadounidense el aporte que él y otros tepesianos hacen a la los Estados Unidos. Gerson explicó que, como profesional en su área, se reúne y conversa con otros profesionales estadounidenses, que también tienen empresas. “Ellos, la gran mayoría están claros, son gente que nos conoce y sabe lo que hacemos, el área a la que nos dedicamos. Ellos saben que es hasta innecesario el tema de estar pidiendo (residencia permanente)… ellos dicen que debería ser una situación automática”.

Pero si tuviera la oportunidad de hablar con los congresistas y senadores, ¿qué les pediría? Entonces él responde: “Yo he pensado que no está de más el hecho de poder pedir que se dé una prórroga o que esto sea una vía de legalización. Recuerde que la gran mayoría de personas con TPS tenemos ya 30 años en este país. Lo tenemos ganado, cada 18 meses nos hemos estado sometiendo a prórrogas, a renovaciones, a huellas. No tenemos problemas con la ley, hemos estado haciendo las cosas como se debe. Nuestro pedido al Congreso es que es justo ya (que haya) una legalización, tanto para los TPS como para los DACA”.

Según un estudio del Centro para el Progreso Americano, más de 11,000 trabajadores de la salud tiene TPS; de ese grupo, “8,100 son asistentes de cuidado de la salud personal y del hogar, y asistentes de enfermería”. Alianza Americas afirma que “estos trabajadores de El Salvador, Honduras y Haití trabajan en una industria que antes del brote carecía de personal suficiente y ahora están operando en niveles críticos”.

El aporte de la comunidad tepesiana a la sociedad estadounidense parece quedar claro. Pero independientemente de que el Congreso escuche su llamado, y que algún día se libren de tener que regresar a sus países de origen debido a la no renovación de ese estatus, estas personas salen a trabajar todos los días para proveer los servicios que necesitan los más vulnerables.

“Actualmente ya abrieron muchos negocios acá, pero nosotros somos de los negocios esenciales, donde hemos seguido trabajando siempre”, concluye Gerson.

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