Sexualidad activa y saludable en la menopausia

Llegado el climaterio, además de sofocos, humor variable e insomnio, la mujer puede presentar sequedad vaginal. Todo ello se debe a la disminución de estrógenos, que además de la calidad de vida pueden afectar el ámbito sexual. Por fortuna, hay maneras de superar la situación.

Por Mireya Amaya

Jul 14, 2019- 22:45

A medida se acerca la menopausia, aparecen una serie de síntomas que se manifiestan de manera leve en algunas mujeres; sin embargo, otras los experimentan con una fuerza tal que su calidad de vida se ve afectada de forma directa, incluida la referida al aspecto sexual.

Sobre este punto, la Clínica Mayo explica que en esa etapa se produce un descenso en los niveles de estrógeno, lo que puede provocar que haya menos interés en el sexo, que se sequen los tejidos vaginales y, en consecuencia, las relaciones sexuales sean dolorosas o incómodas.

Además, la misma institución aclara que aunque muchas mujeres siguen teniendo una vida sexual satisfactoria, la libido de algunas se atenúa durante este cambio hormonal.
De hecho, la ginecóloga Laura Baquedano, de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), explica a efesalud.com que durante esta etapa, aumenta en mayor medida el porcentaje de las relaciones sexuales que resultan mermadas.

Según la doctora, “la caída de los estrógenos hace que el epitelio vaginal se adelgace y se vuelva atrófico; por ello, resulta frecuente el dolor con las relaciones sexuales”. De esta manera, el mencionado dolor constituye a su vez el reflejo inhibitorio más potente del deseo y el interés sexual.

A lo anterior se suman los cambios emocionales que a menudo acompañan a la menopausia y que también pueden aumentar la pérdida de interés de la mujer en el sexo y / o la incapacidad de excitarse.

Tratamientos
Cuando la mujer decide finalmente acudir a la consulta de un especialista se le suele pautar un tratamiento. Uno de los más comunes es la terapia de reemplazo hormonal, que consiste en aportar los estrógenos (lo que falta al dejar de funcionar los ovarios con normalidad) y cuando la mujer tiene útero ha de asociarse también progesterona para evitar la patología a ese nivel”. Se puede administrar en forma de comprimidos, parches o cremas.

La doctora Baquedano asegura que el tratamiento hormonal es, sin duda, la opción más efectiva para paliar los síntomas derivados del cese de la producción hormonal ovárica”. No obstante este no se recomienda de forma generalizada, si no solo cuando la calidad de vida de la mujer está seriamente afectada. Esto es así porque existen potenciales riesgos asociados si se usa de manera prolongada.

En el caso de la sequedad y las relaciones sexuales dolorosas (dispareunia), la Clínica Mayo sugiere el uso de hidratatantes vaginales que se aplican cada pocos días para mantener los tejidos hidratados y sanos. Por otro lado, también recomienda la utilización de lubricantes en el momento de la actividad sexual a fin de aliviar el dolor que pudiera presentarse.

De la misma manera existen cremas, tabletas y anillos vaginales con dosis bajas de estrógenos, que ayudan a revitalizar los tejidos. Por otro lado, “la actividad sexual o la estimulación vaginal con regularidad, con o sin pareja, también ayudan a mantener los tejidos vaginales sanos en las mujeres después de la menopausia”, afirma la Clínica Mayo en su portal.

Como ves, existen varias alternativas para conservar tu relación de pareja y vivir tu sexualidad de forma plena y sobre todo sana, lo importante en todo caso es que sea tu médico el que te sugiera qué es lo más adecuado a tu caso.

¿Y el suelo pélvico?
De acuerdo con la clínica RapBarcelona, la musculatura del suelo pélvico (que se encuentran en la parte inferior de la cavidad abdominal) cambia durante todo el ciclo de vida femenino, y se debilita como consecuencia de los embarazos y los partos, pero también debido a la edad. Así que al llegar la menopausia, hayas sido madre o no, esta parte de tu cuerpo estará vulnerable.

Cuando en esa parte se pierde el tono muscular se puede dar paso a la incontinencia urinaria de esfuerzo (pérdidas de orina ante cualquier esfuerzo abdominal: toser, estornudar, saltar, reír, hacer ejercicio…), puede provocar prolapsos (descenso de órganos como la vejiga, útero y recto) e incluso disfunciones sexuales, indica el blog del hospital español Quirónsalud.

Entre estas últimas está la disminución y falta de sensibilidad sexual, disminución de la intensidad de los orgasmos o ausencia de ellos y sensaciones dolorosas durante el coito, entre otras, de acuerdo con el citado sitio.

Sin embargo, la calidad de las relaciones sexuales de las mujeres puede mejorar gracias a la fisioterapia uroginecológica, que incluye la práctica de los famosos ejercicios de kegel y los abdominales hipopresivos. De la misma manera, existen posturas de yoga que ayudan a fortalecer dicha musculatura.

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