Sánchez Cerén deja desempleo, ineficiencia y 22,996 homicidios

El nuevo presidente, Nayib Bukele, recibe este día un país con grandes desafíos: desempleo, criminalidad y una gestión pública marcada por la ineficiencia. Más que una banda presidencial, recibe el reto de resolverlos.

Entre la noche del martes y durante el miércoles, las autoridades reportaron al menos siete homicidios ocurridos en La Libertad, La Paz, San Salvador y Santa Ana. Foto de referencia. Foto EDH / archivo

Por Alex Torres, Katlen Urquilla, Evelyn Chacón y Karen Molina

Jun 01, 2019- 06:20

El Salvador escribe, este día, la última página de una administración gubernamental dirigida por el FMLN que deja un sinsabor a millones de salvadoreños que esperaron un cambio en la conducción del país, pero que al término de los últimos cinco años no percibieron mejoras económicas, sociales y políticas.

Desempleo, criminalidad, hospitales y escuelas públicas sin recursos y una gestión tildada de ineficiente son la herencia del presidente Salvador Sánchez Cerén para Nayib Bukele, quien hoy recibe la banda presidencial frente a todos los salvadoreños, pero también el compromiso de resolver estos problemas.

La administración de Sánchez Cerén deja un saldo de 22,996 homicidios en los últimos cinco años, que se suman a los 17,455 de la primera administración del FMLN con Mauricio Funes a la cabeza.

En total son 40,451 homicidios en las dos administraciones del FMLN en los últimos diez años.

En vacaciones de Semana Santa (2019) se registró una incremento en los hechos de violencia protagonizados por pandilleros, con saldos de 13 homicidios por día en promedio. Foto EDH / archivo

La ola de criminalidad mayormente propiciada por las pandillas le ha quitado la vida a un promedio de 10 personas por día en los últimos años. Más de 60,000 pandilleros extorsionan, matan y desaparecen a los salvadoreños sin que las instituciones de seguridad hayan encontrado, hasta hoy, una forma efectiva para imponer su autoridad y frenar estos crímenes.

El año más sangriento, 2015, reportó hasta 18 muertos por día, lo que ha derivado en una mala imagen para el país en todos los ámbitos.

Además, le queda un país con una tasa de desempleo del 7% que en números absolutos representa más de 207,256 personas en edad de trabajar que no encuentran empleo.

Sin embargo, los datos oficiales indican que son más de 55,000 los jóvenes que ingresan a la edad productiva cada año.

La economía, que depende justamente de esas inversiones, sigue estancada. Pese a que el crecimiento económico se mantuvo a un ritmo del 2.5 %, esta siguió a flote gracias a que cada año los salvadoreños en el exterior envían un promedio de $5,500 millones en remesas.

Pero no hubo importantes inversiones. El sector maquila no ha visto una nueva empresa desde hace diez años y las otras industrias solo han invertido dinero para capitalizarse.

Por el contrario, empresas extranjeras decidieron cerrar sus fábricas o recortar personal, lo que dejó desempleadas a miles de personas.

Esta administración dejó, además, una imagen negativa ante los inversionistas en 2017 cuando, por no pagar $57 millones por una deuda a las Administradoras de Fondos de Pensiones, las agencias de riesgo declararon al país en default selectivo, es decir, a punto de no pagar sus compromisos. Este suceso provocó una desconfianza en los inversionistas que se recuperó medianamente solo dos años después de ocurrido.

Ineficiencia en salud y educación

Sánchez Cerén también le hereda a Bukele una administración con el calificativo de “ineficiente” en la ejecución de sus programas de salud y educativos y que arrastró hasta las últimas semanas.

Las recientes inundaciones en hospitales públicos así como el desabastecimiento de medicamentos y la resurgimiento de epidemias hasta hace poco controladas, pusieron en evidencia el mal estado del sistema de salud a pesar de que en los últimos años fue una de las áreas en las que más se invirtieron fondos públicos.

Lo mismo ocurrió con el área de educación. Pese a tener más presupuesto, las escuelas en mal estado evidenciaron una mala administración de los recursos.

La nota de la Prueba de Aprendizaje y Aptitudes para Egresados de Educación Media, conocida como Paes (5.66) también mostró un retraso en la calidad educativa.

En la política, Sánchez Cerén decidió alinearse a países con autoridades cuestionadas como Nicolás Maduro, en Venezuela o Daniel Ortega, en Nicaragua. En la etapa final de su periodo gubernamental, Sánchez Cerén eligió ser aliado de China pese a las diferencias con EE.UU.

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