San Miguel, con más casos de daño renal en menores de 18 años

De los 1,833 casos de Insuficiencia Renal, en menores de 18 años, registrados entre 2014 y 2018, cinco municipios acumulan el 24.8% de casos. El municipio de San Miguel, en el oriente del país, es el que mayor número de registros reporta. Le siguen San Salvador, San Vicente y Jiquilisco.

Bryan fue diagnosticado con insuficiencia renal a los 13 años. Su hermano mayor también padece la misma enfermedad. Ambos luchan por alcanzar sus sueños a pesar de una condición que empeora con el tiempo.

Por Jonathan Tobías

Jul 02, 2019- 06:45

El municipio de San Miguel, en la zona oriental de El Salvador, es la localidad que reporta el mayor número de casos de insuficiencia renal en menores de 18 años en el país, entre 2014 y 2018.

En ese período, en el lugar se registraron 168 personas, entre los 0 y 18 de edad, afectadas por la enfermedad, según datos del Ministerio de Salud, entregados a través la Oficina de Información y Respuesta.

El municipio de San Miguel reporta en promedio entre 33 y 34 casos por año o entre dos y tres casos por mes. Representa, además, el 9.2% del total de pacientes de menores de 18 años diagnosticados con insuficiencia renal en el país, entre 2014 y 2018.

El municipio que ocupa el segundo lugar en el mismo lapso y rango de edades es San Salvador, con 88 casos. Le siguen San Vicente, con 85 menores reportados; Jiquilisco, con 63 casos y Soyapango, con 50 reportes.

El nefrólogo Salvador Magaña, que ejerce su profesión en el municipio de San Miguel, destaca que las altas temperaturas que se experimentan en esa zona del país a lo largo del año es uno de los factores que desencadenan en el elevado número de pacientes que son diagnosticados con insuficiencia renal.

Añade que las personas más jóvenes, en este caso los menores de 18 años, suelen no tener un estricto control de sus hábitos alimenticios y que, con facilidad, para hacer frente a las altas temperaturas y el calor, sustituyen el agua por otros productos que podrían ser detonantes de la enfermedad renal.

“A la mayoría de personas, por diferentes motivos, les resulta más fácil ir a comprar una soda en lugar de tomarse un vaso de agua”, recalca el especialista.

Además, indica que las “comidas chatarra”, el abuso de la sal y la falta de ejercicio físico son factores que influyen gradualmente a que una persona, menor de 18 años, durante su desarrollo, aumente inconscientemente la probabilidad de padecer dicha enfermedad.

Oriente es la zona con más casos

Los cuatro departamentos ubicados en la zona oriental de El Salvador (Usulután, San Miguel, Morazán y La Unión) suman 678 casos de insuficiencia renal en menores de 18 años, entre 2014 y 2018. En conjunto representa un 37% del total de casos del país.

Le siguen de cerca los departamentos de la zona central (La Libertad, Chalatenango, Cuscatlán y San Salvador) con 638 casos, es decir, un 34.7%.

La zona paracentral (La Paz, Cabañas y San Vicente) ocupa el tercer puesto con 322 casos, equivalente a un 17.3% del total.

Por último, se encuentran los tres departamentos de la zona occidental del país (Ahuachapán, Santa Ana y Sonsonate) con 195 casos, lo cual equivale a un 11% .

El nefrólogo Ramón García Trabanino expone que nos encontramos en una época en donde “nadie debería padecer de insuficiencia renal”.

El especialista opina que en El Salvador la gente cae en esta enfermedad por factores más relacionados a la pobreza y la desinformación y no por la enfermedad en sí.

Advierte que la insuficiencia renal es una epidemia que ha sido silenciada, pues hay pocos o nulos esfuerzos por transmitir información a la población de las zonas en donde hay una mayor incidencia.

Por su parte, el nefrólogo Salvador Magaña manifiesta que también es importante educar a las personas, sobre todo a las potenciales a padecer la enfermedad, en temas relacionados a la nutrición.

Magaña se refiere, en particular, a la población de la zona oriental que se dedica a ocupaciones como la agricultura y ganadería, quienes se exponen a prolongadas jornadas bajo el sol.

El esfuerzo excesivo, las altas temperaturas y la falta de adecuada hidratación son la fórmula perfecta para desarrollar padecimientos renales, en opinión de ambos especialistas.

Bryan padece insuficiencia renal, fue diagnosticado cuando tenía solo 13 años. Foto EDH / Jonathan Tobias

Causas comunes de Insuficiencia Renal en menores

Tanto Trabanino como Magaña señalan que para detectar daños renales es importante acudir a un examen general de sangre, orina y presión arterial.

Afirman que estas pruebas son accesibles para casi toda la población y ayudan a descartar problemas renales desde muy temprana edad.

Apuntan que la diabetes y la hipertensión arterial han sido dos de las causas principales de esta enfermedad en adultos.

En menores de edad, las causas más comunes registradas son la glomerulonefritis, los defectos congénitos y la uropatía obstructiva.

La glomerulonefritis se manifiesta cuando el filtro de los riñones que se encarga de procesar la sangre recibe daños severos, mientras que los defectos congénitos son factores hereditarios o de nacimiento que son detectados en el primer año de vida. Las uropatías se presentan durante el desarrollo de problemas en el tracto urinario.

Algunos síntomas en niños con glomerulonefritis pueden ser: hinchazón en diferentes partes del cuerpo, presencia de sangre al orinar y el aumento de enfermedades de forma esporádica. Sin embargo, en muchos de los casos no existen molestias y la enfermedad se desarrolla de manera silenciosa.

“Es fácil sospechar cuando un niño tiene problemas renales. Si se descubre a tiempo se puede detener”, declara García Trabanino y hace énfasis en que, durante los primeros años de vida y hasta la adolescencia, es deber de los padres estar pendientes de las anormalidades en la salud de los menores.

Ambos especialistas explican que la mayoría de estas enfermedades son tratables y curables cuando son detectadas a tiempo. Algunos tipos de glomerulonefritis pueden pasar por una evolución muy lenta – hasta 20 años -, por esa razón el examen es primordial.

El caso del Bajo Lempa

El municipio de Jiquilisco, en Usulután, reportó 63 casos de insuficiencia renal en menores de 18 años entre 2014 y 2018.

Es el cuarto municipio con mayor incidencia de la enfermedad a nivel nacional. Usulután, por su parte, es el tercer departamento con mayor número de casos a nivel nacional, con 223 reportados en ese período. Solo superado por San Salvador (378) y San Miguel (276).

En la localidad del Bajo Lempa, ubicada en el municipio de Jiquilisco, García Trabanino trabaja en reforzar la prevención contra la insuficiencia renal por medio de un comité comunitario en donde, incluso, hay pacientes en lista de espera para poder realizarse la diálisis y hemodiálisis.

“Nos hemos encontrado con muchas personas que tienen miedo hasta de realizarse los exámenes porque no se les ha enseñado al respecto”, señala el especialista.

Apunta que desde hace 15 años trabajan en informar a las 40 comunidades de la zona por medio de campañas de salud renal para la detección temprana de la enfermedad y el debido proceso.

Como parte de la ayuda comunitaria se brindan los medicamentos de forma gratuita. El Ministerio de Salud habilitó hace tres años una nueva unidad de hemodiálisis en el Hospital San Pedro, de Usulután, con seis máquinas, pero la demanda supera la capacidad.

Según García Trabanino, cada año se deben de colocar seis máquinas nuevas para atender a las 40 comunidades solo de la zona del Bajo Lempa e insiste en que, con campañas constantes de información y prevención, estas cifras podrían ser mucho menores.

Para el nefrólogo es importante concientizar a la población salvadoreña en qué es y cómo prevenir una enfermedad renal.

Añade que se requiere trabajar de la mano con el Ministerio de Salud para llevar un registro actualizado de personas que padecen esta patología en sus diferentes grados en todos los puntos del país.

Foto EDH/ Jonathan Tobias

Insuficiencia Renal no significa muerte

“Hay que quitar de la mente de la gente que insuficiencia renal es igual a diálisis y muerte. Con los cuidados necesarios la vida de un niño puede llegar a ser lo más normal posible”, recalcó el nefrólogo García Trabanino.

Trabanino y Magaña sostienen que para adultos o niños que presenten daños severos en el riñón, lo recomendable siempre será someterse a una cirugía de trasplante, pero, al no ser siempre posible, la diálisis y hemodiálisis terminan siendo la única opción para la mayoría de pacientes.

En el Hospital de Niños Benjamín Bloom el programa de trasplante renal arrancó en el año 2000 con ayuda de médicos extranjeros. En los años posteriores se benefició a entre cuatro a cinco niños al año, pero a partir de 2011 el programa se fue abajo.

En el informe de evaluación del Bloom 2018 se expone que ese año se realizaron tres trasplantes y había dos más programados.

Sin emabrgo, la mayoría de los pacientes a los que les han dejado de funcionar los riñones deben conectarse una, dos o tres veces a la semana a aparatos que suplen una de las funciones de los riñones, los tratamientos se conocen como diálisis y la hemodiálisis.

El tratamiento para menores de edad es el mismo que se le aplica a un adulto y persigue el objetivo de parar el proceso del daño renal, en tanto se encuentra un donador. Ambos especialistas confirman, además, que los efectos secundarios son también los mismos y podrían, incluso, agravarse por la condición de vulnerabilidad en menores de 15 años.

A pesar que los resultados del tratamiento de diálisis y hemodiálisis pueden ser favorables para la salud de la mayoría infantes, también es normal que durante el proceso, los menores lleguen a experimentar dolores de cabeza, presión baja, mareos y vómitos.

La Nefropatía Mesoamericana

Según García Trabanino, la Nefropatía Mesoamericana es una epidemia relacionada a la Insuficiencia Renal y a las altas temperaturas, similares a las que se viven en San Miguel y otros municipios del oriente del país. Además, abarca toda la costa del pacífico desde México hasta Panamá. Fue descubierta por médicos salvadoreños hace 20 años y deriva de una serie de investigaciones efectuadas por médicos y especialistas del el Hospital Rosales de San Salvador.

Como parte de la investigación, surgió la idea de realizar comparaciones con el mapa de calor y rastrear la mayor cantidad de casos posibles, dando como resultado que los sitios donde hay un incremento de temperaturas máximas son donde se han encontrado más casos de enfermedad renal, principalmente en las costas. Algunos de los síntomas de la Nefropatía Mesoamericana son: Mal de orín al exponerse al sol, debilidad en las piernas, fiebres no explicadas y familiares con enfermedades renales.

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