Rubén Zamora: “La política exterior del presidente Nayib Bukele parece limitarse a congraciarse con Estados Unidos”

El exembajador de El Salvador ante Naciones Unidas y ante EE.UU. lamenta que en la administración actual no haya una apuesta compleja de política exterior que busque nuevas alianzas, oportunidades para los salvadoreños.

Por Ricardo Avelar

Nov 17, 2019- 22:10

En estos primeros meses de administración Bukele, algo parece claro: la relación con Estados Unidos, el principal socio de El Salvador, se está fortaleciendo tras diez años de constantes y poco estratégicos desencuentros.

Pese a esto, hay quienes miran esta proyección al exterior con un poco de escepticismo, como el exembajador de El Salvador ante Estados Unidos y ante la ONU, Rubén Zamora, quien advierte que más allá de acercarse a Washington, no se vislumbra una política exterior estructurada. Esto es lo que el abogado y exdiplomático dijo a El Diario de Hoy:

¿Qué marca la política exterior del presidente Nayib Bukele?

Es difícil dar un juicio general puesto que no conocemos ninguna posición de las relaciones exteriores. Lo podemos juzgar por lo que hemos visto en estos más de 150 días de gobierno es que el gobierno de Nayib Bukele está vinculado al gobierno norteamericano y está dispuesto a hacer lo que le pidan.

En ese sentido, el presidente Trump y su gobierno están atacando fuertemente a los migrantes salvadoreños, hay más de millón y medio de salvadoreños en Estados Unidos y la defensa de estos migrantes no juega en la política exterior del presidente Bukele, sino solo congraciarse con Washington.

¿Hay ejemplos de esto?

Por un lado, está este acuerdo en que El Salvador se compromete a recibir los solicitantes de asilo en Estados Unidos y alojarlos mientras un juez determine su caso. Esto en diplomacia se considera leonino, pues establece obligaciones para una parte y la otra no pone nada.

Por estándares internacionales hay obligaciones como alimento, vestido, vivienda, educación, salud y la posibilidad de trabajo. Eso es lo que aquí más falla y a cuántas personas vamos a recibir y tener que darles eso. El acuerdo no dice que EE.UU. asume la obligación de pagar por estos refugiados.

También está la extensión de permisos de trabajo para los tepesianos. El Departamento de Seguridad Nacional no ha concedido nada, sino que cuando el presidente Trump declaró que se terminaba el TPS, abogados de los migrantes presentaron denuncias pidiendo anular ese decreto por ser nocivo. Entonces un juez vino y dijo que iba a conocer del caso y el gobierno de Trump no puede hacer nada ni expulsar a ningún tepesiano mientras no se dé la sentencia.

Si la resolución es a favor de Trump, validando que se acabe el TPS, los tepesianos tendrán meses más para arreglar su situación antes de salir del país. Cualquiera que sea el resultado, se espera que se apelen en la Corte Suprema y ahí dele unos dos años más para que conozcan y resuelvan. En ese sentido, de aquí a los próximos 3 años no se puede echar a ningún tepesiano de EE. UU.

Ahora salen con que esos 365 días el gobierno de EE. UU. los ha concedido por la buena relación con el presidente Bukele. El gobierno de Trump le hace propaganda, pero eso equivale a saludar con sombrero ajeno y nuestro presidente sale a decir que tiene buenas relaciones cuando todo se debió a una orden judicial.

Rubén Zamora, abogado y exdiplomático, abordó diversos temas durante esta entrevista con El Diario de Hoy. Foto EDH / Roberto Molina

Más allá de Estados Unidos, ¿qué otros elementos positivos o negativos ve?

Nayib Bukele es el presidente pro témpore del Sistema de Integración Centroamericana. Esta es la primera vez que presidente entrante no va a su toma de posesión, lo cual es grave. En estos meses que van de presidencia, no ha hecho nada por la integración centroamericana. Los presidentes pro témpore, como cada seis meses cambian, hacen alguna reunión o propuesta pero aquí es como si no existiera la integración centroamericana. Esa es una muestra de que el presidente no tiene interés en estas cosas. Las buenas palabras no sirven, lo que sirven son los hechos.

Un hecho notorio es la expulsión de diplomáticos de Nicolás Maduro y el reconocimiento a Juan Guaidó. ¿Cómo interpreta esto?

Hay que verlo desde la perspectiva de EE. UU., que intentó que se derrocara a Maduro a través de un golpe de estado que falló miserablemente. Incluso Guaidó se embarcó en esa aventura del golpe y eso le ha restado credibilidad y seriedad. EE. UU. quiere aislar lo más posible al gobierno de Maduro, que vale recalcar es un presidente ilegítimo y además dictador que viola los derechos humanos y la Constitución.

Ahora bien, darles 48 horas para salir del país es algo inusitado, normalmente se respeta por cortesía a los diplomáticos del país con que se romperán relaciones y se les da periodos más largos, como un mes, como dio el gobierno pasado a los diplomáticos de Taiwán tras romper relaciones. Dar 48 horas para que la gente se vaya solo se concibe cuando un gobierno va a combatir militarmente a otro gobierno, pero eso no está pasando.

Pero el fondo parece positivo, pues el presidente está condenando a una dictadura…

No tener nexos con Maduro está bien porque es una dictadura, pero si el argumento es que se hace porque ahí violan los derechos humanos, pues que siga con todos los demás gobiernos que violan los derechos humanos y son dictatoriales, empezando por China. Ahí no son democráticos, en Cuba también hay un problema serio de irrespeto a derechos humanos y presos políticos, ahí no hay una democracia. Así se terminaría perdiendo relaciones con no sé cuántos gobiernos del mundo. En ese sentido el argumento es inválido, no es suficiente para romper relaciones porque no lo está haciendo con los demás que están en las mismas condiciones.

Preocupaciones del exdiplomático

1. ¿Y si Trump pierde las elecciones en 2020? Si bien Bukele se ha acercado a Trump, dice Zamora, este último podría perder la elección de 2020. Si ganan los demócratas, que se oponen fundamentalmente a las medidas migratorias y el estilo de gobierno actual, cómo abordarán a un presidente centroamericano alineado tanto a Trump.

 

2. La “falacia” del TPS: Según el experto, tanto Bukele como el gobierno de Donald Trump “saludaron con sombrero ajeno”, pues la extensión de permisos de trabajo a los beneficiarios del TPS proviene de una decisión judicial y no de las “buenas relaciones” entre dos gobiernos. Al respecto, cree que Washington le hizo “propaganda” a Bukele.

 

3. Falta de visión y una política exterior audaz: Al enfocarse exclusivamente en EE. UU., el gobierno no ve un mundo complejo, considera el exdiplomático. Por ejemplo, lamenta que en Asia no se mira más allá de China a posibles aliados como India, Corea del Sur o Japón. Además, no ve esfuerzos de integración centroamericana.

En el caso de China hemos tenido mensajes cambiantes. ¿Cómo ve este vínculo?

Esta es una muestra de la falta de previsión de una política exterior. La tendencia en política exterior es tener una visión de tiempo, porque las relaciones diplomáticas son complejas. Al inicio Bukele dijo lo primero que se le ocurrió (en Washington, cuando afirmó que había una posibilidad de volver con Taiwán) porque en ese momento estaba en contra del gobierno del FMLN. Cuando llegó al gobierno se dio cuenta que es difícil volver con Taiwán.

Por eso se ha quedado callado después y se ha ido acomodando. A mí fuentes me han informado que el estudio de factibilidad para el proyecto del Tren del Pacífico se lo han dado a una compañía china. Eso dura por lo menos 2 años para hacerse. Los chinos quieren comerciar.

¿Cómo malabarea el presidente una relación de alineación con EE. UU. y seguir con China?

Propiamente no son contradictorias, solo no son muy coherentes. Lo que hay que ver son los intereses. China tiene un interés fundamental de comerciar, por eso es que Trump los ha retado a una guerra comercial. En ese sentido El Salvador “ni fu ni fa”. Este problema es de billones de dólares entre las dos potencias más fuertes y El Salvador es una cosa secundaria respecto a esta cuestión.

Estados Unidos no se va a molestar, solo quieren que El Salvador le ayude con los migrantes y que no moleste. Por ejemplo, cuando Trump dice barbaridades e insultos de nosotros, nunca he escuchado que el presidente Bukele haya reaccionado. Hay silencio de parte del gobierno. Por eso Estados Unidos estira su interés a costa de El Salvador, Guatemala, Honduras y México. Le dobló ya la mano a todos estos países respecto a los migrantes.

Considerando el poder de Estados Unidos, ¿tiene alternativa el presidente Bukele?

El dinero ya lo quitó Trump. ¿Qué ganamos en esa relación con Estados Unidos? Lo único bueno que ha habido lo hizo un juez con respecto al TPS. Creo que a Estados Unidos hay que aplicarle la misma vara de no tener amigos, sino intereses.

Nuestros intereses son atraer inversión, pero también defender a nuestra población, no solo porque es obligación constitucional, sino porque las remesas que envían constituyen la entrada más fuerte de dinero del país. Para nosotros es vital que los salvadoreños en EE. UU. continúen enviando remesas, de lo contrario habrá caos.

Más allá de EE. UU., ¿cree que cancillería ha buscado nuevos socios en otros lugares?

Yo no conozco de ningún caso en ese sentido. Ellos cuando hacen esas cosas suelen publicitarlas, y yo no he visto ninguna definición de qué vamos a hacer con China, con Asia en general, está otro montón de países desarrollados y están nuestros antiguos socios como Japón y Corea del Sur, que están en pleitos con los chinos.

El panorama internacional no es de post Guerra Fría donde Estados Unidos mandaba y todo el mundo tranquilo, hoy hay un inicio de una segunda guerra fría que empezó entre la potencia norteamericana y la china. Eso ha traído una enorme inestabilidad porque junto a China va Rusia que en Medio Oriente está totalmente metida. La situación es compleja e implicaría una política exterior sofisticada, pero parece que ellos van con un solo objetivo, caerle bien a Estados Unidos, y lo demás como que no les importa.

Bukele busca desmarcarse del pasado, pero ¿no le parece que esta relación con Trump se parece a los intentos de Tony Saca de lucir como amigo de George Bush hace unos 15 años?

Es casi lo mismo, con una diferencia. A Saca y a otros Estados Unidos no les hacía mucho caso, mientras que ahora Trump que está bastante aislado a nivel internacional por sus posiciones absurdas y anda buscando mantener lo más posible y vender como positivo su vínculo con todos los países que se pueda. En ese sentido, por parte de El Salvador sí es similar a la de gobernantes como Saca.

De parte de EE. UU., Obama sin tener grandes relaciones hizo más con El Salvador y fue mucho más abierto. Él mantuvo el TPS todo su periodo, benefició a miles con el DACA (programa que evitaba la deportación de estudiantes). Claro, también echó a un montón de gente, no puede decirse que su política fue solo buena, pero este nos echa a la gente y además nos insulta y se aprovecha de este gobierno para que le arregle los problemas que tiene como la concentración de gente esperando procedimientos de asilo.

¿Considera usted que El Salvador se está convirtiendo en el famoso ‘muro’ que Trump tanto vendió en su campaña?

Trump perdió su muro, pero ganó otros cuatro: México, Guatemala, Honduras y El Salvador somos muro. Su problema es de cara a sus votantes, que ellos suelen ser gente antiinmigrantes, que no es la mayoría del país pero los tiene que cuidar, especialmente porque va a pelear su reelección en condiciones difíciles. Recuerde que está bajo juicio político y probablemente el año que viene la economía y su desaceleración serán más graves.

Frente a ese panorama, Trump tiene que mantener ese voto vivo y la forma de mantenerlo es estar golpeando a los migrantes. Toda la política hacia los migrantes no es defensa de Estados Unidos, porque no son ninguna amenaza, sino una defensa electoral de su propia base. Por eso actúa de esa manera y podemos esperar que se vaya poniendo cada vez peor conforme la campaña avance.

¿No tener estrategia de relaciones exteriores afecta al salvadoreño común en su día a día?

Lo que más puede dañar es que se pierdan oportunidades. El país ya estaba abierto a la globalización de la economía. Ahí el punto es definir con claridad cuáles pueden ser nuestros nichos para crecer exportando y cuáles son los nichos para tener inversión cada vez más sofisticada. Centrarse solo en EE. UU. no responde en absoluto a esa necesidad. El país necesita una visión que entienda qué significa la globalización y qué significa la revolución tecnológica y en función de esas grandes variables encuentre sus nichos.

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