Roberto Galicia renace en el arte

Su capítulo al frente del Museo de Arte de El Salvador (Marte) finaliza este 31 de diciembre. En 2020, el artista y gestor cultural, nacido en Ahuachapán en 1945, empezará un nuevo recorrido por las artes plásticas. “Es volver a empezar”, afirmó.

Foto EDH / Lissette Monterrosa

Por Rosemarié Mixco

Dic 30, 2019- 04:30

“No sé lo que va a pasar, pero mi mayor problema será si voy a aguantar todos los días a Roberto Galicia…”, exclamó entre risas el artista y gestor cultural que dirigió por casi dos décadas el Museo de Arte de El Salvador (Marte).

Su gestión finaliza con el año y su horizonte visualiza un lienzo en blanco, un nuevo capítulo en las artes plásticas y la cultura salvadoreña que escribirá en el camino, “en tiempo real”.

“Me encanta el reto” enfatiza quien siempre ha sido un hombre de desafíos, un apasionado de las artes y un defensor de la cultura.

A la pregunta, ¿volverá a pintar?, Galicia responde con sabiduría: “Quiero irme reencontrando con lo que hago y ver qué puedo ir descubriendo. Es volver a empezar”.

Por el momento, ya tiene un proyecto escultórico en mente.

Vaciando los muebles de su oficina semanas atrás, reunió todas las agendas que utilizó mientras lideró el Marte. “He sido de agendas siempre”, confiesa. Unas las compró, otras llegaron como obsequios. “Son diecinueve”, puntualizó una mañana de miércoles en la que fue su oficina.

Tres de estas albergan reuniones, visitas y entrevistas de quien coordinó la creación del museo por tres años, desde el 2000. Las dieciséis restantes son las bitácoras del director que capitaneó el Marte desde el 22 de mayo de 2003 hasta el 31 de diciembre de 2019. Y aunque fue un periplo “complicadísimo”, los logros están a la vista.

El pintor salvadoreño durante una visita guiada de la muestra de arte nacional “Revisiones” del Marte, en el año 2007. Foto EDH / Archivo

“Voy a hacer con ellas una escultura. Se va a llamar ‘Memoria’”, manifestó el admirador de grandes compositores como Dvořák, Beethoven y Verdi.

Esos archivos personales nunca le fallaron en 19 años, nadie los jaqueó y le permitieron superar compromisos cruciales.

Galicia llegó al Marte por decisión unánime de la primera junta directiva del museo, liderada por María Marta de Regalado.

Junto a ellos y a otro grupo de valiosos colaboradores dieron forma a una institución clave para el escenario artístico-cultural del país. Desde su concepción, el museo rompió esquemas, y hoy por hoy sigue siendo el gran mediador entre la sociedad y los artistas salvadoreños. “A partir de ese momento, el museo dejó clara la forma en que iba a trabajar. Estableció las normas. El gran reto ha sido mantener esa línea a lo largo de estos años y lo hemos logrado”, apuntó.

El exalumno de Carlos Cañas se va muy satisfecho del camino andado. Un recorrido que condicionó su manera de ser, su comportamiento y su forma de ver el tiempo. El Marte deja una huella indeleble en su historia.

Y aunque el nombre de su sucesor es una cuenta pendiente, explica con prudencia que esa ya es una tarea de la junta directiva actual. El rumbo que seguirá el museo está trazado y él está dispuesto a continuar apoyando como colaborador.

Este cambio radical no llegó de golpe a la mente del admirador de Édith Piaf y Maria Callas. Lo pensó al menos en tres ocasiones. Primero, cuando De Regalado anunció su retiro de la junta directiva. Después, cuando el cáncer irrumpió en su vida trastocando sus emociones. Y la tercera vez, el día que admiró satisfecho la última de las cuatro muestras de arte nacional que ha exhibido el Marte: “Diálogos”.

“A principios de este año, me di cuenta de que habían pasado 50 años de haber montado mi primera exposición y un poquito más de 50 de andar en el ámbito cultural”, subrayó. “Entonces me dije: ‘quizá es el momento’”. Galicia informó de su decisión a la junta directiva el 25 de marzo pasado.

Desde ese día, ha preparado todo para dar por sellada esta época de su vida en la que fue testigo de muchos acontecimientos del arte y la cultura, y conoció a personajes muy valiosos. Tantas peripecias, lo han motivado a pensar en escribir sus memorias. “Aunque eso termine interesándole solo a mi círculo más cercano”, exclama y ríe.

Galicia siempre ha sido un salvadoreño presente en el ámbito cultural y por supuesto que retomará esas actividades que tanto disfruta, junto a su esposa Margarita. “Seguiré haciendo todo lo que me interesa, pero no quiero llegar corriendo, quiero llegar caminando”, concluyó.

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