Personas en cuarentena han sido expuestas por falta de protocolos

En menos de un mes, muchas de las personas en cuarentena han sido trasladadas de un centro de contención a otro, entrando en contando con personas que viajaron a otros países.

Foto EDH/ Jessica Orellana

Por Xenia González

Abr 02, 2020- 23:11

En un período de 22 días, la pequeña Debbie ha tenido que dormir en cinco lugares extraños para ella, completamente alejados a su casa. La única constante ha sido el calor de su madre, Luisa, quien cada día amanece con el temor de haber sido expuestas al virus COVID-19 durante uno de esos traslados de los centros de contención.

A petición de la madre se utilizan nombres ficticios, ya que tiene temor ante la horda de ataques que han comenzado a perseguir a las personas en cuarentena, que han hecho denuncias sobre las condiciones que han tenido que enfrentar.

Madre e hija cumplen con cuarentena desde el 12 de marzo. Un día antes ambas tuvieron que dormir en la frontera El Poy, Chalatengo, antes de ser trasladadas en grupo hacia el albergue en Jiquilisco, Usulután. Al día siguiente fueron llevadas al Polideportivo Merliot.

En esos días, Luisa insistió en recordarles a todos los encargados que la niña es alérgica y constantemente desarrollaba problemas respiratorios. “Yo llevaba días diciéndoles a ellos que la niña no estaba bien y no me daban nada y esperaron hasta que me le diera calentura”, contó Luisa.

 

Cuando la niña presentó la calentura las trasladaron al Hospital Saldaña. Al día siguiente les realizaron la prueba por COVID-19, pero hasta esta fecha aún no conocen los resultados.

Tres días después de haber estado en el Saldaña, las trasladaron nuevamente a un hotel en San Salvador donde se mantienen en cuarentena. Luisa espera que ya no las tengan que volver a mover.

La experiencia de haber pasado varios días en el Saldaña ha dejado con mucho temor a Luisa, sobre todo por su niña. “Aún estoy con miedo pues no nos tenían sola, nos tenían con un montón de gente más”, dijo.

La experiencia ha sido similar para la pareja de esposos, Ana y José. Ambos también solicitaron que no se usaran sus nombres reales para la nota por temor a represalias.

Ellos llegaron al país el 12 de marzo, vía aérea desde Panamá. En ese entonces Ana recuerda que en dicho país aún no habían muchos casos y les rogó a las autoridades en el aeropuerto que les permitieran hacer la cuarentena domiciliar, ya que su esposo tiene un padecimiento crónico. Pero los dos también fueron llevados en grupo hacia el albergue de Jiquilisco.

“Nos mezclaron con personas que habían estado en países como Italia, España y Estados Unidos”, dijo. Las condiciones del albergue también comenzaron a afectar el estado de salud de ambos. Una noche de improvisto les dijeron que los iban a llevar a otro lado. El traslado, que fue anunciado a las 10:00 de la noche concluyó hasta las 5:00 de la madrugada del 16 de marzo cuando pudieron entrar al exhotel Siesta, ubicado en San Salvador.

El siguiente domingo 22 de marzo, llamaron a distintas parejas y las llevaron al hotel Joya del Pacífico, en la Costa del Sol. Finalmente, o eso esperan, el 30 de marzo por la tarde los movieron hacia el hotel Crowne Plaza, en San Salvador.

Aunque Ana está agradecida por la mejora de las condiciones admite que lo mejor sería poder estar en la casa cumpliendo la cuarentena, sin la incertidumbre de qué más podría pasar. Para ellos se volvía horrible cada vez que recibían el anuncio de que tendrían que moverse de nuevo.

En teoría su cuarentena concluirá el 12 de abril, pero no es algo que puede dar por seguro. “Parto de que aquí ya no hay nada seguro. Acepto que perdimos nuestros derechos, caímos en desgracia, simplemente. Nada más pedirle a Dios que no hemos dado positivo. No es nada fácil estar en cuarentena. Lo revuelven con gente que pudo estar positiva”.

Para ella también ha sido difícil ver cómo sus conocidos que están afuera de los centros de cuarentena critican a quienes se quejan y cómo se ha generado una estigmatización contra ellos.

“A nosotros nos expusieron, eso es lo lamentable. Si algo nos llega a pasar fuimos daño colateral, eso van a decir”, lamentó.

El presidente de la Asociación de Infectología, Mario Gamero, dijo que no han tenido mucha información sobre las características de las personas que han movido, ni cuáles han sido los criterios.

Señaló que al ver que la mayoría de los casos han ocurrido en centros de contención eso pondría al resto de personas en riesgo y es necesario que se les realicen las pruebas.

“Es obvio que no se están siguiendo protocolos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el manejo de los centros de cuarentena y de los pacientes. No hay una clasificación adecuada de los pacientes. Eso hace que se haga mezcla de cosas, que no son las más adecuadas y ponen en riesgo a las personas en los centros de cuarentena”, expresó el infectólogo de adultos, Iván Solano Leiva.

 

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