Óscar y Valeria, despedidos entre oraciones y homenajes durante entierro

El joven y su bebé fueron sepultados nueve días después de morir ahogados en México. Su familia lo despidió entre lágrimas y recuerdos.

Foto/ Facebook

Por Diana Escalante

Jul 02, 2019- 04:30

Óscar Alberto Martínez, el joven de 25 años que murió ahogado en el río Bravo, de México, junto con su hija Valeria, de 21 meses, era aficionado del equipo Alianza. Por eso ayer, antes de ser sepultado con la bebé en el cementerio La Bermeja, de San Salvador, sus amigos colocaron sobre el ataúd una bandera de la Barra Brava y dos bombos que utilizan los seguidores del equipo.

En el féretro de la niña los dolientes pusieron un peluche y varias flores blancas, según reportó el periódico El Mundo de España, que logró filtrarse en el funeral a pesar de que la familia había impedido el ingreso a periodistas porque quería una ceremonia privada.

Al entierro de las víctimas -quienes murieron hace nueve días cuando intentaban llegar de forma ilegal a Estados Unidos- asistieron amigos y algunos funcionarios de gobierno y municipales. También llegó Mario Vega, pastor general de la iglesia Elim, en la cual se congrega la familia de Martínez.

Estaba previsto que el funeral se realizara a las 10:00 de la mañana, según fuentes cercanas a los dolientes. Foto EDH/ Lissette Monterrosa

La publicación del medio español relató que durante las exequias, Vanessa, la esposa de Óscar y madre de Valeria, mantuvo abrazada una guitarra de juguete y un muñeco que eran de su hija, mientras que un grupo de allegados la rodeaba para darle consuelo.

“Es muy valiente y muy fuerte e incluso daba ánimos a las demás personas”, destacó el pastor Vega en el acto religioso en el que recordó que “de la muerte nadie se escapa y no hay diferencia entre el rico y el pobre, y entre el joven y el viejo…Se quedan con nosotros las vivencias, los recuerdos y los tiempos que se compartieron, buenos y malos”, según el periódico extranjero.

Mientras que el alcalde de San Martín, Víctor Rivera, declaró al salir del cementerio que los dolientes, principalmente la viuda de Óscar, se mostraron muy fuertes durante el entierro. Él lo atribuyó al acompañamiento que recibieron de los integrantes de la iglesia desde el domingo que los cuerpos fueron repatriados desde México.

Familiares y amigos despiden a Óscar y Valeria en el cementerio La Bermeja, en San Salvador. Foto EDH/ Lissette Monterrosa

La trágica muerte de este joven padre y su bebé han causado conmoción a nivel mundial. El impacto de esta tragedia es porque refleja el drama que viven los migrantes de países subdesarrollados, quienes se exponen a todo tipo de peligros, incluso la muerte, en su intento por llegar a Estados Unidos para escapar de la violencia social y la pobreza que hay en sus lugares de origen, como fue el caso Óscar y su hija.

El caso salió a la luz el lunes anterior, cuando medios internacionales difundieron una imagen estremecedora en la que se observaba los cuerpos de Óscar y su hija Valeria, quienes yacían boca abajo a la orilla del río Bravo, del lado mexicano.

La mitad superior del cuerpo de la niña estaba metida entre la camiseta y el torso de su padre, lo que sugiere que él trataba de protegerla, de alguna forma, en sus últimos momentos de vida.

La pareja y su hija, quienes residían en San Martín, salieron del país el 3 de abril pasado. Al llegar a México permanecieron en un albergue dos meses mientras tramitaban su situación migratoria. Debido a que el proceso se dilataba decidieron cruzar el río Bravo para llegar a Estados Unidos.

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