Nueve reos han escapado de penales y bartolinas en 26 días

Interno de granja de Zacatecoluca huyó de un hospital, el sábado. Hace una semana, seis pandilleros se escabulleron de sede policial en Ilobasco; solo dos han sido recapturados

El nicaragüense José Aguirre (izquierda) huyó de la granja penitenciaria de Zacatecoluca, La Paz, el 14 de agosto. El sábado anterior, también escapó Jorge Pérez cuando fue llevado a una consulta médica en el hospital de la localidad. Foto EDH/ Archivo

Por Diana Escalante

Oct 14, 2019- 04:30

En menos de un mes, entre el 16 de septiembre y el 12 de octubre, ocho hombres y una mujer se fugaron de diferentes recintos penitenciarios y bartolinas de la Policía Nacional Civil, lo que ha dejado al descubierto las frágiles medidas de seguridad que hay en estos reclusorios y la desidia con la que algunos custodios realizan su trabajo.

El último escape lo hizo el sábado anterior Jorge Esaú Pérez Romero, cuando fue llevado bajo custodia policial hacia el Hospital Nacional Santa Teresa, de Zacatecoluca, en La Paz.

El hombre, apodado “Vegetal”, estaba recluido en la granja penitenciaria de dicha localidad y purgaba una pena de 10 años por el delito de homicidio. Estaba en la fase de confianza y solo le faltaba seis meses para recobrar su libertad.

El fugitivo, de 31 años, fue llevado al establecimiento y mientras esperaba a ser atendido por los médicos, a la 1:30 de la tarde, le pidió a los agentes encargados de vigilarlo que le permitieran ir al servicio sanitario. Ellos accedieron y ese momento fue aprovechado por el convicto para escapar, relataron fuentes policiales.

Aunque se activó una alerta y hubo un operativo de búsqueda para dar con el hombre, hasta la tarde del domingo las autoridades no habían informado sobre la recaptura de Pérez.

El fugitivo es originario del caserío Chalpa, cantón La Perla, en el municipio de Jicalapa, La Libertad.

Segunda fuga en granja penitenciaria de Zacatecoluca en dos meses

Jorge Esaú no es el primer interno de la granja penitenciaria de Zacatecoluca que pone en aprietos a las autoridades. Hace dos meses, el 14 de agosto, hizo lo mismo el nicaragüense José Antonio Aguirre, de 36 años.

El hombre escapó valiéndose de que el recinto carcelario tenía mínimas medidas de seguridad, pues solo estaba protegido con alambre de púa y está rodeado de abundante vegetación.

Aguirre también estaba en fase de confianza y se dedicaba a realizar tareas de agricultura y trabajo público tras haber cumplido parte de la condena que le fue impuesta por los delitos de hurto y robo.

El extranjero fue sentenciado a 11 años de cárcel y estaba a la orden del Juzgado Segundo de Vigilancia Penitenciaria y Ejecución de la Pena de San Miguel. Él llegó a la granja el 23 de julio.

Para dar con su paradero, el gabinete de Seguridad desplegó a decenas de policías y militares por la carretera El Litoral y unidades de transporte público pero, hasta la fecha, se desconoce su paradero.

Cuatro pandilleros siguen prófugos

El lunes de la semana pasada, cinco días antes de que se escapara el reo de la granja de Zacatecoluca, seis presuntos pandilleros que estaban detenidos desde hace más de dos años en las bartolinas policiales de Ilobasco, Cabañas, hicieron un boquete en la celda y también se fugaron.

Boquete por el cual seis pandilleros se fugaron el lunes anterior de las bartolinas policiales de Ilobasco, en las que estaban en resguardo. Según la institución policial, todos eran testigos criteriados. Foto EDH / Archivo

Los detalles de cómo los delincuentes, quienes eran testigos criteriados (tenían beneficios penales), lograron escapar sin que los responsables de custodiarlos se percataran no se conocen, porque la institución policial y el Ministerio de Seguridad han manejado el caso con hermetismo.

Tres días después de que los hombres burlaran a los agentes, el ministro de Justicia y Seguridad, Rogelio Rivas, se limitó a informar que dos de los fugados ya habían sido recapturados. El funcionario no explicó si los policías encargados de vigilar a los pandilleros estaba detenidos mientras avanzaban las investigaciones.

Señora y policía también burlaron a las autoridades

Con pocas horas de diferencia, el cabo de la PNC, Pedro Gómez Cañas, y la señora Rosa Muñoz López escaparon, el mes pasado, de los recintos donde estaban prisioneros.

El agente estaba recluido en el penal de Metapán, en Santa Ana, y fue capturado nuevamente minutos después por los custodios de Centros Penales. De la mujer, quien permanecía en las bartolinas del Sistema 911 de Cojutepeque, Cuscatlán, nada se sabe hasta hoy.

Goméz Cañas se fugó del presidio el 16 de septiembre. Él enfrenta un proceso judicial por el delito de homicidio agravado tentado en perjuicio de un joven que sobrevivió pese a que fue vapuleado, torturado y quemado por un grupo de policías en un cantón de Apopa. El ataque fue en marzo pasado .

Mientras que Muñoz, de 42 años, estaba detenida porque presuntamente lesionó a su compañero de vida en la cabeza con un martillo.

En esa ocasión, las autoridades señalaron que ella también recurró a la misma táctica de pedir permiso a los policías para ir al baño y en ese momento escapó.

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