“Era celoso y me perseguía. Era un acoso horrible”. Víctimas de acoso sexual relatan su calvario

Este delito no lo determina el sexo pero si prevalece en las mujeres. El acoso puede desencadenar otro tipo de delitos, como agresiones o violación, si no se identifica a tiempo. Hombres también ha sido víctimas.

Un grupo de mujeres se manifestaron en abril de 2018 en contra del acoso sexual en el que funcionarios se vieron involucrado. Foto/ EDH

Por Cecilia Fuentes

Oct 19, 2019- 20:30

El acoso sexual es un delito que se comete a diario en El Salvador y del que miles de mujeres son víctimas a diario. El acoso no discrimina edad; niños, niñas, adolescentes, jóvenes, mujeres y hombres pueden ser víctimas de dicho delito.

Durante este año, del 1 de enero hasta el 31 de julio, la Policía Nacional Civil registró más de 446 víctimas de acoso sexual, cifra que aumentó respecto a las mismas fechas que en el 2018, que solo se reportaron 369 casos. El total de denuncias del año pasado fueron 632. Solo en San Salvador, hasta julio de este año, la Policía registra 130 casos.

Algunas de esas víctimas relatan la situación que tuvieron que vivir.

Hombres también han sido víctimas de acoso sexual

William Valle, 28 años. Ha sido acosado muchas veces en la calle, en tres de los casos, recuerda que hubo hasta tocamientos.

En una ocasión, Valle compraba ropa junto a su familia. De repente, contó el joven, dos mujeres que venían caminando, al pasar a la par, le dijeron “papi” al oído y le pasaron tocando sus testículos.

“Seguí caminando pero fue incómodo y raro. Nunca esperas que una mujer te diga cosas o trate de tocarte”, dijo Valle.

En otra ocasión, el joven se dirigía a su casa cuando una mujer lo siguió y al intentar de cruzar la calle, la mujer se le acercó y le tocó sus genitales.

La última ocasión, Valle esperaba a su papá cuando dos mujeres le empezaron a decir frases de contenido morboso y una de ellas le tocó sus piernas.

El joven aseguró que en las tres ocasiones se sintió intranquilo porque no esperaba esas reacciones. “Me causó incomodidad, uno no deja que cualquier persona lo toque y no es agradable. Se siente que te invaden tu privacidad. Se siente feo”, afirmó.

“Esto es más recurrente en mujeres. El hombre, suele ser más morboso y en ambos casos esta mal” añadió.

“Creo que podes admirar a una persona sin decirles cosas o llegar al morbo. Llegar al extremo de acosar y decir cosas no es adecuado”, piensa Valle.

Los roces, la forma más común de acoso callejero y en buses

Stefanny Henríquez, de 22 años, fue víctima de acoso callejero. La joven iba acompañada con una amiga hacia la universidad tras salir del trabajo. Llegaron a la parada de autobuses y ambas se prepararon para abordar una unidad de transporte. La amiga subió primero y mientras Henríquez esperaba, sintió que un hombre le pasó tocando sus glúteos.

“Yo volví a ver a todos lados pero no logré identificar a la persona que lo hizo. Solo le dije a mi amiga alguien me tocó”, contó Henríquez.

La joven solo vio a un hombre sospechoso y su solución fue insultarlo pero no estaba segura si él era el que la tocó. “Me sentí bien impotente porque quise reconocer al hombre que lo hizo y hasta pegarle pero no pude”, sostuvo Henríquez.

Para la joven, la situación no fue insignificante y lamenta no haberse defendido. “Lo único que pude hacer fue llorar por lo que me habían hecho”, dijo, con tristeza, Henríquez.

“Es feo que a uno de mujer le pasen cosas así. Nadie es dueño de tu cuerpo para tocarte” añadió.

Familiares y amigos la culparon por su forma de vestir. La joven asegura que el vestirse no debería ser una causa para ser víctima de acoso sexual en la calle.

Henríquez no pudo denunciar porque no logró reconocer a su agresor y lamentó que no había autoridades cerca a las que pudiera acudir.

Mujeres consideran  es difícil que se condene a acosadores

Carmen Guzmán cree que existen muchos vacíos de ley que no permiten que el delito de acoso sexual pueda ser castigado con drasticidad.

Guzmán, de 36 años, aseguró que es excelente que haya una ley que proteja a las mujeres pero lamenta que poco se contemple como documentar para castigar este delito.

“Que bueno que hay una ley contra -la violencia hacia las- mujeres y que en algunos casos si puede funcionar, pero en la calle ¿cómo funciona?”, se cuestionó Guzmán.

 

“Creo que las mujeres en este país, más las que andamos en bus, sufrimos de acoso. Desde vendedores ambulantes, vigilantes o cualquier tipo que te encuentras en la calle. A mi, me han acosado con vulgaridades hasta tocamientos”, añadió.

En una de sus experiencias, Guzmán se trasladaba hacía su trabajo, un hombre que iba detrás de ella la tocó. Como reacción, ella solo lo insultó. “Te sentís vulnerable. Yo temblaba, no me imaginaba que algo así me fuera a pasar”, afirmó Guzmán.

“Él solo sacó su teléfono, se dio la vuelta y siguió caminando”, dijo con indignación la mujer quien piensa que identificar al acosador es difícil en un espacio abierto por lo que este delito es difícil de hacerlo valer.

Para Guzmán, una solución ante la inseguridad en estos casos, es ir “a la defensiva”, porque detener a un hombre que acosa en la calle es imposible porque no se logra reconocer.

“Fui víctima de acoso sexual amoroso”

Paula Martínez, 26 años, fue acosada por su pareja y su caso llegó hasta las instancias judiciales. La situación de Martínez agravó tanto que hasta llegó a una violación.

La joven contó que su relación inició sin ningún problema. Sin embargo, notó un cambio en su novio cuando comenzó su vida laboral. “Era demasiado posesivo, y poco a poco se convirtió en alguien agresivo y demasiado celoso. Quería saber todo”.

El ahora exnovio de Martínez, comenzó a controlarla y chantajearla. Además, el hombre la amenazaba con suicidarse si finalizaba la relación.

Al notar la situación, Martínez decidió terminar su amorío. Tras el rompimiento, inició el acoso.

En venganza, el hombre puso el número telefónico de Paula en una página web que promueve prostitución lo que causó que le cayeran varios mensajes de personas desconocidas. Además, el hombre la seguía a los lugares que ella frecuentaba.

“De hecho, una vez fui a un concierto con una amiga y él también estaba ahí. Él me perseguía, me llegaba a buscar a mi lugar de trabajo. Era un acoso horrible”, mencionó Martínez.

Un día, por un dinero que el hombre le debía, se tuvieron que encontrar y el exnovio aprovechó la ocasión para violarla.

La joven , apoyada por sus padres, decidió denunciarlo. Recibió apoyo del Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer, tanto en ámbito legal como psicológico. Sin embargo, aseguró que en el juzgado no le dieron mayor importancia a su caso “ellos lo tomaron bien simple, como ´una pelea de novios´, ´talvez lo arreglan después´”, recalcó Martínez.

La resolución del caso fue una indemnización y que, “al final de cuentas -el sujeto- no pagó pero por lo menos me dejó de acosar y de perseguir”, dijo la joven.

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