Partidos buscaron apoyo de maras desde elección de Funes en 2009

Dos testigos de la Fiscalía coinciden en que el FMLN fue el primero en pedir el respaldo. El partido ARENA buscó la ayuda de esos grupos para la segunda vuelta en 2014.

Foto EDH / Archivo

Por David Marroquín

Feb 07, 2020- 05:30

Las negociaciones entre las pandillas y el partido de izquierda FMLN se remontan a 2009 al concretarse un acuerdo para apoyar a ese grupo político en las elecciones presidenciales de ese año, según el requerimiento fiscal presentado a la Asamblea Legislativa para pedir el desafuero del diputado por ARENA, Norman Quijano por supuestas negociaciones con las maras para obtener beneficios electorales.

Los designados por parte de las maras para servir de enlace con ese partido eran los pandilleros con los apodos “Digboy de Normandie” y “Safiro de Big Gansters”, por parte de la MS, en representación de la mara 18 que se autodenominan revolucionarios estaba Gasper, y por los que se autodenominan sureños era “Rafa” o “Chafa”.

Las pandillas le plantearon una serie de beneficios penitenciarios al partido FMLN como por ejemplo mayor tiempo de visitas, visitas íntimas, permiso para ingresar objetos de primera necesidad, traslado de reclusos de alta peligrosidad a penales de menor seguridad con el propósito de agrupar los mandos para la comunicación fluida entre ellos, según el documento fiscal.

También exigían que se conformara un equipo criminológico en el penal de máxima seguridad de Zacatecoluca para que favorecieran a cabecillas pandilleros a salir del encierro especial y otros beneficios carcelarios. Curiosamente, esos privilegios penitenciarios les fueron otorgados a esos grupos pandilleriles durante el tiempo que duró la tregua entre las pandillas.

A cambio de los beneficios que recibirían, las pandillas se comprometieron a darles sus votos, el de sus familiares y los de la población que residía en las colonias y comunidades donde ejercían su influencia.

Para garantizar ese apoyo electoral, las pandillas amenazaban a los simpatizantes de los partidos políticos opositores al FMLN, a quienes obligaban a abandonar sus viviendas, las que después eran usurpadas por los pandilleros, señala el requerimiento.

Según la Fiscalía, el apoyo de las maras permitió el gane de Mauricio Funes con la bandera del FMLN como presidente de la República.

Antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2014, los partidos políticos buscaron el respaldo de las pandillas para las mismas. Sin embargo, las pandillas decidieron apoyar al FMLN a cambio de beneficios monetarios, penitenciarios y otros, según el documento fiscal.

El testigo Salomón relató a la Fiscalía que entre septiembre y octubre de 2013, Wilson Alvarado, quien era dirigente de la fundación Nahuatl, se les había acercado a las dos pandillas porque “los de las estrellas (partido FMLN) querían hablar con los pandilleros”.

Salomón aseguró que Raúl Mijango, quien cumple una condena por extorsión, les recomendó que fueran a la reunión planteada por Wilson, “que escucharan, pero que no se pusieran a emitir opinión innecesariamente, que no se pusieran ansiosos porque eso iba a denotar debilidad”.

En una reunión que Mijango tuvo con los cabecillas de las dos pandillas, éste les dijo que “ya habían propuestas de parte de los partidos políticos FMLN, así como el partido ARENA y GANA con relación a los votos que necesitaban y lo que querían saber si se podían sentar a negociar”.

El día de las elecciones, 2 de febrero de 2014, los grupos pandilleriles le dieron el respaldo al FMLN con no menos 200,000 personas, entre mareros, familiares y colaboradores, según el testigo Noé.

Además, las pandillas coaccionaron a las personas a que votaran por el FMLN. A lo anterior se sumó que a las personas que detectaban que no eran simpatizantes del FMLN porque iban con los colores de otros partido políticos, les quitaban los DUI para que no votaran.

Pasadas las elecciones presidenciales del 2 de febrero de 2014, las pandillas siguieron con el sondeo de que a cuál partido político iban a apoyar en la segunda vuelta.

Negociando con ARENA
El testigo Noé aseguró en su declaración en la Fiscalía que las negociaciones con el partido ARENA comenzaron en enero de 2014.

El fallecido alcalde de Ilopango, Salvador Ruano, fue el enlace al reunirse con cabecillas de las dos pandillas. Ruano les dijo que había escuchado de que estaban apoyando a “los rojos”. Les reclamó que por la “confianza que les tenía no podía ser que le echaran la mano (al FMLN)”, porque él ya venía trabajando desde hace mucho tiempo con ellos.

Ruano les dijo que hablaran en confianza, que hablaran de billete y les preguntó qué por cuánto les hacían el milagro de que ganara ARENA. Noé y un pandillero identificado como “Weekend” le dijeron a Ruano que les hicieran un ofrecimiento (económico), pero al final ellos le proponen que $1,000,000. Enseguida, Ruano les dice que haría una llamada telefónica a Jorge Velado, quien fungía como presidente de ARENA.

“Don Jorgito, aquí estoy ya con los muchachos, pero lo voy a poner en altavoz porque no me creen, ya que solo bolo ando, explíqueles usted que no es cosa mía, sino del partido”, le dijo Ruano a la persona que según él era el entonces presidente de ARENA.

“Qué dicen los muchachos, ¿nos van acompañar?”, le preguntó la persona que se supone era Velado.

Ruano le dijo que ellos estaban pidiendo dinero, a lo que le respondió la otra persona que “por dinero no había problema, que si ellos garantizaban que podían hacer el milagro, iban a tener más que eso, iban a tener un aliado”.

Ruano sugirió que ya no continuaran hablando de ese tema porque los podían fregar si las líneas telefónicas estaban intervenidas.

Reunión con alcalde Muyshondt
A principios de marzo de 2014, Paolo Lüers gestionó ante Raúl Mijango, una reunión entre miembros de ARENA y cabecillas de las pandillas. A la reunión, que se realizó en un rancho en el lago de Ilopango, asistió el actual alcalde de San Salvador, Ernesto Muyshondt; y el fallecido alcalde de Ilopango, Salvador Ruano.

Muyshondt les dijo a los pandilleros que él iba enviado por el COENA para que hiciera cualquier negociación o convenio.

Rubén Antonio Rosa, apodado el Chivo de Centrales, le reclamó que como era posible que pedían el apoyo electoral, si Norman Quijano hablaba en su campaña de declararle la guerra a las pandillas.

Muyshondt le respondió que Quijano se “había dejado dar paja por un asesor gringo que tenía, porque al pueblo eso le gustaba escuchar”. Les ofreció cambiar de estrategia electoral sin atacar a las pandillas.

El ahora alcalde capitalino les dijo que si ganaban iban a cerrar el penal de Zacatecoluca por ser inconstitucional. Los pandilleros le pidieron que les financiaran el traslado de los mareros y sus familiares a los centros de votación. Ellos pidieron entre $180,000 y $200,000 para gastos de logística el día de las elecciones.

Los ofrecimientos de Quijano
Días después se realizó una reunión de Norman Quijano con cabecillas de pandillas en la sede de la Red Nacional de Pastores, situada en la colonia Flor Blanca, según Noé. Mijango le pidió a Noé que documentara la reunión para tener un respaldo de la misma.

Al solicitarles su apoyo electoral, Quijano les dijo que “en ese momento no les podía hacer ningún ofrecimiento económico, debido a que en la primera vuelta habían quedado económicamente mal, pero que de ganar las próximas elecciones se podían obtener favores y beneficios”.

Les ofreció invertir $100 millones del presupuesto general que estaban destinados a programas sociales y que podrían servir para la reinserción a la vida socioproductiva de las maras. Y se comprometió a crear granjas en el cuartel de Chalatenango y la Fuerza Naval de La Unión.

Noé aseguró que Quijano les ofreció eliminar la Ley Antipandillas y reducir la operatividad de la policía y el ejército en los municipios con influencia de maras.

Al conocer la petición fiscal de antejuicio, el diputado Quijano se defendió de las acusaciones al señalar :“soy víctima del poder”. Reiteró que nunca ha negociado con las pandillas.  “Nunca negocié con pandilleros, nunca busqué ningún beneficio particular, o que se alterara el resultado de las elecciones, nunca financié o toqué un centavo durante la campaña presidencial”, dijo Quijano.

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