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Capricho de poder de Bukele amenaza la relación con Estados Unidos

Dos años después de ofrecer estrechar vínculos con el principal socio de El Salvador, el mandatario arriesga esta importante relación en su afán por concentrar el poder y gobernar con opacidad.

Por Ricardo Avelar | May 20, 2021- 22:35

El Presidente Nayib Bukele se dirige a la Fundación Heritage en Washington, Estados Unidos, el 13 de marzo de 2019, en donde criticó fuertemente la política exterior china. Foto: AFP

“Antes de ser presidente, nos reunimos con (Nayib) Bukele y nos dijo todas las cosas correctas, pero desde ese momento, ha hecho todas las cosas incorrectas”.

Con esas palabras se refirió el demócrata Bob Menéndez, quien preside la comisión de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos.

Su comentario alude a las palabras que, en marzo de 2019, dio el entonces presidente electo de El Salvador en Washington. En ese momento, reafirmó su compromiso con estrechar relaciones con Estados Unidos.

“Una de nuestras más recurrentes promesas de campaña (la dijimos claramente en cada oportunidad que tuvimos) fue que íbamos a restablecer, mejorar e incrementar nuestras relaciones con los Estados Unidos. En estos días, estamos haciendo eso”, tuiteó el 14 de marzo Bukele, mes y medio antes de asumir la presidencia.

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Dos años después, esa cordialidad inicial se ha transformado en una tensa relación, marcada por constantes llamados de atención del Congreso y la Casa Blanca hacia el estilo autoritario y poco transparente de Bukele.

Una alianza que se enfrió

Bukele no siempre estuvo lejos de Washington. De hecho, las buenas relaciones que auguró en esa visita a Estados Unidos en marzo de 2019 se mantuvieron sólidas durante su primer año y medio, cuando su presidencia coincidió con la administración de Donald Trump.

Bukele ofreció su lealtad al proyecto principal de Trump: detener el flujo de migrantes irregulares que llegan a ese territorio. Y a cambio, el entonces mandatario estadounidense y su embajador en El Salvador, Ronald Johnson, guardaron silencio ante significativos abusos de poder, indicios de corrupción de la administración Bukele y esfuerzos por silenciar a las voces críticas en el país.

El mismo Departamento de Estado dijo, en marzo de 2020, que en El Salvador estaba en riesgo la institucionalidad democrática y la libertad de prensa. La respuesta del entonces embajador estadounidense fue afirmar que él y Bukele eran amigos que no siempre tenían que estar de acuerdo en todo.

“Un paria”

La tensión con Washington es relativamente reciente. Con una nueva administración, encabezada por Joe Biden, se ha priorizado la institucionalidad y la transparencia, dos de las principales flaquezas del gobierno salvadoreño. El nuevo gobierno incluso ha advertido sanciones tras abusos como la corrupción y el desmantelamiento del orden constitucional tras el golpe al poder judicial del 1 de mayo, cuando la bancada oficialista en la Asamblea destituyó a la Sala de lo Constitucional y al fiscal general e impuso a abogados afines.

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Finalmente, han recalcado que su prioridad es combatir las causas de la migración irregular: la corrupción, la débil institucionalidad, la inseguridad y el poco crecimiento. La administración Bukele ha hecho caso omiso de estas condiciones e insiste en su opacidad y sus golpes a la Constitución.

Según José Marinero, presidente de Fundación DTJ, es precisamente por el golpe del 1 de mayo, aunado a su prontuario poco institucional, que “el gobierno va en camino a convertirse en un marginado, un paria, de la comunidad democrática internacional”.

Y lejos de rectificar tras las duras condenas de la comunidad internacional, Bukele dijo que los cambios son irreversibles, lo cual podría aislarlo aún más. Según Marinero, es una estrategia que “no creo que el presidente termine de entender”.

Roberto Rubio, director ejecutivo de Funde, consideró que si alguien hace un desafío a un socio tan grande como Estados Unidos, es “porque tiene sustancia atrás”. Sin embargo, dijo no creer que el presidente la tenga y advirtió que puede que Bukele esté “subestimando la capacidad que tiene Estados Unidos para afectar no solo al país sino a él y los funcionarios detrás” de los golpes a la institucionalidad.

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Ruth Eleonora López, de Cristosal, advierte que Estados Unidos puede echar mano de sanciones como cancelación de visas o medidas financieras no solo a El Salvador, sino a los involucrados en tales golpes. Esto, por “el irrespeto al estado constitucional de derecho y a los controles sobre el Ejecutivo para que no limiten las violaciones a la Constitución que está haciendo”.

Dos años y dos meses después de prometer cercanía a Estados Unidos, Nayib Bukele ha puesto al país en su punto más débil con su principal socio por un capricho de poder. Como resumió el senador Menéndez, por “consolidar el poder de forma autocrática”.

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