Mujeres representan el 25% de los cortadores de caña: “Tenemos la capacidad de trabajar en esto”

Muchas de las rozadoras de caña no terminaron sus estudios básicos y son madres solteras. El trabajo agrícola es para ellas su única fuente de ingresos.

Mujeres del departamento de Sonsonate trabajan en el cultivo de caña de azúcar. Se abren paso en una labor tradicionalmente hecha por hombres.

Por Jessica Guzmán

Dic 15, 2019- 21:58

El cultivo y la corta de caña de azúcar es un trabajo pesado, el cual por tradición ha sido desempeñado solo por hombres, sin embargo, al menos tres de cada 100 puestos de trabajo lo desempeñan mujeres. El dato es una estimación hecha en observación de campo, ya que la Asociación Azucarera no tiene un registro al respecto.

Roberto Ibarra, uno de los ingenieros responsables de la Hacienda de Compañía Azucarera Salvadoreña (Grupo CASSA), que integra al ingenio en Central Izalco en Sonsonate y al Chaparrastique en San Miguel, comentó que en el venir de los años más mujeres se están integrando en el cultivo y corta de caña, ya que se tienen más confianza y además los ingenios azucareros las apoyan.

“En esta zona que manejamos la representación de mujeres respecto a la de hombres puede andar en un 36 % ”, estimó Ibarra, sin embargo a nivel global este dato no está registrado oficialmente en la Asociación Azucarera Salvadoreña.

Sin embargo, en estas tareas hay apertura para que más mujeres accedan a un empleo en la temporada o como permanentes en todo el ciclo agrícola de la caña.

“Este trabajo no es para todas, solo para las caprichosas que no le tienen miedo al sol, ni al trabajo de la tierra y quieren salir adelante y si andamos mujeres aquí es porque tenemos la capacidad hacerlo”, expresó sonriente Sandra Martínez, rozadora de caña de azúcar en Sensunapán, Sonsonate.

Sandra tiene 36 años y al menos 15 años de trabajar en el cultivo y corta de la caña de azúcar. Es una de las pocas mujeres que trabajan en esta actividad económica, ya que por tradición ha sido una tarea desempeñada por hombres, ya que requiere mucho esfuerzo físico, fuerza y resistencia.

Pero para Sandra esto no es dificultad, ella empezó en el cultivo y corta de caña desde muy jovencita, pues aunque ella dice que hubiera querido ir a la escuela nunca tuvo la oportunidad de estudiar, lo que le ha bloqueado poder aplicar a otro tipo de empleo, sin embargo, asegura que disfruta el trabajo agrícola.

“Ando aquí porque me gusta este trabajo y se gana un poquito y además uno tiene hijos que mantener y no hay trabajo donde quiera; porque hay empleos buenos pero para quienes tienen bachillerato, pero uno que no tiene estudios (no los hay); pero yo me siento bien cortando caña”, dice Sandra.

El día de Sandra, como el de las otras mujeres que trabajan en esta actividad agrícola comienza entre las 3:30 y 4:00 de la madrugada; se alistan para irse a las fincas, los caporales les dan las charlas sobre el uso del equipo y los cuidados que deben tener en la corta y luego las trasladan, al igual que a todos los hombres, y les asignan las tareas a sacar en el día.

Delmi Roxana Larín tiene 37 años y se ha dedicado a trabajar en el cultivo de caña desde que tenía siete años, para ayudarle a su madre .

“Aquí, dependiendo cómo le abunde a una así saca el pago o el tiempo que haga, porque la caña se paga por el volumen y peso que uno haga. A mí me gusta venir a cortar caña, en otra actividad como cortar café no se gana bien, en cambio aquí, cada año pagan un poco mejor, y a mí me encanta esto”, dice la cortadora, quien es mamá soltera de una niña de siete años.

Marta Aydé Ávalos de Mancía, también se dedica a la corta de la caña de azúcar; y de los 41 años que tiene dice que lo ha hecho casi toda la vida. Ella es de poco hablar, pero cuando se trata de rozar caña de azúcar no titubea en ningún momento y lanza el machete con fuerza para pegar un solo corte.

Al machete para la roza de caña, se le llama “colombiana”, tiene un mango y una hoja de metal mucho más grande que el machete común, por lo tanto la firmeza para sujetarlo y la fuerza para pegar en la mata de caña debe ser contundente, explica la cortadora.

“Aquí no hay hora para terminar, porque depende de la capacidad de cada uno y no hay diferencia que si es hombre o si es mujer, si le abunda así le van a pagar y sí se siente algo pesadito, pero se acostumbra uno”, dice Marta.

“Mujeres arrechas”

Marina Elízabeth García comenzó a los 14 años sembrando caña, luego aprendió a abonar, a sembrar, a la resiembra, también ha conocido sobre la vigilancia, el riego y la corta.

Marina dijo que en este trabajo “muchos creen que las mujeres no podemos, que solo los hombres, pero les demostramos que sí podemos desempeñar todas las actividades como ellos, y yo pienso que ni acá ni en otra parte es imposible que hagamos el mismo trabajo que los hombres, porque somos mujeres arrechas”.

Cuando Marina inicio como rozadora ya había dejado de estudiar, y a sus 16 años tuvo el primero de sus cinco hijos a quienes gracias a su trabajo ha criado sola, asegura.

La historia de Tomasa Vides Colocho, de 28 años es similar a la de sus compañeras, inició desde adolescente en los trabajos agrícolas del cultivo de caña de azúcar, tiene un hijo de nueve años y también es madre soltera.

“Yo ando sembrando caña, aquí empezamos desde temprano y así, temprano terminamos la jornada”, dijo Tomasa quien estudió hasta séptimo grado asegurando que ya no quiso seguir estudiando.

Delmi Roxana Larín, es otra mujer trabajadora dentro del proceso del cultivo y corta de caña; tiene 37 años y asegura que se dedica a esto desde los siete años, cuando empezó a ayudar a su mamá en el cultivo de la caña.

“En aquel entonces no había problema que uno fuera menor de edad para trabajar; cuando ya tuve los 18 años ya me daban una tarea a mí sola y me venía desde tempranito a trabajar y así he venido todos estos años madrugando y trabajando en el cultivo de caña de azúcar, a mí me gusta”, expresó Delmi con entusiasmo.

Tomasa trabaja en la siembra de caña; Su jornada inicia a las cinco de la mañana y termina a las 10:00 a.m. Foto EDH / menly cortez.

La zafra

El trabajo de la zafra dura entre cinco y seis meses, luego dependiendo la experiencia pueden seguir en las actividades de siembra, resiembra, protección de los cultivos o tratar de sobrevivir de otra forma, como lavar, planchar, sacar alguna venta de algún producto alimenticio o de otro tipo como ropa o artículos plásticos.

Pero todas también coincidieron en que les gusta lo que hacen, que el trabajo en el cultivo y la corta de caña de azúcar les agrada y les ayuda a salir adelante.

“Este trabajo me gusta se hace por jornadas, yo ahorita trabajo cuatro horas en la mañana y ya en la tarde me puedo dedicar a mis hijas y aparte, el sueldo de aquí está bien, a mí me alcanza para sostener a mis dos hijas”, aseguró Delmi, quien está en la parte de la siembra de caña.

Según cuenta Delmi, ella estudió hasta cuarto grado, pues asegura que su mamá no tenía para comprarle los útiles escolares para que fuera a la escuela y tampoco para sus otros cuatro hermanos, por lo que se dedicaron a la agricultura.

Estas mujeres aunque apenas y se conocen entre sí, tienen varias cosas en común, la mayoría son madres solteras, muchas ni siquiera llegaron a sexto grado de estudio; desde muy pequeñas iniciaron en el trabajo del cultivo y corta de caña de azúcar y a pesar de estas dificultades, con entusiasmo dicen que les gusta el trabajo que desempeñan y que salen adelante.

Según datos brindados por el presidente de la Industria Azucarera de El Salvador, Mario Salaverría, este período de recolección de caña y producción de azúcar es muy importante no solo por los millones de dólares que genera en el país, sino por los puestos de trabajo, los cuales suman unos 50,000 empleos directos, una cantidad que es ocupada por mujeres, madres solteras que sacan adelante a sus hijos.

FOTOS:

Las mujeres que encabezan el cultivo de la caña de azúcar en Sonsonate

El cultivo y corta de caña de azúcar es un trabajo pesado, el cual ha sido por años desempeñado solo por hombres; sin embargo, al menos una de cada cuatro puestos de trabajo lo desempeñan las mujeres.

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