BID advierte impacto en estudiantes pobres y de clase media por la pandemia

Un análisis del ente multinacional destaca, además, los problemas que las naciones latinoamericanas enfrentarán para atender las necesidades educativas tras la caída de los ingresos.

Foto EDH/ Archivo

Por Susana Joma

Jul 04, 2020- 23:00

El coronavirus ha dado un golpe duro a la educación. Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) advierte que el cierre prolongado de los centros educativos tendrá repercusiones negativas sobre los aprendizajes alcanzados, en la escolaridad, la deserción escolar y la promoción.

Esto, según indica, va más allá de los esfuerzos que muchas de las naciones latinoamericanas realizan desde el inicio de la pandemia con el objetivo de asegurar la continuidad educativa.

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En el documento titulado “La educación en tiempos del coronavirus: Los sistemas educativos de América Latina y el Caribe ante el COVID-19”, el BID es claro en que señalar que esta situación “afectará mucho más a aquellos estudiantes pobres y de clase media vulnerable, así como a los estudiantes indígenas, migrantes y con necesidades especiales”.

Las previsiones del estudio pasan porque la situación podría agravarse más en los sistemas educativos que no han contado con mecanismos efectivos de educación a distancia acordes a las características de los hogares.

“La evidencia sugiere que una crisis prolongada provocaría la disminución de la matrícula estudiantil en el sector público y en la educación privada en los centros urbanos”, indica.

“Yo creo que vamos a tener un escenario, o una situación, digamos, muy comprimida en términos de requerimientos, sobre todo sanitarios, alcohol, jabón, agua, más las necesidades de infraestructura versus una contracción en el presupuesto (de Educación)”.

Óscar Picardo Especialista e investigador educativo.,

En su momento el BID ha estimado para América Latina un descenso de matrícula de 16 % en general.

A nivel local dicho impacto ya ha sido calculado también por dirigentes de gremiales docentes, como Bases Magisteriales, Simeduco, organizaciones de la sociedad civil y especialistas educativos.

El doctor Óscar Picardo Joao, director del Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación (ICTI), de la Universidad Francisco Gavidia (UFG), estimó que en el país desde la Parvularia hasta sexto grado de Educación Básica se prevé una caída de un 15 % de matrícula escolar; mientras que de tercer ciclo de Educación Básica a Educación Superior podría rondar el 30 %.

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El análisis del organismo internacional hace una revisión de las medidas adoptadas por alrededor de 26 naciones, entre ellas El Salvador, Costa Rica, Chile, Uruguay, Perú, y destaca que la mayoría de países de América Latina han hecho esfuerzos para brindar educación remota con materiales educativos impresos, digitalizados, portales educativos, radio, televisión.

Sin embargo, en el documento se expone que muchos tienen una capacidad limitada de respuesta porque su estructura no estaba diseñada en su totalidad para brindar educación remota, sino más bien solo presencial o semipresencial.

“La mayoría de los países no cuenta con una estrategia nacional de educación digital sobre la cual pueda desarrollarse un modelo de educación a distancia que aproveche las nuevas TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación).”, apuntó.

En ese contexto, según el estudio, hay otros factores que juegan en contra de la continuidad educativa, por ejemplo que la infraestructura tecnológica de las escuelas públicas tampoco ha permitido aprovechar el potencial de las TIC, en parte porque en muchas de ellas la conectividad apenas alcanza para fines administrativos y en esto quienes llevan más de perder son los alumnos de hogares más vulnerables que en sus casas no tienen acceso a herramientas tecnológicas, tampoco a Internet mucho menos con buen ancho de banda.

“En un principio cuando se utilizó los recursos tecnológicos, especialmente la computadora, para atender a los alumnos en línea se produjo la marginación de una fuerte cantidad de alumnos por el estado de pobreza en que viven las familias”.

Paz Zetino Gutiérrez Secretario general Bases Magisteriales,

El profesor Paz Zetino Gutiérrez, secretario general de la gremial de docentes Bases Magisteriales, coincidió en que “esto (la falta de acceso a tecnología) ha marginado a muchos alumnos, con lo que de seguro se va a incrementar la deserción escolar; también va a afectar a estudiantes con capacidades especiales y a los que ya están con extra edad”.

“En la región, del total de niños entre 0 y 17 años que asisten a un centro educativo público pertenecientes a hogares pobres con ingresos diarios menores a $3.1 , sólo el 22% tiene acceso a Internet en el hogar y sólo 19% tiene acceso a un computador. Dicha proporción aumenta a 26% y 22% al considerar los niños de hogares pobres con ingresos menores a $5”, advierte el ente multinacional.

El BID adelanta que no hay un panorama muy favorable porque la crisis económica que se avecina, la caída de ingresos fiscales y el hecho de que las demandas que se presenten en sectores como Salud generarán más restricciones a los presupuestos para el rubro educativo.

Algo que resalta el análisis es la preocupación porque los estudiantes realmente tengan disposición y logren aprender con los recursos que se están utilizado para brindarles educación remota o a distancia, para lo cual es fundamental un buen nivel de comprensión lectora y trabajo con autonomía.

“Las brechas de acceso a TIC ya eran muy amplias antes de la pandemia, lo que ha sido evidenciado también en educación primaria en el estudio TERCE. La conectividad y disponibilidad de computadores en casa condiciona el acceso a educación remota”.

Estudio del BID sobre Educación.,

“Se sabe que, en promedio, un 40% de los estudiantes de tercer grado tienen bajo desempeño en lectura, por lo tanto, no poseen las competencias lectoras básicas según las pruebas TERCE “, indicó el BID.

El doctor Óscar Picardo, anotó que la situación para el caso salvadoreño se agudizará más que en el resto de naciones por otras situaciones, entre ellas los estragos dejados por las recientes tormentas tropicales sobre todo en la infraestructura escolar.

Picardo Joao destacó que el reto de país en tema educativo chocará de frente con otra realidad y es que el presupuesto destinado a Educación, que de por sí era muy limitado, en el marco de esta pandemia fue diezmado por dos recortes fuertes, que le impiden a la institución salir airosa en cuanto a satisfacer en su totalidad las necesidades de transformación digital y hoy la recuperación de la infraestructura escolar.

Ya el pasado 25 de junio la ministra de Educación, Carla Hananía de Varela, afirmó que son 537 centros escolares públicos los que fueron afectados por las recientes tormentas tropicales, ante lo cual necesitan $13 millones para rehabilitarlas.

DATOS Y CIFRAS

537

Escuelas públicas resultaron con daños durante las tormentas tropicales, según datos del Ministerio de Educación.

“A mí me hubiese parecido que se pensaran recortes desde otras carteras de Estado y no justamente por la de Educación, que se caracteriza por tener baja inversión. Obviamente es de las que tiene más dinero por la dimensión: (casi) seis mil escuelas, 1.3 millones de niños, (cerca) de 50 mil maestros, entonces creo que yo que es una decisión negativa para el sistema educativo”, citó el especialista educativo.

El último recorte que sufrió la cartera de Educación fue de $9.1 millones de dólares para transferírselos a la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados y cubrir con ello el pago a empleados.

30%

Podría caer la matrícula entre tercer ciclo de Educación Básica y Educación Superior, según estima el especialista educativo Óscar Picardo.

La semana pasada la misma Hananía de Varela también reconoció que no hay fondos suficientes para entregar una computadora a cada niño, así que entregarán una por familia.

Para Zetino Gutiérrez, quien funge además como subdirector del Complejo Educativo Walter Soundy, de Santa Tecla, la restricción de fondos que sufre el Ministerio de Educación (MINED) lo ha puesto al límite, dado que necesita destinarle fondos a las escuelas para cubrir las necesidades que surgirán cuando de cara al retorno a clases, específicamente lo relacionado con la puesta en marcha de los protocolos sanitarios; lo que implica no solo la compra de insumos para desinfección, sino también la adecuación de la infraestructura escolar, sobre todo la que está dañada y que no cuenta con acceso a agua potable.

“Los protocolos que se van a exigir en su momento son rígidos, y ante esta situación los ministerios necesitan hacer una inversión bastante sustancial de recursos para no poner en riesgo a los estudiantes, caso contrario podemos estar a las puertas de un rebrote que sería lo más grave para el sistema educativo salvadoreño”, agregó el educador.
Picardo subrayó que el BID pone más énfasis en que se aseguren las condiciones sanitarias, ante lo cual el MINED bien podría hacer una especie de clasificación de centros, o semáforo, en el que ubique a los que reúnen las condiciones y los que no las reúnen, para determinar el regreso a clases presenciales o la continuidad del modelo a distancia.

Según el investigador del ICTI los centros que estén en rojo serían aquellos que tienen una situación crítica con falta de recursos, problemas de infraestructura y agua, algo clave para cumplir las medidas sanitarias.

El BID también trabaja y propone la posibilidad de incorporar algunos mecanismos de educación acelerada para nivelación y aceleración de contenidos, algo en lo que Picardo advierte que El Salvador ha tenido cierta experiencia a través del Programa Edúcame, mismo que a fines del año anterior experimentó una serie de recortes también.

El especialista es de la opinión que el MINED ya debería estar trabajando para tener lista toda la base de datos, censos, y las acciones que aplicará de cara a un retorno a clases en los próximos meses, incluso se aventura a sugerir que se podría poner en marcha un fuerte plan de apadrinamiento de escuelas con el sector privado, sobre todo para las instituciones en enseñanza que están en rojo.

“Sería ideal (un apadrinamiento) con un plan fiscal a ciertas empresas (de todo el país) para que le ayuden a resolver los problemas de infraestructura, de agua o de conectividad”, acotó, en alusión a que con anterioridad este tipo de iniciativa ha funcionado.

En el estudio del BID se plantea además que “los ministerios deben establecer una estrategia de información para el regreso a clases, con detalles de los protocolos de reapertura de los centros, requerimientos de los estudiantes y docentes, cronogramas y protocolo de limpieza de los centros”, con el objetivo de que las comunidades educativas se sientan seguras de regresar a la escuela cuando sea posible.

Otra de las recomendaciones del banco es que se establezcan estrategias de ciberseguridad para los modelos de educación a distancia.

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