Manteniendo viva la tradición de los Nacimientos

Izalco y Nahuizalco, en Sonsonate, tienen una tradición muy arraigada donde se representa lo bíblico y lo mitológico.

Ana Ester Solano, mayordoma de la Cofradía del Niño Dios, Izalco, la cual elabora uno de los Nacimientos más grande de la ciudad. Foto EDH/ David Martínez

Por David Martínez

Dic 24, 2019- 04:30

La tradición de poner los Nacimientos es de la más antigua que hay en el país. Hay personas que los elaboran con creatividad para representar, además del pasaje de la historia del Nacimiento de Jesús, la cotidianidad de los pueblos.

Un ejemplo de ello es en Nahuizalco es Petrona Rosario Chávez, mejor conocida como Tonita. Ella asegura que desde muy pequeña le inculcaron la elaboración del Nacimiento en su casa y en la actualidad es uno de los más visitados en Nahuizalco.

La labor inicia el desde el 3 de noviembre y culmina el 18 de diciembre, mes y medio en el que cada pieza es puesta con total dedicación. Por un lado representando la vida cotidiana del campo y en el otro extremo la cotidianidad de la ciudad. Pero tampoco olvida el significado más importante con las figuras de la Virgen María, San José y el Niño Dios.

Miguel Ángel Chinque coloca al niño Pepe en un trineo  del Nacimiento de su Mayordomía en Izalco. Foto EDH/ David Martínez.

En Izalco también se desarrolla esta tradición. Allí se hace más como comunidad, ya que en las cofradías es ley que sus miembros lleven una figura cualquiera para acompañar a María, José y el Niño Dios.

La Cofradía del Niño Dios, por ejemplo, lo elaboraron durante cuatro noches, en donde la Mayordomía manda atributo (mandato) a las personas para hacer el Nacimiento, el cual este año fue elaborado por Gustavo Hernández, uno de sus integrantes.

Como en Nahuizalco, el Nacimiento representa la cotidianidad de la sociedad; además de representar figuras mitológicas de El Salvador como el Cipitío, La Siguanaba, entre otros.

En ese mismo municipio esta la Cofradía del Niño Pepe, el cual es el Niño Jesús; pero con la particularidad de no tener a María y José junto a él. Por eso el nombre de Pepe.

Y es que según los miembros de esta cofradía hay dos leyendas: la primera es que encontraron la imagen en un río en una cueva perdido y los miembros de la comunidad lo recogieron para ponerlo en el Nacimiento. La otra versión es que hubo un terremoto en Guatemala y se destruyó la imagen de San José y la Virgen María, quedando la imagen del niño Jesús huérfana y fue trasladada a Izalco.

La familia Méndez Barrientos elabora uno de los nacimientos con figuras de mayor tamaño. Aquí representa la cotidianidad de José y María en su casa, esto previo a la celebración del Nacimiento del Niño Jesús.

La elaboración tomó dos días. Parece sencillo, pero tiene mezcla bíblica con lo contemporáneo.

Foto EDH/ Yessica Hompanera

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