Lluvias exponen la falta de mantenimiento en la infraestructura pública

Escuelas, hospitales públicos y la Biblioteca Nacional son vulnerables a inundaciones cuando llega el invierno. No hay planes de mantenimiento, según sindicalistas de Salud y Educación.

Desde tempranas horas del viernes, el personal de la Biblioteca Nacional realiza labores de secado de los ejemplares de periódicos antiguos que resultaron dañados por la torrencial lluvia que cayó en la capital el pasado lunes.

Por Roberto Alas / Sergio Orrego

May 04, 2019- 03:45

Con la llegada de las lluvias se incrementan los problemas en la infraestructura de las instituciones públicas. Hospitales de la red nacional de Salud, del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), escuelas y, más reciente, la Biblioteca Nacional mostraron que no se aplican planes de mantenimiento a los inmuebles y que con las primeras lluvias hubo inundaciones y filtraciones de agua.

En el caso de la Biblioteca Nacional, la afectación por las lluvias del lunes pasado fue en la hemeroteca, donde una colección de periódicos sufrió daños y con riesgo de perderse importantes hechos de la historia reciente de El Salvador.

Por la gravedad de la inundación en el sótano de la Biblioteca Nacional, donde estaban resguardados los ejemplares, los empleados tuvieron que recurrir a ventiladores a toda su capacidad y grandes cantidades de papel absorbente para tratar de recuperar los periódicos.

Ayer todos los empleados de la biblioteca trabajaban en el rescate de la colección.

Corina Durán, del Departamento de Conservación, confirmó que son aproximadamente 200 los ejemplares encuadernados que resultaron mojados y sobre los que se está utilizando papel absorbente como parte del proceso de secado.

Explicó que el proceso consiste en separar con cuidado las hojas de los periódicos húmedos para, luego, colocar un pedazo de papel absorbente con la intención que retenga la humedad, así hasta que el ejemplar quede totalmente seco.

Durán expuso que decidieron tomar esas medidas debido a que existe una alta probabilidad que, pasadas 48 horas desde el contacto del agua con el papel, comiencen a proliferar hongos que a la larga causen daños irreparables en la colección.

El equipo de restauradores enfrenta el problema de que no hay papel absorbente. Ante la falta de recursos, las autoridades de la Biblioteca Nacional han recurrido a utilizar hojas de papel bond que fueron donadas por el Archivo General de la Nación (AGN) y para su utilización se sigue el mismo proceso.

Las autoridades de la biblioteca informaron que están gestionando la donación de más papel con otras instituciones del Estado para completar el proceso de secado.

Este primer proceso tendrá una duración de dos semanas y luego se pasará la siguiente fase: “Luego del secado viene el proceso de limpieza, en donde se eliminan las esporas de hongos que puedan tener los periódicos más mojados y finaliza con el proceso de restauración que tarda alrededor de dos años”, explicó la encargada del Departamento de Restauración.

Añadió que los costos de esta labor son difíciles de calcular y estima que el proceso por cada volumen ronda los $50. “No se cuenta con un presupuesto y se están pidiendo donaciones”, dijo la experta. Cada fase de restauración tendrá un costo diferente.

Foto EDH / Sergio Orrego

Manlio Argueta, director de la Biblioteca Nacional, sostuvo una reunión con técnicos de la alcaldía de San Salvador y del Ministerio de Cultura, y plantearon que las alcantarillas cercanas a la Biblioteca están obstruidas de basura que viene desde el mercado, en los alrededores del inmueble, y eso pudo ser el origen del percance.

“Esa alcantarilla está tapada y no corre el agua, de modo que cuando llueve, la alcantarilla rebalsa y el agua se mete”, afirmó Argueta.

El director espera que con los trabajos de saneamiento en la alcantarilla se pueda resolver la problemática de las inundaciones dentro de la Biblioteca Nacional, aunque pronostica que estas pueden continuar debido a que el edificio necesita mantenimiento.

“Nosotros hemos averiguado, por los técnicos e ingenieros de fuera, que este edificio necesita mantenimiento cada cinco años y resulta que no lo tiene desde 1986”, lo que viene a empeorar la situación de la Biblioteca Nacional, asegura el director.

Argueta lamentó el poco presupuesto que se designa al rubro de cultura, y aclara que aproximadamente el 80% de ese monto se distribuye en salarios y gastos administrativos, que no son suficientes para invertir en el mantenimiento de la infraestructura.

“No es posible invertir en este edificio que es tan precioso, nos han dicho que es una joya, es único en el país; sin embargo no hay dinero”, para su mantenimiento, lamenta.

De momento, las autoridades de la Biblioteca Nacional analizan reubicar todos los archivos que se encuentran en el sótano y llevarlos a la segunda planta del edificio. Argueta aseguró que el inconveniente es el peso que estos puedan generar para la estructura que ya se encuentra con sobrecarga.

Foto EDH / Sergio Orrego

¿Qué pasó con el plan de limpieza municipal?

La alcaldía de San Salvador inició el pasado 14 de marzo la ejecución del plan de limpieza del sistema de drenaje de la capital para evitar inundaciones en la ciudad, el cual finalizó en abril.

El pasado 4 de abril, precisamente hace un mes, la comuna aseguró que los empleados de la Dirección de Desechos Sólidos intervendrían cerca de 16,000 tragantes; sin embargo, los trabajos no fueron suficientes para evitar la anegación del sótano de la Biblioteca Nacional, lugar donde estaban resguardados los ejemplares que resultaron dañados por el agua.

Para la ejecución del plan la Dirección de Desechos Sólidos puso a disposición 20 camiones entre compactadores y transporte de material, entre otros.

De acuerdo con las proyecciones que hizo la dependencia municipal, se recolectaron 1,918 toneladas de basura en los seis distritos que conforman la capital.

Sumado a la limpieza de los tragantes, la alcaldía también intervino 31,442 tuberías, 5,240 pozos y limpiaron aceras y cunetas aledañas al municipio para tratar de contribuir en la reducción de situaciones que generen emergencias por inundaciones en la capital.

“Estamos seguros que ese trabajo no lo podemos hacer solos, necesitamos la colaboración de la población en general. Debemos unir fuerzas y hacer un frente común para contribuir en la reducción de riesgos”, dijo el alcalde Ernesto Muyshondt, el pasado 4 de abril.

Foto EDH / Sergio Orrego

Hospitales y escuelas vulnerables ante el invierno

Las primeras lluvias que anuncian la llegada del invierno han mostrado las condiciones en las que están los techos en algunas escuelas u hospitales públicos.

Además, esta semana los hospitales Amatepec y Médico Quirúrgico, del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), estuvieron anegados en diferentes salas de atención por las lluvias.

El doctor Rodolfo Canizalez, del Sindicato de Médicos del Hospital Rosales (Simehr), expresó que es de todos los años que en ese sanatorio los techos húmedos provocan goteras y generan daños en los archivos, en la Unidad de Cuidados de Máxima Urgencia y otras áreas vulnerables.

“Nunca ha habido un plan de mantenimiento permanente”, opinó el médico.

En el área escolar, Francisco Zelada, miembro de Sindicato de Maestros de la Educación Pública (Simeduco), expresó que los dos últimos gobiernos del FMLN se marchan con la deuda de invertir en la infraestructura escolar.

“La infraestructura está peor que en los últimos 10 años, se han terminado de arruinar porque no fueron atendidas”, aseguró Zelada.

Simeduco no tiene un informe del daño en las escuelas por las lluvias de esta semana; pero lo que pasa, agrega, “es que los maestros ven esto como una situación normal cuando se les deteriora los pocos libros y documentación que tienen en las escuelas”.

De la misma forma opinó el profesor Paz Zetino Gutiérrez, de Bases Magisteriales, quien dijo que los centros escolares quedan en peor condición a la que estaban antes de entrar a gobernar el FMLN.

“Ellos mismos han aceptado que de cada 10 aulas de clase, por lo menos 6 requieren algún tipo de intervención. Los techos son los más dañados y en época de lluvia es tremendo”, lamentó Gutiérrez.

Las más graves situaciones se dan en el área rural, donde el docente dice que hay escuelas que ya terminaron su vida útil y “ya no pueden seguir así”, se debe de atender la infraestructura escolar lo antes posible, aseguró.

El Ministerio de Educación invirtió en 2018, más de $18,200,000 en obras de infraestructura y mobiliario en 438 centros educativos, según datos de su pagina web.

Foto EDH / Cortesía

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