Lewis VI, el veloz de la Fórmula 1

El británico ganó su sexto título de campeón del mundo de F1: conoce más de esta leyenda viviente

Lewis Hamilton celebra en el podio después de ganar el Gran Premio de España de Fórmula 1 en el Circuito de Cataluña en Montmeló. Foto/ AFP.

Por EFE

Nov 05, 2019- 04:00

Lewis Hamilton acaricia la inmortalidad en el automovilismo. Ganador de 10 grandes premios este año, culminó el domingo su, hasta ahora, última obra.

Al acabar segundo el GP de Estados Unidos, donde ganó su compañero finlandés Valtteri Bottas, Hamilton se proclamó por sexta vez campeón del mundo de Fórmula Uno, rebasó al argentino Juan Manuel Fangio, y ya apunta al récord del alemán Michael Schumacher, el único que ganó siete Mundiales. Le decidó el triunfo al que fuera su “jefe” en Mercedes, el austriaco Niki Lauda, mito de la categoría reina del automovilismo, fallecido el pasado 20 de mayo.

Nacido el 7 de enero de 1985 en Stevenage (Inglaterra), Hamilton no se llama Lewis Carl por casualidad. Fue bautizado así en honor al estadounidense Carl Lewis, el ídolo de su padre, Anthony -hijo de emigrantes de la isla de Granada al Reino Unido-, y que unos meses antes de su nacimiento se había proclamado cuádruple campeón olímpico en Los Angeles 1984.

El padre de Hamilton -separado de su madre, Carmen, cuando éste contaba dos años- admiraba al velocista de Birmingham (Alabama), pero mucho más aún el mundo del motor, por lo que a su hijo le regaló su primer kart a los seis años.

El joven Lewis fortaleció su carácter en clase de kárate, para protegerse del acoso escolar, en unos tiempos complicados en los que no sobraba dinero para intentar lanzar su carrera. Hamilton, que al principio residía con su mamá -que tuvo otras dos hijas, Nicola y Samantha, a los 12 años comenzó a vivir con Anthony, que tuvo otro hijo, Nicolas, más habitual en los circuitos.

Fue su padre quien le pintó (de amarillo) su primer casco, tras intercambiarlo por una vídeo-consola. Y fue su progenitor el que en las pistas de karting miraba qué niño marcaba los mejores tiempos y obligaba a Lewis a ver el punto exacto en el que éste frenaba, para invitarle a apurar más aún la frenada si deseaba ganar.

Cuentan que a los 10 años le pidió un autógrafo a Ron Dennis, quien, cumpliendo la promesa hecha ese día, lo incluyó en su programa de pilotos jóvenes de McLaren tres años después, en 1998.

En 2003 ganó la Fórmula Renault 2.0 del Reino Unido y siguió triunfando en las categorías inferiores hasta anotarse en 2006 la GP2 -equivalente a la actual F2-, lo que le sirvió para dar el salto a la F1 un año después, formando pareja en la escudería de Woking con el doble campeón mundial español Fernando Alonso.

El año de su debut, en 2007, ganó cuatro carreras, la primera de ellas el GP de Canadá -en Montreal, el sexto de una temporada en la que había subido al podio en las cinco anteriores. Desde entonces, siempre sumó al menos una victoria al año. Algo que en la F1 no lo ha hecho nadie excepto él. Suma 83 triunfos, a tiro del otro récord histórico de Schumacher, el de triunfos (91).

Su primera corona llegó en 2008, con McLaren: Hamilton, de raza negra, se había convertido en el Tiger Woods de la Fórmula Uno, deporte que, al igual que el golf, mueve gigantescas cantidades de dinero. Entonces afirmaba que llevaba a McLaren “en la sangre”, pero la escudería de Woking tenía apellido, el de su motorista, Mercedes; y tras firmar con las “flechas plateadas” está escribiendo las páginas más brillantes de su sobresaliente carrera deportiva.

Su fichaje por la escudería alemana, en 2013, en el que jugó un papel decisivo Niki Lauda fue cuestionado por algunos sectores de la prensa de su país, que resultaron estar estrepitosamente equivocados.

Lewis ganó el Mundial un año después, en Abu Dabi, y defendió corona en 2015, de nuevo en los Emiratos Árabes. Tras ceder el de 2016 pasado a su compañero y “enemigo íntimo” alemán Nico Rosberg, celebró los de 2017 y 2018 en México, que añadió a la lista de países donde celebró títulos, en la que este domingo ingresó EE. UU. y que empezó a redactar hace once años en Brasil, donde le arrebató el campeonato al brasileño Felipe Massa en la última curva de la temporada.

Hamilton, convertido hace tiempo en icono, asume con gusto el “star system”. Hizo famoso en redes sociales a uno de sus perros, el bulldog Roscoe. Luce pendientes y cadenas de oro; peinados rastas y numerosos tatuajes, entre los que destacan la cabeza de un león y la rosa de los vientos, en el pecho; y el lema “Still I Rise” (A pesar de todo, resurjo), que lleva tanto en su cuello como, ocasionalmente, en el casco. Diseña una línea de moda para una famosa marca de ropa y últimamente ha lanzado una cruzada contra el plástico vertido en mares y océanos.

Lewis VI, el Veloz, ya rebasó el récord de “poles” de Schumacher, que el “Kaiser’ había dejado en 68 y que mejoró Hamilton hace dos años en Monza (Italia). Ya lo elevó a 87.

Espectacular y excéntrico, el campeón de Stevenage sigue hambriento a pesar de tanto éxito.

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