La mayoría de niños cuyos cuerpos fueron repatriados era migrante

De acuerdo a datos del Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador, entre enero de 2009 y marzo de 2018, los cuerpos de 40 menores de edad fueron repatriados al país. Las causas de muerte de los niños y niñas indican que pudieron haber fallecido debido a condiciones relacionadas al tránsito como migrantes. La mayoría murieron en Estados Unidos o México.

Por Xenia González Oliva

Jun 27, 2019- 04:30

La tragedia de la familia Martínez, junto a la dolorosa fotografía que ha recorrido el mundo, ha puesto nuevamente la luz sobre los riesgos a los que se enfrentan los migrantes en su camino.

Lamentablemente, este tipo de tragedias han estado repitiéndose durante años. Defensores de derechos humanos de los migrantes, así como especialistas en el tema, temen que estos hechos ocurran cada vez más ante las medidas cada vez más restrictivas tomadas por las autoridades de los países hacia donde los migrantes buscan resguardo.

Accidentes de tránsito, homicidio, asfixia por inmersión y deshidratación están en las principales causas de muerte de los niños y niñas que perdieron la vida fuera del país y cuyos cuerpos fueron repatriados durante el período de 2009 a marzo de del año pasado.

En ese período, un total de 40 cuerpos de niños y niñas fueron repatriados de regreso a El Salvador desde distintos puntos del mundo.

La mayoría de los cuerpos fueron trasladados desde Estados Unidos, 19 de los casos, 14 desde México, seis de Guatemala y uno desde Italia. El caso de Italia fue de un neonato, cuyo cuerpo fue repatriado desde Novara, en el año 2012.

De los 40 casos, 10 eran adolescentes de 17 años, siete tenían 16 años y dos 15 años. Básicamente la mitad eran adolescentes y el resto niños y niñas.

En ocho de todos los casos la causa de muerte no se había identificada.

En cambio, en siete de los casos los niños murieron en accidentes de tránsito.

Además, seis menores de edad fueron víctimas de homicidio.

Nueve niños más murieron por asfixia por inmersión, es decir ahogados, o por deshidratación.

Ninguno de los casos de homicidio ocurrió en Estados Unidos, sino que cinco sucedieron en México y uno en Guatemala.

Entre las víctimas de homicidio, uno tenía cinco años y cinco eran adolescentes de 15 y 16 años.

El caso del niño de cinco años ocurrió en circunstancias extrañas. Según el reporte del Ministerio de Relaciones Exteriores, el crimen ocurrió el 8 de enero de 2018, y murió junto a dos adultos de 37 y 40 años. Otro niño de 10 años falleció también, pero habría sido por “suicidio”. El caso ocurrió en Acayucán, Veracruz, México.

Entre las víctimas de accidente de tránsito, uno tenía ocho años y otro tenía 14. También murieron cinco de 16 y 17 años.

En el caso de asfixia por inmersión, o ahogados, murieron dos niños de cinco y seis años. Así como tres adolescentes, uno de 13 años y dos de 17 años.

Por deshidratación murieron un niño de dos años y tres jóvenes de 17.

El niño falleció en México.

Todas estas causas, incluidas los accidentes de tránsito, pueden estar relacionadas a los riesgos que enfrentan las personas en su tránsito como migrantes.

La tragedia de Óscar Martínez y su bebé, Valeria, también recuerda que, a diferencia de lo ocurrido en el período de 2009 a marzo de 2018, la tendencia a familias completas a realizar el viaje como migrantes, junto a niños pequeños y adolescentes ha incrementado de forma acelerada.

Por ejemplo, solo en hogar-refugio La 72, ubicado en Tenosique, México, pasaron a recibir más de 2,000 niños en todo el 2018, ya sea con sus familias o no acompañados, a recibir ya una cifra similar en lo que va de 2019.

De acuerdo a la base de datos entregada por el Ministerio de Relaciones Exteriores, 24 de los niños murieron mientras se encontraban en tránsito, mientras que 16 murieron en el país de destino. Sin embargo, esto significa que ya podían estar viviendo en dicho país o aún se encontraban en el camino como migrantes.

De los 40 casos, el consulado que más casos atendió fue el Houston, Texas, con 7 casos reportados. Le seguía el de Washington D.C., Mcallen, Texas y el de Guatemala con cuatro casos cada uno. Los consulados de Tapachula, Chiapas y Tamaulipas, en México, atendieron tres casos cada uno.

Óscar Chacón, director de Alianza Américas, expuso que lamentablemente la tragedia ocurrida en el río Bravo, era totalmente predecible. Señaló que la historia de muchos países del mundo, pero en particular Estados Unidos, ha sido de operar bajo la premisa de bloquear los accesos que las personas utilizan para poder desplazarse y solicitar protección humanitaria para eliminar la naturaleza de quien busca refugio y frustrar el movimiento de personas. “Lo que nos ha demostrado la historia es que eso solo conduce a muertes, a cuál más trágica”, expresó Chacón. Añadió que teme que no será la última tragedia similar que ocurra en la frontera.

Chacón señaló que las personas están saliendo por una serie de condiciones que conllevan a un grado de desesperación tal que quedarse en sus países también implica la muerte. “Ante ese dilema, la gente opta por lo único que les parece que tiene sentido, y es buscar una esperanza fuera de su país, estos accesos bloqueados, lo que la gente hace es tomar mayores riesgos, lo que conlleva a imágenes tan dolorosas como las que ya empezamos a ver y repito, me temo lamentablemente que no va a ser la última”.

Ante la relación de las causas de muerte de las personas repatriadas con alguna forma de violencia, Chacón sostuvo que cuando se incrementa la represión y criminalización de los migrantes, ellos se ven obligados a transitar por lugares de alta criminalidad y mayor riesgo.

“Es una lógica equivocada el creer que si incremento el nivel de riesgo de alguna manera se va a eliminar la razón que empuja salir”.

Agregó que las tragedias ocurridas son las consecuencias de pensar que con medidas de violencia se pondrá paro a la movilidad de las personas.

Chacón señaló la necesidad de que los gobernantes y todos los actores de los países se comprometan a convertirlos en lugares donde cada vez menos gente sea forzada a salir. Pero estos son esfuerzos a largo plazo y ya no se pueden tolerar más imágenes de padres muriendo con sus hijos, por lo que también la comunidad internacional debe asumir la obligación de la protección humanitaria. Chacón también hizo un llamado a las autoridades del país, como la Canciller Alexandra Hill, a no lanzar mensajes en los que se culpe a las víctimas.

“No salgan del país, no expongan a sus hijos, es un planteamiento que en última instancia culpabiliza a quienes están buscando protección. Hay razones poderosas que hoy por hoy nadie puede controlar que empujan a salir. No podemos culpar a quienes son víctimas y volverlos a victimizar”, dijo.

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