La corrupción le cuesta a El Salvador $1,300 millones, señalan especialistas

Especialistas destacan que la corruptela es mayor en los países con más pobreza y que afecta a la población más vulnerable.

Por Katlen Urquilla

Dic 10, 2019- 20:30

La corrupción afecta el desarrollo económico de El Salvador y se estima que le causa pérdidas anuales de $1,300 millones, señalaron especialistas del INCAE (Instituto Centroamericano de Administración de Empresas).

Octavio Martínez, quien expuso sobre las causas y consecuecias de la corrupción en el desarrollo económico y el progreso social, destacó que según estimaciones de organismos internacionales, como Naciones Unidas y el Foro Económico Mundial, el lastre de la corrupción equivale al 5% del PIB (Producto Interno Bruto) anual.

“Es una estimación difícil porque realmente es una economía oculta”, señaló Martínez.

Pero explicó que si ese costo se extrapola a Centroamérica significa que la corrupción le cuesta a la región un estimado de $13,000 millones. “Y si extrapolamos ese costo al caso de El Salvador, equivale a la mitad de la economía salvadoreña, es decir que estaríamos hablando de $1,300 millones”, acotó.

Por ello, el especialista dijo que uno de los retos para el desarrollo económico y el progreso social es mitigar el flagelo de la corrupción porque ocasiona mucho daño.

“La corrupción es más endémica en países más pobres”, expresó.

Martínez, quien disertó ayer en la inauguración de la Semana de la Transparencia, organizada por el Consorcio por la Transparencia y lucha contra la corrupción, también dijo que la corrupción puede ser generada por la colusión entre funcionarios y agentes del sector privado.

En ese sentido, Javier Castro, director del Departamento de Estudios Legales de Fusades, destacó que la corrupción tiene un impacto en el crecimiento económico del país. “Son millones los que se pierden en la corrupción y dejan de llegar para utilizarse en los países y nuestro país no es la excepción”, secundó Castro.

Agregó que los servicios públicos se ven afectados por actos de corruptela. “Al final la corrupción es un impuesto oculto y afecta a las personas más vulnerables. Por eso es de gran importancia ver cómo el Estado combate efectivamente la corrupción y cómo generamos más transparencia”, abundó.

Martínez destacó que en un país entre menos corrupción hay, mayor es el progreso social.

Y mencionó que la corrupción también daña el nivel de confianza en las instituciones. Por ejemplo, citó que en una encuesta reciente la ciudadanía expresó que la que mayor confianza genera es la Iglesia, luego siguen las Fuerzas Armadas y la Policía, pero en el último peldaño aparece los partidos políticos, lo cual puede ser “peligroso”, señaló Martínez, ya que eso permite que surjan otras opciones políticas “antisistema”.

Además de Martínez, en la jornada de ayer también expusieron otros especialistas del INCAE, como Luis Cuenca y Niels Ketelhöhn, quienes destacaron los impactos que causa la corrupción tanto en la economía como en la estabilidad de los países.

Corrupción en sector privado
También disertó Carolina Muñoz, socia de la firma de abogados Dentons Muñoz, quien expuso sobre los programas legales que implementan compañías privadas para prevenir casos de corrupción.

Muñoz instó a que las empresas revisen sus programas anticorrupción para evitar “apagar incendios” después. La especialista resaltó que la prevención es fundamental en el sector privado.

En esa línea, Claudia Umaña, presidenta de Fundación DTJ, que forma parte del Consorcio, también dijo que “se tiene que hacer énfasis en la relación que existe entre el Estado y las empresas para asegurarse que haya transparencia en todos los ámbitos de la sociedad”.

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