Fallece la mujer que envenenó a su hija de 4 años en Ilobasco

La madre era procesada por la muerte de su hija mientras luchaba por sobrevivir en el hospital.

Los abuelos de la niña de 4 años y la madre de ésta, aún no salen del asombro por la pérdida de dos vidas. Los señores refieren que pocos minutos que ambas se quedaron solas terminó en tragedia. Foto EDH / archivo

Por Gadiel Castillo

Feb 02, 2020- 04:00

María Nidia Torres Sánchez murió, la noche del viernes, en el hospital de Ilobasco, en Cabañas, luego que el pasado 26 de enero ingirió veneno y también dio a su hija Azucena Elizabeth, lo que provocó la muerte de la niña.

La información fue confirmada por una fuente de la Policía Nacional Civil (PNC). La mujer fue acusada por el delito de homicidio agravado en perjuicio de su hija de cuatro años. El pasado miércoles, la Fiscalía presentó la acusación formal ante el Juzgado de Ilobasco.

Pero al morir, el juzgado dictará el sobreseimiento definitivo de la mujer y el caso será archivado.

Sobre el caso

Este hecho ocurrió la mañana del domingo 26 de enero en el cantón Huertas, en el municipio de Ilobasco. María obligó a su hija a beber pastillas conocidas como “matarratas” disueltas en herbicida; ella también bebió y pasó cinco días en el hospital antes de morir.

Pedro Torres y Juana Sánchez, abuelos de la niña de 4 años y medio, y padres de María Torres están destrozados.

Aunque era un problema que ya se veía venir porque la mujer lo había anticipado que se envenenaría; no conciben que también hubiera envenenado a su hija menor, es algo que ni se imaginaban, afirmaron los señores.

Pedro dice que su hija aprovechó unos minutos que se quedó a sola con la niña para envenenarla. El día del hecho, Juana, se fue a misa con la hija mayor de María como siempre hacía todos los domingos.

Pedro hace remembranza de como pasó esa tragedia, dice que él se había retirado unos 100 metros a ver el ganado en un potrero cercano.

Él recuerda que la niña se quedó jugando en el corredor de la casa con algunos dulces.

De repente, Pedro escuchó gritar a Azucena y, al regresar a la casa, encontró a la nieta y a su hija en el patio de la casa; la niña gritaba y la mujer vomitaba.

De inmediato percibió el olor a gramoxone (un potente herbicida) y a pastillas de sulfuro (conocidas como matarratas). La niña tenía un líquido verdoso en el rostro y en el pecho.

El progenitor de la madre de la niña, le preguntó que ¿por qué lo había hecho?, pero ella no podía hablar, sólo temblaba y vomitaba.

Un joven de la misma familia corrió a avisarle a Juana hasta la iglesia donde estaba, luego trasladaron a María y a Azucena al hospital de Ilobasco, siempre en el departamento de Cabañas.

Allí falleció la menor mientras que la madre aún seguía con vida en estado crítico, según Juana.

De acuerdo con Pedro y Juana (sus padres), María sufría de una enfermedad mental por la que estaba en tratamiento en el hospital Psiquiátrico de Soyapango.

El próximo 6 de febrero tenía programada una cita. A ella no le gustaba asistir a sus controles médicos porque después de que le ponían una inyección le temblaba mucho el cuerpo, dice su padre.

Sus padres dijeron que hacía poco más de siete años, María se fue a Estados Unidos con la intención de trabajar con la ayuda de otras hermanas que residen en ese país.

Una tía de la niña tenía planes de llevársela en los próximos meses a Estados Unidos ya que Azucena tenía ciudadanía de ese país.

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