Ikatú Café, un emprendimiento local amigable con el medio ambiente

Esta cafetería comenzó en un tiradero de desechos sólidos. Ahora es un local ecológico que ofrece productos nacionales de calidad.

La terraza del local permite consumir los alimentos del restaurante al aire libre. La abundancia de árboles crea una sensación de frescura.

Por Daniel Serpas

Dic 27, 2019- 21:30

Este negocio inició con dos cosas que los hermanos Karol y Billy Marroquín tenían para establecer su emprendimiento: una idea de vender café nacional y un tiradero de basura ubicado en la carretera que conduce al Parque Balboa de Los Planes de Renderos. Lo que comenzó con un terreno abandonado y tres recetas para preparar café helado, ahora emplea a 11 jóvenes de la localidad, contrata proveedores y recibe un promedio de 120 clientes por día.

Todo inició cuando Karol estudiaba su primer semestre de administración de empresas y participó en una feria de emprendimiento en la que vendió café helado. Ese día vendió mucho y luego quiso preparar cafés para su familia, ellos la motivaron a que los vendiera y con una hielera de durapax decidió instalarse fuera del trabajo de su madre, cerca de una escuela. Todos los cafés costaban $1.

Poco a poco, la gente se fue acostumbrando a ver a Karol con sus “frappés” y eso le permitió vender lo suficiente para comprar licuadoras y colocar un pequeño kiosco.

El establecimiento tiene capacidad para ubicar a 60 personas en las mesas, sin embargo, durante los fines de semana el café recibe hasta 400 personas según sus administradores. FOTOS EDH / Húber Rosales

Con lo que ganaba, dice Marroquín, pudo costear los gastos de su carrera universitaria y cuando estaba a punto de finalizar, la municipalidad le ordenó desalojar su kiosco y retirarse del lugar en el que estaba. En ese momento apeló a la decisión de la comuna y solicitó un sitio alternativo para poder seguir con su negocio. Mientras esperaba la resolución, aplicó a varios empleos y no obtuvo uno que se apegara a sus necesidades.

Finalmente, se presentó a la alcaldía y ahí le ofrecieron un último lugar disponible y, en efecto, era un tiradero de basura.

Con la ayuda de su hermano, Karol reconstruyó el lugar y desechó varias toneladas de desechos que incluían vidrio, ropa, botellas, bolsas y pajillas. “Nosotros recogimos alrededor de 3 camionadas de basura y, aún cuando estábamos construyendo, había gente que enfrente de nosotros venía a tirar su basura acá” comenta Marroquín.

Fue en ese momento en el que los hermanos decidieron basar sus operaciones en lo ecológico. Billy sostiene que para sentar las bases del primer nivel del local tuvieron que desenterrar mucho plástico.

Ambos lograron concretizar los planos y pusieron su café al aire libre que así aprovecha la gran cantidad de árboles de “guarumo” que le rodean y crean una atmósfera completamente natural. Si bien no tenían un mirador, dice Karol, tenían una vegetación para explotar y ella se encargó de hacerlos crecer.

Después de su experiencia con los desechos, crearon un concepto ecológico y eliminaron el uso de plásticos. Desde su apertura en noviembre de 2018, han ahorrado al menos 15,000 vasos desechables y proveen únicamente pajillas y bolsas biodegradables.

Todo es natural

Ikatú ofrece 73 tipos de bebidas y varias opciones de comida que se preparan completamente dentro de su cocina. Dentro del terreno se cultivan varios ingredientes que incluyen en la preparación de sus alimentos.

Su platillo principal son las pizzas artesanales pero también ofrecen sándwiches y varios postres.

Respecto al café, todo es nacional y proviene de Apaneca. Según Karol Marroquín, el objetivo es apostarle al café nacional que es capaz de competir en el mercado internacional.

En Ikatú se preparan diferentes tipos de café. La variedad incluye algunos hechos con figuras.

El café que venden, comenta Marroquín, es de 1,500 metros de altura por lo que se considera de excelente calidad.

Hoy por hoy, Ikatú tiene sus propias recetas y prepara café de método. Los administradores han colocado nombres peculiares a sus cafés, tal es el caso de “El Balboa” y “El Maquilishuat” que pretenden conservar la identidad nacional.

“Nuestro objetivo es sumarnos a las cafeterías locales que están dando a conocer el café nacional. Creo yo que poco a poco hemos ido educando a la gente porque nuestro café es uno de los mejores a nivel mundial”, agrega Karol.

Las instalaciones cuentan con dos niveles y tienen capacidad para 60 personas distribuidas en las mesas, sin embargo, los administradores afirman que durante la época navideña esa cantidad se multiplica y han llegado a recibir hasta 500 clientes por día.

Ikatú contrata a 7 proveedores directos de materias primas y da empleo a 11 jóvenes que provienen de zonas aledañas al negocio. La edad de los empleados ronda entre los 18 y 24 años.

El negocio está abierto de lunes a viernes de 11:30 a.m. a 10:00 p.m. y los fines de semana de 7:30 a.m. hasta las 10:00 p.m.

 

 

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