Agrotienda en Morazán apoya venta para pequeños productores de hortalizas

El establecimiento es una gran opción para los cultivos que no logran colocarse en los estantes de las grandes cadenas de supermercados.

Por Iliana Ávila

Oct 16, 2020- 22:20

La Asociación Empresarial de Productores Agropecuarios del Norte de Morazán (AEPANM) tiene 11 años de ofrecer sus hortalizas a dos grandes cadenas de supermercados en el país. Para que sus productos se puedan comercializar en el mercado formal, deben cumplir con ciertos lineamientos que van desde las buenas prácticas agrícolas, inocuidad, así como contar con la infraestructura necesaria que cumpla con las exigencias de los compradores. De esta forma no es rechazado el producto.

Si un vegetal no llena las características requeridas, en las instalaciones de AEPANM, en Jocoaitique, Morazán, cuentan con una agrotienda que les permite comercializar el producto que, por cuestión de estándares, no alcanza a llegar a los estantes de las grandes cadenas de venta de alimentos, pero igualmente cuenta con gran calidad.

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Esta tienda recibe tres veces en una semana hasta: 500 libras de tomate, unas 500 unidades de güisquil, 800 unidades de pepino, 4 sacos de ejote y 50 libras de pipián. De esta forma, convierten el producto de segunda o rechazado en ganancia, para reducir así el desperdicio de alimento.

“La agrotienda tiene sobre 3 años, con el apoyo de FAO (Organización de las Naciones Unidas par la Alimentación y Agricultura) y China-Taiwán. Nos dieron el local, le hicimos publicidad a la tienda y la gente vecina empezó a venir, también los revendedores que andan en los pickups. Eso nos quitó la pérdida que íbamos a hacer al mercado local. Uno de los mayoristas, al ver que no llegábamos (al mercado informal) a dar lástima se viene para acá, cuando hay demasiado producto para la tienda él se estaciona afuera y algunos productores le venden y nos paga al precio que decimos, no como él dice” comenta Nelson Enrique Argueta, presidente de la asociación.

 

Los productores entregan sus hortalizas dirigidas a la agrotienda en horas escalonadas, para evitar aglomeraciones de personas por los compradores que llegan al lugar.

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Juan Ramos, de 60 años, pasa cada 8 días por la agrotienda en busca de sus vegetales. “Vengo porque es más barato y puedo ayudarle a los productores; el producto es fresco, recién cortado y se supone que es orgánico”, comentó.

La Agrotienda cuenta con el apoyo de la FAO (La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). Foto EDH Iliana Ávila

Nelson Argueta sostiene que para un productor el pertenecer a una asociación eleva sus posibilidades de obtener una mejor retribución económica por su trabajo.


Crecimiento

“Antes nos juntábamos cuatro productores en un camión y nos íbamos a San Miguel a desperdiciar producto, porque solo recibían y no cancelaban o sólo pagaban la mitad, y en ocasiones el último viaje no lo pagan. Complicadísimo. Los precios bajos, porque ellos pagan según como esté ahí”.

Una vez surge la asociación en 2006, con más de 100 miembros incursionan en el mercado formal en 2009, y a la fecha continúan trabajando pero con 22 socios activos, instalaciones propias con un cuarto refrigerado donde almacenan el producto cuando se cosecha un día antes de la entrega, y tienen un camión con sistema refrigerado, para evitar la deshidratación del producto en el transporte. Esto evita pérdidas o rechazo de producto.

Las hortalizas de AEPANM son cosechadas en los municipios de San Fernando, Perquín y Arambala en Morazán, área de clima fresco con mucha lluvia durante el invierno, que pone en peligro la cadena de producción ante la posibilidad de hongos o plagas. Para garantizar las cosechas, la asociación y algunos productores de forma independiente cuentan con invernaderos equipados con tecnología.

La AEPANM incentiva a jóvenes y mujeres para que formen parte de la asociación, pero para aceptarlos deben pasar un periodo de prueba. “El lema de la asociación es ‘ser socio es ser productor’. Si no produce, no es socio; tiene que entregar mínimo tres meses al año o va para afuera”, sostuvo Argueta.

José Manuel Umaña, de 28 años, productor de pipián y pepinos, tiene 5 años de trabajar con la asociación, y comentó que “a veces cuesta cumplir como ellos lo prefieren, pero uno trata la manera de hacerlo. Es como una oportunidad para que uno trabaje con este mercado porque es más formal, no es como ir al mercado, que a veces no se vende y acá está seguro el dinero”, explicó.

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