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Haciendas incautadas a Saca dejan $50,000 en ganancias al año

Las tres haciendas decomisadas al expresidente condenado y al expresentador Jorge Hernández no han dejado de producir. Mientras se decide si se devuelve a los dueños o pasan a manos del Estado, el Conab administra estas tierras.

Por Jaime López

Abr 29, 2019- 09:30

Las tres haciendas del expresidente Elías Antonio Saca en conjunto con el expresentador Jorge Hernández, en La Paz y San Vicente, que están hoy bajo el dominio del Consejo Nacional de Administración de Bienes (Conab), siguen siendo fuente de ingreso para al menos 600 personas en período de zafra.

Las 744 manzanas que suman las haciendas El Cauca, Lombardía y San Mauricio, están cultivadas de caña de azúcar, lo que año con año produce entre 5,000 y 10,000 toneladas de azúcar, afirmó el administrador, Yovani Ramírez.

Mientras se decide si se devuelve a los dueños o pasan a manos del Estado, el Conab administra estas tierras.

Al final del proceso y la aplicación de las deducciones de gastos y sueldos sobre la base de una producción de 5,000 toneladas, las tres haciendas reflejan una ganancia superior a los 50 mil dólares anuales, afirmó el administrador.

Ese dinero se destina a las cuentas a nombre de Saca y Hernández, pero que están la espera que de que el Tribunal Especializado de Extinción de Dominio defina si esos bienes fueron adquiridos con dinero lícito o deben pasar al Estado.

Si ocurre lo primero, al final del proceso le serán devueltas las haciendas a sus propietarios con las ganancias que estas generaron.

Foto EDH/Mauricio Castro

Pero si se comprueba que ellos usaron dinero ilegal para adquirir esas haciendas, deben pasar al Estado. Los bienes serán subastados y el dinero que se reúna más el capital por ganancia en cosechas será entregado en las proporciones que establece la Ley de Extinción de Dominio al Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, a la Fiscalía General de la República, al Ministerio de la Defensa y a la Procuraduría General de la República.

Saca ha sido condenado a diez años de prisión y a devolver al Estado $260 millones, mientras que Hernández está siendo procesado bajo acusación de ayudarle a lavar más de $8 millones a Saca, un dinero proveniente del Estado, según la acusación fiscal.

Para evitar que los cañales se pierdan en el abandono y sus tierras sean usurpadas por intrusos, el Conab los administra, lo que implica hacer todas las gestiones y tareas que se requieren para que no dejen de producir y no cese el empleo. La caña de azúcar, al igual que el café u otros frutos estacionales, requieren de una serie de trabajos que en su mayoría dependen del invierno.

De ahí que en condiciones favorables de lluvia las tres haciendas de los dos imputados podrían duplicar la ganancia, dice el administrador, Yovani Ramírez.

“Ahorita (principio de abril) preparamos la tierra para sembrar”, un proceso que se desarrolla año con año pero de forma parcial, pues el cultivo da fruto de ocho a diez años consecutivos, según sea la época invernal y el mantenimiento que reciba, añadió el administrador.

El mantenimiento de un cañal tiene que ver con deshierbar (limpieza de monte), tres o más riegos de abono y evitar que ingresen intrusos como personas con ganado para que estos pasten.

La cosecha que, por lo general se dará de octubre próximo a marzo del siguiente año, será provechosa si por manzana llega a producir de 80 a 120 toneladas.

Pero con el paso de los años, así como los retrasos en invierno y otros trabajos, la cosecha puede bajar unas 60 toneladas por manzana, lo que deja pérdidas al final.

Esto sucede porque el cultivo se deteriora y se debe sustituir, de lo contrario no sacarían los gastos. La siembra de nueva caña de azúcar no se hace en la totalidad de la hacienda y se realiza por parcelas. En este año, en las haciendas de Saca y Hernández se proponen resembrar unas 60 manzanas, explica el administrador.

Los otros cuidados
Para que el cultivo no decaiga en el resto de la hacienda se le está dando mantenimiento, según el administrador, el cual consiste en riegos de abono unas tres veces por año, sobre todo en época lluviosa.

Esto es porque la humedad es vital para que las raíces absorban el abono y lo refleje en lo que llaman follaje, crecimiento de la caña.

La mayoría de suelos en las haciendas bajo el dominio del Conab, es arenoso muy inferior a la tierra que da más resultado.

Foto EDH/Lissette Monterrosa

“El año pasado yo había calculado 2,500 toneladas menos, al final fue de 4,500, casi la mitad de lo cosechado en otros años con buen invierno. Al final el esfuerzo es por lo menos sacar la inversión y tener una pequeña ganancia, afirmó el administrador.

Aparte del invierno y todos los trabajos que requieren los cañales, la cosecha guarda relación con el rendimiento del ingenio donde finalmente se procesa la caña, esto porque los resultados dependen en un 85 por ciento de los productores y en un 15 por ciento del servicio que brinda el ingenio.

El administrador comentó que en una ocasión iniciaron la zafra en la hacienda El Cauca y el ingenio no estaba del todo preparado para ofrecerles eficiencia: fallaron los molinos porque no molieron bien y sus calderas dieron problemas, al final la caña que se envió no dio la cantidad de azúcar esperada, hubo pérdidas.

Cuando por problemas técnicos del ingenio se echa a perder la molienda, este brinda una pequeña compensación al productor, pero esta, según el administrador, no cubre la totalidad de las pérdidas.

De ahí que ningún productor quiere ser el primero en ingresar su cosecha al ingenio, prefieren esperar a que se estabilice la maquinaria para entregar su producción. Esto se da en la segunda semana de diciembre, enero y últimos meses de la zafra cuando el ingenio está bien ajustado y las pérdidas son mínimas.

Según administrador Ramírez, en las haciendas de La Paz y San Vicente bajo su competencia, conserva unos 15 trabajadores que se dedican a abonar los cañales y a vigilar que no ingresen delincuentes que prenden fuego al cañal o los que rompen las cercas para meter al ganado a que se alimente.

Como otras haciendas, no toda rinde frutos, también tiene patios, casas y otras áreas improductivas.

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