París enmudece

Golpeada por invasiones y guerras mundiales, la Ciudad Luz vive como si fuera parte de otra conflagración, ahora contra un enemigo invisible...

Los supermercados y despensas siguen abiertos per los dependientes deben usar mascarillas todo el tiempo. Foto EDH

Por Pascal Drouhaud

Mar 19, 2020- 04:30

El silencio es lo que más se hace oír en las ciudades de Francia y en lo particular París. Es unas de las consecuencias más visibles en la vida cotidiana, después de la adopción de las medidas de contención aplicadas desde el 15 de marzo pasado en toda Francia. Además del cierre inmediato de los bares, cinemas, clubes, es decir, de los sitios públicos, la población debe quedarse en casa.

Muy poco carros, la gente sale solamente con un certificado firmado que puede ser impreso después de haber sido cargada sobre el sitio del Ministerio del Interior. Permite poder circular:

-para ejercer su trabajo si cumple con los sectores de actividades que no quedan otra opción que moverse hacia oficinas;

-para hacer compras de primer necesidad;

-por motivos de salud;

-por motivos familiares de primera necesidad;

-moverse por poco tiempo, cerca de su casa para hacer ejercicios sin que sean hecho de manera colectiva.

Por un tiempo dado, 15 días que pueden ser renovables, la vida ha tomado otro ritmo: nadie en las calles, todos los sitios considerados como “no indispensables” a la vida cotidiana están cerrados. Solo quedan abiertos, a ciertas horas, mediante reglas de distancia e higiene unos sitios públicos : el correo, la administración. Todo está hecho para que la contención sea total.

Sólo el miércoles 18 de marzo 89 personas murieron por el virus. Y las cifras de los contaminados siguen subiendo mientras la vecina Italia está esperando el pico alrededor del 24 de marzo tras vivir su peor día, por el momento, el mismo miércoles con una cifra récord de 475 muertos y más de 38.000 contaminados. Francia llega a sus 10.000 contaminados.

La urgencia de la situación, las medidas tomadas que cambian las reglas sociales, significa que por el periodo determinado (15 días), todas relaciones interactivas , encuentros, acciones colectivas están prohibidos. En consecuencia, la vida cotidiana está cambiada. No se puede salir de casa sin el certificado; cuando uno va a hacer unas compras debe respetar el orden de la cola de espera, guardando por lo menos un metro con su vecino; en los mercados, las empleados tienen máscaras. En los supermercados registran las ventas detrás de protecciones en plástico. Transportes en común restringidos con un ritmo de 2 metros-trenes urbanos sobre 3, un tren regional sobre 2 por el momento mientras se entiende que se reforzarán las medidas para limitar al máximo la movilidad.

Las estanterías lucen arrasadas por ciudadanos presas del temor a lo incierto. Foto EDH

Con las nuevas reglas sanitarias, los buses, vehículos públicos en general serán desinfectados diariamente. Los operadores que no lo hagan podrían perder su concesión. Ya se vuelve imposible usar los nuevos medios compartidos de transportes, como las patinetas eléctricas y las bicicletas que hacían el orgullo de un París innovador en materia de nuevos medios de movilidad urbana.

Lo que más impacta socialmente es, por supuesto, la prohibición de encuentros familiares o de amigos, pues a todos se les considera posibles vectores posibles del virus. La prohibición se extiende a las casas para ancianos, cárceles, orfanatos. Ya no hay comidas del domingo entre familiares.

La calles están desiertas. Las misas están prohibidas; los lugares de culto musulmanes o judíos, cerrados. Los sectores que llevan sobre la alimentación quedan abiertos. Las autoridades afirman que no existen riesgos en los suministros : panaderías, carnicerías, supermercados, sitios de reparación de carros, prensa, lavanderías, tiendas para computadoras, todos siguen abiertos. La policía tanto como la gendarmería se concentran sobre sus misiones prioritarias . Se trata de impedir una expansión de la delincuencia y se procura que se pueda llevar servicio a los más necesitados y víctimas. Es igual para la justicia que se concentra sobre las urgencias penales y civiles.

La recolección de la basura está reducida mientras el tratamiento de los desechos sigue. La Electricidad de Francia sigue sus actividades de producción y operación de las plantas nucleares.

Drama inédito para unos, esquema catástrofe para otros, la situación que viven países como Francia, Italia, España que se pusieron en una contención completa, siendo unos de los 145 países afectados en el mundo por la expansión del coronavirus, transforma por un momento dado la relación social tanto como la visión de lo importante y lo esencial. Vendrá la hora de sacar lecciones de lo que el mundo está viviendo, que sea en el esquema de consumo como el enlace social y la solidaridad. Pero hoy en día lo esencial es ganar la guerra declarada contra el virus. Con disciplina, respeto a los demás y en sí mismo.

¿Cuáles serían las mejores medidas?, preguntan unos. La respuesta es sencilla: respetarlas para poder seguir vivos y salvar a su vecino…

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